Intensamente 2: Por qué todos deberían verla  

Después de casi diez años de su predecesora, llega Intensamente 2, y volvemos a ver a las encantadoras emociones que viven en el cerebro de Riley. Ella ahora está entrando en una época complicada para cualquier persona: la pubertad. Por eso, todo se va a complicar en el panel de control y nuevas emociones llegarán para actuar en esta nueva etapa: ansiedad, vergüenza, envidia y aburrimiento.

Volvamos a los orígenes

La primera entrega nos mostró a Riley de niña y a sus cinco emociones primarias: alegría, tristeza, furia, desagrado y miedo. Todas estas viven en el cerebro de la niña y son las responsables de su comportamiento en la vida. A medida que ella crece, las cosas se van complejizando, sobre todo cuando debe mudarse de ciudad y el adaptarse a un nuevo contexto le resulta muy frustrante.

La problemática fundamental sobre la que gira la trama es la eterna contienda entre Alegría y Tristeza. La primera es la jefa, y es una optimista innata, al nivel de llegar a ser negadora. No importa qué suceda que logre desalentar a Riley, nunca le da lugar a Tristeza a que cumpla su rol. Al final se da cuenta de que es sano para la niña permitirse estar mal, y entiende que todas las emociones, en su justa medida, son necesarias e importantes. Porque si no solo somos sobre adaptados que no viven con naturalidad lo que los atraviesa.

Una clase sobre salud mental

Con la llegada de la pubertad, la psiquis de Riley comienza a complejizarse y surgen las nuevas emociones. Pero también se empieza a formar su Sistema de Creencia, conformado por sus valores y las experiencias que va viviendo. El conflicto surge cuando Ansiedad toma el control y ocurre lo que pasa cuando nos dejamos llevar por la ansiedad desmedida: el desastre.

Partimos desde la base que toda esta película está respaldada por la psicología. Las emociones primarias y las nuevas que van apareciendo en Riley son las mismas que tenemos todas las personas. Al igual que el Sistema de Creencia. Es una película que, aunque su objetivo es entretener, informa de una forma muy ingeniosa y deja enseñanzas muy importantes. No solo a los niños, sino también a los adultos.

Otra cosa muy interesante son las alianzas y rivalidades que se van formando entre las emociones. Por un lado, Vergüenza ayuda a Tristeza a que las nuevas emociones no la vean, porque la vergüenza o timidez muchas veces nos protege de sentirnos vulnerables, algo que nos puede poner tristes. Por otro lado, Miedo admira a Ansiedad y su capacidad de adelantarse a las situaciones riesgosas, porque para no sentir miedo intentamos escapar a ciertas situaciones que nos puedan poner en peligro. Por último, Ansiedad es la rival de Alegría, porque una ansiedad desmedida sobre el futuro representa una mala relación con nuestro presente. Por lo tanto, no nos permite ser felices en el aquí y ahora. Pero como bien le dice Alegría a su rival al final: debemos preocuparnos por las cosas por las que tenemos control, no aquellas que aún no ocurren y por las que no podemos hacer nada.

El panorama actual

Creo que fue muy acertado por parte de Disney largar esta secuela ahora, donde se está hablando tanto de salud mental, sobre todo de la ansiedad. En épocas de mucho estimulo por las redes sociales, las noticias nuevas constantes y la tecnología, muchos pueden sentirse abrumados y, lo más grave, poco comprendidos. Creo que esta película da un lindo e importante mensaje, de que tenemos que permitirnos dejarnos atravesar por nuestras emociones, pero no llegar al nivel de que nos controlen. La vida está llena de cambios, incertidumbres y giros inesperados. Es bueno saber que siempre podemos buscar ayuda y, sobre todo, que está bien no estar bien de vez en cuando.

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