Tangerine: El gran retratista norteamericano 

El ciclo de cine queer llega a su fin, pero eso no quiere decir que en un futuro muy próximo no vaya a volver a traer películas de temática LGBT. En esta ocasión, quería hablar de una de las grandes películas de los últimos diez años, que creo que es de las más conocidas de las que he tratado. Alabada por cineastas de la talla de Martin Scorsese, esta película independiente se rodó con un Iphone 5S. Su director, Sean Baker, ha sido el gran cineasta indie en retratar a través de su cine la Norteamérica del siglo XXI, rompiendo la magia que se esconde tras el supuesto “sueño norteamericano”.

El flamante director de la reciente Palma de Oro, ha conseguido un reconocimiento tremendo tanto en Estados Unidos como fuera de su país, con películas protagonizadas por personajes marginales de la Norteamérica fallida. Toda aquella gente que se ve repudiada y fuera por el sistema, que en su mayoría son gente inmigrante o pertenecientes a minorías discriminadas como pasa en el caso de Tangerine (2015). Esta cinta fue estrenada durante el Festival de Cine de Sundance, con un presupuesto de apenas 100.000$. Tras haber pasado casi 10 años desde que se presentase por primera vez en Sundance, la película sigue más vigente que nunca y el nombre de su director está en boca de todos.

Pese a que la película que lo catapultó mundialmente fuera The Florida Project (2017), Tangerine (2015) sigue siendo a mí parecer su trabajo más especial, más allá de porque la realizara usando la cámara de un Iphone 5S; durante todo el rodaje, hizo uso de tan solo tres móviles de ese modelo. En la película se evidencia la gran empatía con la que vislumbra Baker a sus personajes, que, pese a verse inmersos en realidades muy difíciles, siempre consigue llenarlas de mucha luz sin obviar lo desolador que habita en ellas. En todo momento demuestra una gran osadía como cineasta, atreviéndose a jugar con total libertad con las formas y acabados.

La película está protagonizada por Kitana Kiki Rodriguez, Mya Taylor, Karren Karagulian, Mickey O'Hagan o por Alla Tumanian, entre otros. Lamentablemente, Tangerine (2015) no está disponible en ninguna plataforma de streaming de España actualmente. Desconozco en donde se puede encontrar disponible en Latino América, por lo que, si alguien lo sabe, le agradecería que lo dejara en la caja de los comentarios.

Las historias que muchos obvian

En la gran mayoría de ocasiones, se obvian ciertas realidades que la gente de a pie sabe de su existencia, pero que no llegan a promoverse desde Hollywood ni incluso desde el cine europeo, ya que pueden resultar incomodas para algunos. En este caso, es más fácil quedarse con esa noción idealizada de Los Ángeles, que quedarse con la dura realidad que se vive en torno a la gran mendicidad y prostitución que hay en dicha metrópolis californiana.

Hace poco escribí sobre un documental llamado Kokomo City (2023), en el que se retrataba la realidad que se ve de manera ficcionada en Tangerine (2015) sobre las trabajadoras sexuales trans afroamericanas. Sen Baker construye un relato desde una sapiencia urbana que consigue exponerla con el mayor naturalismo posible. Hay momentos donde la comedia está muy presente, pero sin intentar esconder la realidad tan dura que está retratando. Eso lo hace como ningún otro cineasta de la actualidad, haciéndote llorar y reír a partes iguales.

Por otro lado, en todas las películas de Baker se evidencia lo mucho que se divierte rodando. Aquí, opta por buscar cierto toque documental con los medios más limitados posibles, que en vez de generarle frustración y ser un hándicap como resultaría para otros cineastas, para él es un estimulo creativo para probar cosas diferentes. Eso resulta muy obvio en Tangerine (2015), donde está constantemente jugando con las perspectivas, con el espacio y con el propio ritmo narrativo de la historia; que eso último también se traslada a nivel de montaje.

Sin-Dee y Alexandra

Una de las grandes virtudes de la película y que podemos extrapolarla a toda la filmografía de Baker, es la empática mirada que tiene hacia sus personajes. No pretende juzgarlos en ningún momento, dejando que el espectador vea que al igual que sucede en la vida real, que ser un adulto funcional es una tarea difícil. Todos y cada uno de los personajes que vemos en Tangerine (2015) consiguen cautivarnos de distintas maneras, no siendo necesariamente arquetipos que tuviéramos de primeras en gran estima.

Hay violencia, traición y mentiras entre ellos, pero a pesar de todo, Baker consigue que habitemos por unos instantes su corazón y sintamos por nosotros mismos que no estamos ante gente de malas intenciones. Eso lo podemos ver con las dos protagonistas de la cinta llamadas Sin-Dee y Alexandra (interpretadas por las actrices Kitana Kiki Rodriguez y Mya Taylor). Eran actrices noveles las dos, que habían trabajado como trabajadoras sexuales; por lo que sabían cómo era ese mundo que se ve en la cinta.

Las dos están pletóricas en sus respectivos papeles. El arranque que tiene el personaje de Sin-Dee es atronador, donde la vemos justo después de haber salido de la cárcel. De ahí la acompañamos en una odisea que tiene por la ciudad de Los Ángeles, tras enterarse por terceras personas de algo que tiene que ver con su novio/chulo. En el inicio y en varios tramos, Baker nos muestra su punto de vista, pero va jugando con diferentes puntos de vista durante toda la película. El de Adriana también es fundamental, que equipara toda la dulzura y sentido común del que parece carecer de primeras el personaje de Sin-Dee.

También vemos el punto de vista del personaje de Razmik (interpretado por Karren Karagulian), un taxista armenio que es un asiduo cliente de las prostitutas trans de la zona, haciéndolo a espaldas de su familia. Las secuencias que protagoniza él son también muy interesantes de ver, acabando por colisionar con las de los dos personajes protagonistas en el último tercio de la película.

¡Qué complicadas son las relaciones!

Alguien podría afirmar que los actos que presenciamos de los personajes de las películas son penosos y que producen tremenda lástima. Baker, en cambio, intenta dar valor a esos pequeños logros y a las fatalidades que nos lleva a veces el querer y ansiar ser querido de vuelta. Los sueños que todos tenemos y el derecho propio de que los persigamos, son reivindicados por el director sin ningún tipo de reparo o pudor.

Ahí es donde se manifiesta la grandeza de Tangerine (2015), de cuando asistimos a momentos íntimos y que incluso muchos llegan a ser desafortunados, pero que dejan a relucir una gran humanidad de los personajes que los protagonizan. Desde una joven que anhela que la escuchen cantar, hasta otra joven que todo lo que quiere el día de Nochebuena es saber si puede confiar o no en la pareja que tanto ama y que a su vez tanto daño le ha hecho.

Es por ello que Tangerine (2015) no solo retrata una realidad que aparentemente nos es ajena a nosotros como es la de las trabajadoras sexuales trans en Estados Unidos, sino que nos interpela soberanamente al hilar historias y personajes que resuenan tanto con temas tan universales como el afecto y el sentir que hay personas que tienen en consideración nuestra presencia en su mundo. En definitiva, una obra maestra del cine queer, de uno de los mejores cineastas independientes de la actualidad.

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