Desde el 2021 mi visión del cine cambio para siempre luego de haber visto “Interestelar”. Desde muy chica me gustaron las peliculas sobre viajes en el espacio o siempre quede fascinada con las peliculas de la expedición Apolo, pero ninguna me marco tanto como la pelicula que les voy a hablar ahora.
Interestelar nos lleva al 2067 donde al ver que la tierra ya no esta apta para la vida humana, un grupo de científicos se embarcan en un viaje espacial para encontrar un lugar con las condiciones necesarias para reemplazar a la Tierra y comenzar una nueva vida allí.

Hasta ahí, pensarán que es una cinta más sobre el espacio pero al ser una obra dirigida por Christopher Nolan (quien es conocido por su forma de manejar la cámara y por su forma de relatar una historia) seguramente algo oculto tendrá. Nolan utiliza la ciencia ficción y le da una vuelta para lograr que te quedes mirando cada escena hasta llegar al final con lagrimas en los ojos… aunque es verdad que al utilizar tecnicismos de la ciencia es obligatorio verla mas de una vez, pero cada vez que les volves a dar play descubres líneas narrativas que te acercan más a los personajes hasta sentir que vos sos parte de ellos.
Sin embargo, el director británico pone el foco en el núcleo familiar, dejando en segundo lugar el viaje por el espacio y la búsqueda de un nuevo hogar para salvar a la humanidad. En este punto hace el foco en la relación de padre e hija donde el padre estará dispuesto a hacer cualquier cosa para darles un mejor futuro a sus hijos aunque eso implica abandonarlos y perder varias situaciones de sus hijos.

Christopher Nolan : "La historia me interesó como padre, por encima de todo. Tener hijos afina totalmente tu sentido del tiempo y de su transcurso. Hay un deseo desesperado por aferrarse a momentos conforme tus hijos van creciendo."
Esto se deja ver en una escena dentro de la nave espacial donde Cooper (Matthew Mcconaughey) ve los videoblogs de sus hijos, ahora ya adultos, que le cuentan todo lo que ha pasado con ellos y como viven, todo eso acompañado por la brillante banda sonora de Hans Zimmer quien logra emocionarnos y sentir lo que siente nuestro protagonista al darse cuenta que sus hijos siguen vivos pero nunca los podrá volver a ver.
La magia de Zimmer (colaborador recurrente de Nolan) hace que sientas cada instante de cinta desde momentos que te ponen la piel de gallina hasta escenas que hacen que logres empatizar con los personajes. Una de las escenas emblemáticas es el momento en el cual Copper debe unir su nave con la estación espacial, jamás una escena me hizo aguantar la respiración como esta hasta que acabo.

En 169 minutos, Christopher Nolan quiere introducir miles de conceptos para que termines la película creyendote un científico sumandole efectos visuales y una fotografía que acompaña en todo momento, pero al mismo tiempo combina la emoción y la importante relación de los padres con sus hijos dejando uno de los finales más convincentes que he visto. Sin duda, voy a agradecer ese domingo lluvioso del 2021 donde me decidí a ver esta película… creo que lo que sentí ese día no lo volveré a sentir nunca más. Conocí un cine nuevo, un cine que puede mezclar géneros totalmente distintos pero solo el puede convertir eso en una obra de arte que perdurará en el tiempo.


¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.