La industria cinematográfica, ha sido capaz de llevar sus creaciones a niveles de excelencia reconocidas, películas queridas por los amantes del Séptimo Arte, y reúne en su elaboración, artes y oficios para lograr verdaderas obras de arte, de indudable trascendencia.
Una de esas películas queridas, vista varias veces es: Lawrence de Arabia, apreciada por mí en su versión original primero y luego en una edición masterizada, con escenas que como siempre, cuestiones comerciales y de duración habían mutilado en la versión original.
Basado su argumento en un libro de Thomas Edward Lawrence (1888-1935), Los siete pilares de la sabiduría, trata de reflejar el contenido de esta genial obra literaria. El protagonismo de Lawrence durante la primera guerra mundial y su apoyo a la rebelión árabe, para derrotar a Turquía, con el apoyo interesado de Inglaterra, que vio la oportunidad de usar el ejército árabe, y no a los soldados propios, estos hechos convirtieron a Lawrence en una leyenda.
El hecho histórico: el Imperio otomano había establecido una alianza con Alemania, hecho no conveniente, para los intereses de la pérfida Albión, esto motivaron su presencia y la de Lawrence en Arabia.
La película y su argumento, hecho por Robet Boll y Michael Wilison, basado en el libro mencionado, sobre la carismática figura de Lawrence, fue desaprovechado, el libro prometía, mucho más el personaje, recreando un pasticho edulcorante y romántico, sobre tan importante obra, y un hecho histórico conocido puntualmente.
Sin embargo, esta película recrea con acentuada puntualidad, la única finalidad posible del cine, desde su creación por los hermanos Lumiere, ENTRETENER,
Este film dirigido por David Lean, conocedor de su oficio, director, productor, guionista, y editor, y su grandiosa puesta en escenas si agregamos la música de Maurice Jarre, la fotografía recreando la belleza del desierto árabe, su portentoso paisaje: El vestuario, el acertado movimiento de cámara recreando frente a nuestros ojos el movimiento de los ejércitos.
Su excepcional reparto, Peter O'Toole, como Lawrence de Arabia; Omar Sharif, el Jerife Ali; Anthony Quinn, es Auda abu Ta Alec Guinness, como el príncipe Faysal; Jack Hawkins, interpreta a el general, Lord Edmund Allenby; Anthony Quayle, como el coronel británico Harry Brightonel, José Ferrer, en el papel de un sádico oficial turco; Claude Rains, como Mr. Dryde; y Arthur Kennedy es el periodista Jackson Bentley; Fernando Sancho, un sargento turco, además de un agregado de excelentes actores.
Sus Merecidos reconocimientos: Premio Oscar[Y1] , 10 nominaciones obteniendo 8. Premios Bafta. 6, ganando 4 de ellos, Globos de Oro, 5 nominaciones llevándose 3 de ellos. Performance que nos habla de la única finalidad del cine entretener, sus premios son el valor agregado a la finalidad.
Esta cinta fue la visión que tenia yo de lo que debiera ser el cine, en su contexto global, síntesis de todas las emociones posibles.
Desde muy niño me atrajo el cine, aprendí a leer muy temprano, y las páginas del periódico referidas al anuncio de las películas a exhibir llevaban la emoción de lo extraordinario.
Veía desde ese entonces casi a diario, las películas exhibidas en el cine del barrio donde vivía, muy humilde por cierto, ls calles de tierra, un solar sin techo, con bancos de madera sin espaldar, para mi era el paraíso en la tierra, un modesto medio bolívar como entrada, es decir un real.
Una de las cosas que sentí, que ese momento desde el comienzo de la cinta, yo desparecía físicamente, mi imaginación volaba junto al argumento y los protagonistas, era yo frente a un mundo diferente, vivía junto al drama, el misterio, la fantasía, el romance, la aventura, el suspenso y el terror, cuantas noches no podía dormir frente a El hombre lobo, Lon Chaney, o Frankestein Boris Karloff, cintas en glorioso blanco y negro.
Ya de adulto, cientos de películas en mi mente, disfrutadas al máximo, y con las expectativa de siempre, llego a mis ojos Lawrence de Arabia, parafraseando a Stravinsky fue para mi la “La consagración de la primavera” fue en ese momento de comprobación de la finalidad del cine, el arte y el oficio llevado a su máxima expresión, tuve que verla varias veces, para darme cuenta de su síntesis total, no solamente me entretenía, sino el compromiso de los autores del portento con la responsabilidad con los espectadores.
Cada uno de los oficios usados para su final, el vestuario, la fotografía, el montaje, la edición, la música, la actuación y sobre todo la dirección, me llevaron a entender que mi búsqueda de una finalidad había llegado a su fin. La confirmación de que en algunas ocasiones muy puntuales la ficción deja detrás a la realidad.
Domingo Chacón.


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