¿A Quiet Place es un mundo expansible? Spoilers

El reciente estreno de Un lugar en silencio: día uno (A Quiet Place: Day One, Michael Sarnoski, 2024) nos ofrece una secuela para conocer cómo fue el inicio de la invasión de criaturas que dominaron la tierra y relegaron a los humanos a esconderse en profundo silencio para sobrevivir.

Es la primera vez que Michael Sarnoski participa en la dirección de una película de A Quiet Place, las dos anteriores de esta saga las había dirigido John Krasinski. Sarnoski antes dirigió Pig en el 2021, protagonizada por Nicolas Cage.

La protagonista es Samira interpretada por Lupita Nyong'o (Us, Black Panther), se trata de una joven que padece una enfermedad y se encuentra por esto mismo en una residencia con otras personas que necesitan asistencia médica constante. Ella pasa sus días con un enojo profundo por su situación y su gato Frodo la acompaña a cada momento. El desastre se desata en Nueva York mientras comparten una especie de salida recreativa. Samira solo los había acompañado porque su enfermero -y único amigo- le prometió una pizza antes de volver a la residencia. Esa simple promesa será luego el motor para avanzar en este mundo que acaba de ser destruido y sumido en el caos.

Se suma al elenco Joseph Quinn (Stranger Things) interpretando a Eric, un hombre en shock que acompaña a Sam en su pequeña pero peligrosa misión por la ciudad. Ahora bien, la pregunta que puede surgir es ¿qué aporta esta nueva película de A Quiet Place?

¿Qué es un universo expansible?

Antes de desarrollar sobre esta pregunta, podemos detenernos a pensar en qué es un universo expansible y cuáles son sus características. Resulta que cuando una película construye un mundo propio: ya sea en el marco de la fantasía, la ciencia ficción o inclusive con la distopía, lo que propone es un universo con reglas propias, una lógica particular y un desarrollo que puede moverse basado en disparadores del estilo al del “what if” (qué pasaría si…).

Esto podemos encontrarlo en películas como El señor de los anillos, Harry Potter, Star Wars o incluso en el rubro infantil como es el caso de Monsters Inc (Pete Docter, David Silverman, Lee Unkrich, 2001). Lo que pasa con estas propuestas es que las posibilidades de contar historias dentro de ese mundo son muy amplias y no solo en el sentido lineal de precuelas o secuelas, lo distintivo es que se pueden pensar en redes de historias inconexas entre sí que solamente compartan el espacio. Incluso se puede prescindir de los personajes principales.

Además, el ingenio está en imaginar nuevos aspectos sobre una base sólida de reglas y características. Mientras ese piso común se comparta, se pueden superponer muchos más detalles que no fueron contados en las otras películas del mismo mundo narrativo.

Así es que puede existir Animales fantásticos y dónde encontrarlos (David Yates, 2016) y así es como podrían existir películas que nos muestren las otras escuelas de magia o de otras generaciones pasadas o futuras a la de la saga principal. Lo mismo con otros casos como El señor de los anillos: Los anillos de poder o Monsters University (Dan Scanlon, 2013).

El mayor exponente de universo expansible seguramente sea Star Wars: que propuso una saga con una historia troncal pero que luego dio lugar a narraciones de otros tiempos, regiones, criaturas: The Mandalorian, Ahsoka, Star Wars: Visions, Andor y Rogue One y muchísimos etcéteras, algunas funcionan totalmente independiente de otras o agregan información en huecos temporales que quedaron disponibles.

Ahora bien, ¿cualquier universo se puede expandir? Cuando de pronto aparecen películas que cuentan con tramas singulares, puede aparecer la idea de que ese nuevo universo es infinito: pensemos en A Quiet Place. A simple vista es muy fácil pensar que no hay límites para la cantidad de cosas que se pueden contar sobre esta idea, pero frente a las nuevas películas hay más dudas que certezas, quizás no alcanza con tener una premisa original para estirarla ilimitadamente.

El día uno es igual a todos los días

Como mencionamos al comienzo de este artículo, en esta entrega, A quiet Place: Day one ofrece una nueva protagonista y una pequeña aventura pero el obstáculo sigue siendo el mismo. El primer punto a tener en cuenta es que el relato se apura bastante para que los personajes descubran que hay que hacer silencio para sobrevivir, se desata la invasión y dos o tres escenas después ya todos saben que el silencio es la clave. De esta manera se diluye rapidísimo la incógnita sobre cómo fue el inicio de esta nueva vida, y esto sin mencionar que el descubrimiento está elipsado: la protagonista se desmaya y para cuando se despierta ya todos entienden qué es lo que hay que hacer y el ¿gobierno? emite mensajes de forma aérea advirtiendo sobre el silencio y que las criaturas no saben nadar. En síntesis, no nos muestran casi nada de lo que pasa en el anunciado “día uno”.

Esto nos lleva a preguntarnos por qué sucede de esta manera, una posibilidad es que crearon criaturas tan letales que sería muy forzado pensar que Samira no cometa ni un pequeño error mientras descubre qué es lo que está pasando y, para preservar al personaje, era mejor suspenderla (con el desmayo) hasta que todo estuviera más ordenado.

Pero esto no salva a la película de caer en múltiples decisiones que quedan forzadísimas para el guion. El hecho de que la protagonista tenga un gato que pasa toda la historia sin siquiera maullar ni una vez o hacer un mínimo ruido es de mínima sospechoso y de máxima un agujero de la lógica que el director pretende que nadie se lo pregunte o que lo dejemos pasar.

Y así todo se vuelve repetitivo: aguantar lo más posible, esperar a que llueva o haya ruidos fuertes para poder hablar (cosa que también aprenden de forma casi mágica), momentos de tensión y de peligro similares a todo lo que ya vimos antes en las primeras dos películas.

Fuera de eso, esta historia apela a crear un relato que nos conmueva mediante el drama de la protagonista y su pasado. Quizás lo poco que conocemos antes del desastre es tan hostil que cuesta un poco empatizar en el resto del metraje. Se entiende esta idea de que ella ya no tiene más nada que perder e irá detrás de una última voluntad para conectarse por aunque sea por un momento con un recuerdo feliz de su infancia.

En cuanto a la nueva amistad surgida del miedo y la soledad, pasa un poco lo mismo. Está contada y sostenida a los tumbos sin mayor profundidad. Hay que reconocer que la actuación de ambos es destacable, aunque la química entre ellos no es de los puntos fuertes y gran parte del peso dramático estaba puesto en que lo que sucede entre ellos sea emotivo. Quizás lo que queda es una puerta abierta para seguir al personaje de Eric en alguna nueva entrega, no lo sabremos aún.

Podemos decir que, por lo menos en este intento, no ofrece de verdad la posibilidad de expandir el universo. Solo cambiaron personajes y escenarios pero las dinámicas son las mismas y no aporta nada de nueva información, dificultades o ventajas singulares que le pertenezcan sólo a esta historia. ¿Es entretenida? Sí, pero no ofrece nada novedoso y tampoco funciona en sus propios objetivos.

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