"Dispatches from elsewhere": mensajes de nuestro lado, hacia algún lugar PARTE 1 Spoilers

La serie completa Dispatches from Elsewhere (DFE) se estrenó el 27 de abril del 2020 por la cadena AMC y en la plataforma de streaming del gigante de Amazon, Prime Video, a casi un mes de que el mundo declarase la pandemia mundial. Al ser bastante interesante el momento en el que salió, lo que viene a continuación -y siguiendo un poco el tono general de la serie- se adentrará en la particular propuesta de la narración, sin revelar o spoilear los núcleos dramáticos más importantes. Esta serie puede ayudar a entender lo contemporáneo, con algunos rasgos que están en la enunciación, en la retórica de cómo construyen los niveles de realidad en la imagen, en la construcción dramática y narrativa, en el dispositivo serie hoy y cómo todo esto produce un espectador demente que se debate en un sinsentido entre el spoiler y la sorpresa.

Dispatches from elsewhere tiene suficiente material para sustentarse sin la sobrevalorada sorpresa, esa epifanía que hay en el punto medio de una gran mayoría de relatos, que marca el hito desde el cual no se puede volver. Casi como si después de ese descubrimiento sólo se pudiese mirar hacia adelante, como en una carrera desenfrenada que al perder todos los estribos no se pudiese parar hasta llegar a aquella inesperada resolución en la que no queda otra posibilidad que ¿sorprenderse? y desear que esta emoción sea tan fuerte como para que el pataleo te despierte y te saque de ese lugar de confort ¿de la mirada hacia uno mismo?, tan propio del hoy, como remarca Agamben en ¿Qué es lo contemporáneo? cuando se pregunta: “¿pero qué cosa ve quien ve su tiempo, la sonrisa demente de su siglo?”

¿Me vendés una actualidad? ¡no! mejor dame dos

Agamben, en este ensayo se enfoca en la relación de las personas con su propio tiempo, para él no se trata simplemente de vivir el “hoy”, sino de establecer una relación crítica y reflexiva con el tiempo en el que estamos. Esa actualidad en la que nos vemos atrapadas es un "ahora" constante con eventos inmediatos sin mucha reflexión. Por este motivo, el filósofo solicita la necesidad de desarrollar una conciencia crítica y una comprensión más profunda de los eventos contemporáneos. Propone que para ser verdaderamente contemporáneos debemos resistir la presión de la urgencia constante, cultivar la atención reflexiva y buscar una comprensión más completa de los fenómenos que enfrentamos en el mundo actual.

Omitir, skip, pasar, siguiente

Para empezar vamos hablar un poco de la trama de la serie, ya que la historia comienza con un narrador interpelando al espectador, directamente, sin esconderse. Este se presenta como Octavio: una voz narrativa que sabe todo sobre los personajes y que les va a evitar a los que ven la serie caer en convenciones narrativas como “la presentación de personajes”. A propósito de esta convención narrativa, Robert Mcgee en su libro Story: Substance, Structure, Style, and the Principles of Screenwriting menciona que todos los relatos tienen tres actos, y que en el primero tiene que estar esta “presentación de personajes”. Mcgee destaca la importancia de presentar a los personajes principales de manera efectiva. Esto implica establecer quiénes son, cuáles son sus objetivos y motivaciones iniciales, y cuáles son las circunstancias de sus vidas en el momento en que comienza la historia. Se debe obtener una comprensión básica de quiénes son estos personajes y qué los impulsa desde el principio. Podríamos pensar que en esta convención se apuntalan algunas presentaciones icónicas como la de señor lobo en Pulp Fiction. Tarantino lo muestra como un genio y punto, para hacerlo desarrolla este adjetivo con algunas características: lo muestra calmo, bebiéndose un café, inspira confianza porque dice que está a 30 minutos, pero que llegará en 10, y al final lo hace incluso antes, tiene las ideas claras, etc. Es decir, DFE se ríe de toda esta serie de escenas para presentar a Lobo, y directamente nos introduce a los protagonistas con una serie de características que tienen su correlato en la pantalla en una secuencia de montaje y fin, le damos enviar al formulario. Con esta característica, podríamos decir que deja bien claro su estandarte, y el camino por el cual se va a desarrollar todo. Aunque sigue con este proceso de identificación del MRI (Modelo de Representación Institucional) inmortalizado por Noel Burch que instauraron los cineastas de principio de siglo y creían en una enunciación audiovisual transparente, donde no hubiera huellas de su producción, tanto que buscaba que los espectadores se identifiquen con los protagonistas. Octavio, nuestro narrador omnisciente, hace esto mismo, pero lo simplifica y no le hace perder tiempo a nadie, demostrando lo virtuoso que es generando escenas de presentación, solo menciona que a partir de ahora ese personaje “sos vos”, y enumera una serie de razones que terminan configurando a alguien que está solo y a quien algo le falta (si tenemos en cuenta que la serie salió un mes después de haberse declarado la pandemia en el mundo, claramente ayudó aún más a este proceso de identificación).

¿Alguien resguarda las playlist de nuestras vidas?

El protagonista principal está encarnado por Jason Segel; ¡sí! Marshall de How I Met Your Mother. Dicho sea de paso, Peter, su personaje, podría ser una versión de Marshall en un presente paralelo. Peter trabaja en una compañía que claramente es Spotify, asegurando las playlist hechas por los usuarios, pero sin llevar una vida muy alegre. Siempre hace lo mismo, no sabe lo que le gusta y aparentemente está súper solo en una Filadelfia nocturna, que con afiches callejeros lo invitan a probar cosas nuevas y extremadamente extrañas, desde comunicarse con un delfín, hasta experimentar un campo magnético que detiene balas. Estos “mensajes de algún lado” hacen que Peter, finalmente, se vea sumido en un juego de rol en vivo o un juego de realidad alternativa. Allí junto a tres personajes más va a generar un vínculo, se va a enamorar de Simone (esto parece spoiler, pero creo que no sorprendería a nadie). Se agradece mucho que no se explique que Simone es trans, está como algo dado y apenas se sugiere, sin entrar en relatos aparte.

Los diez capítulos que componen la serie tienen una gran cantidad de escenas hermosas en las que la dirección de arte ha sido fundamental para generar esta ambivalencia constante que sustenta el juego de lo que es real y lo que no. Dicho de otra forma, en qué niveles de realidad estaría lo que estamos viendo. Es por eso que hay momentos donde todo se enrarece; por ejemplo, este extrañamiento se produce llevando la imagen al blanco y negro, o a través de un juego constante con el espectador en el que no se sabe qué elemento de la acción narrativa alteró el espacio. ¿Será el carácter del personaje el que genera determinada modificación? ¿O cambió el tiempo de la acción?

Estos juegos proponen una interactividad narrativa con quien está viendo. Eso ya lo deja en claro el narrador: “Vos sos Peter”, como planteamos al principio. Y queda aún más definido en el último capítulo en el que se sube la apuesta en este juego narrativo y se plantea un arché, un principio en la forma de hacer estos productos ficcionales que lo vincula directamente con el dispositivo serie web. Así, se tiende un puente con el público, una conexión entre el consumo y la producción; en este juego todos hacen y producen el contenido y el rol de las compañías sería plantear nuevos juegos al respecto, aunque sólo sean un efecto.

Continúa en parte 2

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