Cuando Batman fue budista: Batman inicia (Christopher Nolan, 2005) Spoilers

Batman es sin duda legendario. El superhéroe sin poderes, a quien una tragedia sufrida a muy temprana edad lo ha conducido, en el mundo del cine, por los linderos de la venganza (Tim Burton), el camp (Joel Schumacher) y la transformación del karma en misión (Christopher Nolan). Esto, para reducir el campo de un personaje que vive en los cómics, los dibujos animados y hasta la animación con Legos.

Nunca nos han mostrado a Batman como particularmente religioso. Sin embargo, como dice Rachel Dawes, uno no es lo que es en el fondo, es lo que hacemos lo que define quiénes somos. Lo interesante en Batman inicia es que hay muchos elementos que, sin declararlo en modo escandaloso, nos ofrecen un personaje a quien podemos identificar con determinada corriente espiritual: en particular, el budismo Nichiren.

Decir budismo, budista no aclara precisamente las cosas. La primera imagen que muchos se hacen es la del Dalai Lama, una no muy agraciada el día de hoy. Sin embargo, así como existen diversas interpretaciones del cristianismo en el mundo occidental, en Asia sucede lo mismo con el budismo. Y al referirnos a budismo Nichiren, hablamos de la corriente que se desarrolló en Japón hace más de 800 años, gracias a un monje budista llamado Nichiren, sobre cuya vida les recomendamos conocer más si les llamara la atención.

A diferencia del budismo Zen, el budismo Nichiren es un budismo basado en la entonación de Nam Miojo Rengue Kio (NMRK, el nombre del llamado Sutra del Loto) y en las acciones (o causas) dirigidas a transformar el karma. Para el hinduismo, del que se desprende el budismo primigenio, el karma es inamovible y debemos reencarnar muchas veces si deseamos obtener la liberación, ateniéndonos a la voluntad de las deidades de cada aspecto de la vida. El budismo quiere encontrar respuestas para acabar con el sufrimiento humano, y en particular el budismo Nichiren considera que el karma es además transformable, y que uno puede elegir su karma y determinarse a “voltear esa tortilla”, pasando de sufrir el karma a hacer de él nuestra misión.

Nunca vemos que Batman entone NMRK, por supuesto, pero sus acciones se asemejan, en lo profundo, a las de un budista Nichiren de manual. El Batman de Nolan es inicialmente un joven adulto traumado, con sed de venganza por lo que le hicieron de niño. Tras comprender que la venganza no es el camino, vemos cómo el príncipe de Gotham City -así lo llama el mafioso Falcone- renuncia a sus privilegios, sus riquezas, y se va por el mundo para comprender en carne propia el significado del sufrimiento: exactamente como el príncipe Siddharta, que adquiriría el título de Buda o Iluminado. Se hace un criminal de poca monta, deambula por el planeta, termina en la cárcel, se pelea con otros presos, y cuando Ducard, agente de la Liga de las Sombras, lo encuentra y le ofrece la oportunidad de “convertirse en algo más: una leyenda”, nuestro príncipe tiene el aspecto de cualquier cosa menos un príncipe.

Pero Bruce sí ha comprendido de qué trata el sufrimiento humano y, convertido en un ser compasivo, está resuelto a detenerlo. Tras haber sido entrenado por la Liga de las Sombras de Ra's Al Ghul, debe demostrar, como acto de graduación, que está dispuesto a hacer lo necesario para detener el mal… asesinando a un ladrón condenado a morir sin fórmula de juicio. El concepto de justicia que ha desarrollado Bruce es diferente y, en consecuencia, destruye la Liga de las Sombras. El Príncipe de Gotham elige regresar a casa y convertirse en el Caballero Oscuro, el paladín de la ciudad, servidor público que opera entre las mismas sombras que lo aterraban a él de niño. Se convierte en miedo para impartir miedo a los malhechores.

Batman es un personaje que ha logrado llevar la esperanza a pesar de lo que han hecho de él sus experiencias tempranas. No se limita a ser lo que es en el fondo: sus acciones terminan definiéndolo como ser iluminado. No puede cambiar el haber perdido a sus padres, pero sí ascender y transformar ese karma en misión, ganando la liberación final. De allí el aparentemente ambiguo final de El caballero oscuro asciende. Una alternativa es que el sacrificio de su vida le brinde la liberación final; en otro escenario, se permite vivir una vida de civil, felizmente casado y con familia. En cualquiera de los casos, con Batman inicia nos llega finalmente una película de Batman… que es sobre Batman.

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