Plan 9 del Espacio Exterior (Vampiros del Espacio) (1959) 

¿Qué son las Películas de Culto?. Esas que la gente ve una y otra vez, y le encuentra siempre algo que no vio antes. Algunas son profundas, otras… son increíblemente estúpidas.

Tim Burton te vendió la idea en Ed Wood (1994), pero otra cosa es verla con tus propios ojos. Tipos que leen los diálogos de un cartelito que le muestran detrás de cámaras. Gente que nunca actuó y es incapaz de imprimirle algún sentimiento a los diálogos que le tocaron (y no es que sean brillantes) (por eso conviene verla en inglés con subtítulos, porque cualquier doblaje la mejora y hasta la hace parecer decente). Un flaco que cierra de golpe una puerta y mueve todo el decorado. Ovnis que son tapas de ruedas de autos y cuelgan de hilitos. Platos voladores redondos a los cuales se entra por una cabaña de paredes cuadradas con una puerta común. Dos tipos sentados en sillas de oficina, manejando volantes en el aire y simulando manejar un avión (eso sin contar que la puerta de la cabina es una cortina de baño que la azafata corre de un lado para otro). Vampiros salidos de la nada y que, para colmo, el actor principal (Bela Lugosi, muy enfermo en esa época) se muere durante el rodaje… sustituyéndolo con un tipo que no se le parece en nada y se tapa la cara con una capa todo el tiempo. El afectado jefe extraterrestre que ve que la invasión a la Tierra fracasa, con lo cual debe pasar del Plan 8 al Plan 9 de conquista del mundo (!). Ni que hablar del mismo tipo, sentado en un escritorito y moviendo las perillas de un osciloscopio como si fuera el mando de la nave, o las cortinitas de brillitos que parecen salidas de una Revista Porteña de los años 70s (y es el interior de una nave extraterrestre!).

Cada escena es más ridícula que la anterior, y ahí está el encanto. Porque Plan 9 es tan incompetente que imposible no morirte de risa. Es un argumento terrible, pero montado con una seriedad abrumadora.

Porque ahí está la diferencia entre el cine malo con mayúsculas (el que te aburre, el que no podés pasar de los 10 minutos iniciales) y el cine que es tan malo que resulta bueno. Y hasta genial. Una comedia involuntaria porque creo que una producción teatral de escuela estaría mejor montada y mejor actuada.

Pero Hollywood es la tierra de los soñadores y, en esa época, Ed Wood Jr. vendía buzones a lo loco porque todo el mundo quería invertir en el cine, y habían producciones independientes (como The Blob) que hicieron fortunas. Con una autoestima sideral, Wood se consideraba un cineasta visionario, un hombre de ideas geniales. Después de todo era la época de los autocines y los doble programas, y Plan 9 del Espacio Exterior pudo haber hecho unos buenos dólares en un circuito de esos. Total, los adolescentes iban a besuquearse en los coches, lo que menos le daban bola era a lo que proyectaban en la pantalla.

¿Acaso Ed Wood estaba errado?. Después de todo George Romero hizo algo parecido y terminó dando a luz La Noche de los Muertos Vivos 10 años después, un clasicazo que marcó la historia del cine y dió a luz el género moderno de zombies. El tema es que Romero tenía talento y Wood no. Sólo era un entusiasta de imaginación febril, un creador de historias juveniles. Pero con este pastiche se ganó el bronce y hoy hablamos de él. Hay miles de cineastas terribles que pasaron por la historia del cine, creando productos exploitation o serie Z que murieron en el anonimato. Entonces, si Ed Wood y su obra maestra merecieron un homenaje de Tim Burton (y sus filmes sufrieron un revival gracias a ello), entonces su visión chiflada del mundo no estaba tan equivocada. Algún valor tuvo, siquiera como comedia inesperada, lo que la convirtió en el objeto de culto que hoy todos conocemos.

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