Anthony Bourdain: gastronomía, cine y crítica cultural 

…there is nothing more political than food. If I’m there shoveling food in my face, it’s worth mentioning who’s not eating. If my host is missing three limbs, it’s worth asking ‘Hey, how’d ya lose them?’ [... no hay nada más político que la comida. Si estoy ahí llenándome la cara con comida, vale la pena mencionar quién no está comiendo. Si a mi anfitrión le faltan tres miembros, vale la pena preguntar “Ey, ¿cómo los perdiste?”] 1

Antes de cada viaje, en esa investigación previa que es un poco viajar también, suelo verificar si el destino en cuestión fue visitado por Anthony Bourdain en alguno de los cientos de episodio que filmó para sus series televisivas A Cook's Tour (2002-2003), No Reservations (2005-2012), The Layover (2011-2013) y Parts Unknown (2013-2018), en las que recorrió el mundo hablando con gente, observando y comiendo.

Bourdain, ex-chef, escritor y host de varios programas televisivos de viajes, fue un verdadero rockstar de la gastronomía. Su suicidio en 2018 solo vino a alimentar esa imagen. Sin embargo, más allá de su figura de anti-héroe, a la vez estrella resplandeciente y héroe caído, su aporte documental al mundo sigue siempre vigente.

Si bien, como él mismo ha contado, no se proponía hacer de sus episodios un comentario político, su mirada era inevitablemente crítica y aparecía omnipresente en la elección de planos, en las preguntas que hacía a sus anfitriones, en las mesas que elegía para compartir.

[Un breve paréntesis autorreferencial. En mi viaje a Croacia elegí visitar la región de Istria probablemente a partir del episodio en que Anthony recorre los bosques de trufas de esta península compartida entre Croacia, Eslovenia e Italia. Después de una corta búsqueda elegí pasar unos días en Motovun, un pueblo de menos de 1000 habitantes emplazado sobre una colina, de arquitectura medieval pero cuyo primer asentamiento data de la época del Imperio Romano. La última noche elegimos un poco al azar un restorán donde cenar. Una vez sentada, y para mi sorpresa, mi novio se percató, a través de unas fotos que decoraban el espacio, que estábamos en la misma mesa en la que más de una década atrás Bourdain había cenado con el dueño del local. No recordábamos que había visitado el mismo pueblo ¿Casualidad o información guardada en el inconsciente? Como sea, la mirada del chef me permitió un primer acercamiento a una nación lejana y, para quienes no recordamos mucho de las guerras balcánicas, aún confusa. Comprobé que años más tarde la herida de la guerra continúa abierta y que a casi nadie le interesa demasiado hablar de ella. Anthony, sin embargo, hizo las preguntas que el resto tal vez no nos animamos a hacer.]

Este encuentro casual con el fantasma de Bourdain me llevó al documental Roadrunner: A Film About Anthony Bourdain (2021), dirigido y producido por Morgan Neville, que ya tenía en su historial otros documentales biográficos.

La sensación que deja el film es extraña: hace hablar a Bourdain a través de registros documentales de su voz, escenas descartadas de sus viajes, backstages, filmaciones domésticas. Por momentos tenemos la sensación de estar viendo una autobiografía y creo que es fundamentalmente porque gran parte del relato se construye mediante la voz en off del chef. Pero hay más: el director recurre a la Inteligencia Artificial para construir registros sonoros de Bourdain. Así, por ejemplo, le pone su voz a un fragmento de un correo electrónico que envía a un amigo en el que de algún modo confiesa su infelicidad. En esos momentos el documental es una apertura a su intimidad que parece bastante innecesaria. Por supuesto, el hecho de usar IA para recrear la voz de alguien muerto generó debates en torno a la ética, que el director fue rápido para desestimar.

La película se centra en la figura del chef ya consagrado, a partir de la gestación de su programa televisivo y su construcción en una figura pública, ampliamente reconocida. La productora del programa cuenta cómo a Anthony le costó al comienzo acomodarse a ese nuevo rol de presentador televisivo y superar la incomodidad para finalmente crear material con el que se sintiera conforme artísticamente. Menciona que el giro se produjo en el momento en que se dio cuenta que podía pensar los episodios cinematográficamente, que podía jugar con la cámara, la narración y la edición. Anthony era, además, un cinéfilo. Su aproximación a los lugares que visitaba estaba siempre mediada por el imaginario cinematográfico y muchas veces se veía plasmado en los episodios, con guiños a escenas de películas que admiraba:

We’ll often decide where we go over a film I’ve seen that’s really excited me,” says Bourdain, who classifies himself as “a really annoying film nerd — I had probably seen the entire Janus film collection by the time I was 12. [A menudo decidimos dónde vamos por una película que he visto y que me ha entusiasmado», dice Bourdain, que se clasifica a sí mismo como “un freak del cine realmente molesto; probablemente había visto toda la colección de películas de Janus a los 12 años...”.] 2

Así, por ejemplo, el primer viaje de Bourdain a Roma, registrado en No reservations, está filmado en blanco y negro en homenaje la Roma de su imaginación, la de las películas. Quiere traer al presente la Roma de los ‘60 de Fellini.

By the time I arrived my idea of Rome, the Rome I was looking for, was pretty much locked in. My Rome was the Rome of films, most of then shot in the early 60s, and that Rome came in black and white, of course. That’s the way you are gonna have to see it. [Cuando llegué, mi idea de Roma, la Roma que yo buscaba, ya estaba bastante definida. Mi Roma era la Roma de las películas, la mayoría de ellas rodadas a principios de los 60, y esa Roma era en blanco y negro, por supuesto. Así es como tendrás que verla.]3

Y así la vemos, en blanco y negro, hermosa y eterna, a través de la mirada amorosa de Bourdain, que organiza unas puestas en escena bastante cómicas: lo vemos haciendo que maneja un descapotable a través de imágenes de la ciudad, acompañado de su entonces esposa, tratando de convertirse “en el italiano que siempre quiso ser” al interior de su cabeza.

Volviendo a Roadrunner, el film hace referencia desde su título tanto a su vida de viajero como a una idea que hacia el final de la película planta su amigo David Choe: Anthony se la pasó corriendo/escapando a un lado oscuro, gesto vinculado con tendencias obsesivas y adictivas. El director de la serie agrega que “se la pasaba corriendo”: para entrar a las escenas, para salir de ellas, para ir de un lado a otro. El documental explora ese lado oscuro, contrapuesto a su versión luminosa y cómica, para tratar de explicar el fin de su vida. Tal vez no hacía falta, como decíamos antes, tal despliegue de intimidad de alguien que a pesar de ser una figura pública valoraba su privacidad, pero se agradece el recuerdo caluroso de sus afectos y la construcción sobre su legado cultural.

NOTAS

1,2 https://variety.com/2014/tv/awards/anthony-bourdain-breaks-down-cinema-history-for-parts-1201275584/

3 Extracto del episodio 20 de la temporada 6 de No reservations, Roma.

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