La infelicidad de lo tradicional | Primavera tardía Spoilers

Una manzana reposa para ser pelada. Quien la va comer es Somiya, un padre que ahora vive solo porque impulsó a su hija, quien vivía con él y lo atendía, a casarse. La manzana se convierte así en símbolo de la nueva soledad que vive el padre, del tener que atender sus propias necesidades, del extrañar a su hija.

Vamos a hablar de Primavera Tardía, una película dirigida por Yasujirô Ozu que estrenó en 1949. Está basada en una novela corta llamada Padre e hija (Chichi to musume, Kazuo Hirotsu). La película está incluida en las listas de las mejores películas Japonesas de la historia y también dentro de las mejores películas de los años 40.

Noriko vive con su padre viudo y cuida de él, pero ya va siendo muy mayor para permanecer soltera. Su padre desearía casarla aunque ello represente su definitiva soledad. Lo malo es que el candidato a matrimonio se casa con la mejor amiga de Noriko.

Late Spring trata sobre una joven japonesa que vive con su padre, que ha atravesado la guerra, y que no quiere casarse. Ella está bien así, le gusta cuidarlo y acompañarlo. Tiene sus amigos que la visitan y está feliz. Sin embargo, su tía y su padre están preocupados por ella y temen que sea muy tarde para que se case. Entonces, cuando su tía encuentra un candidato para Noriko, no duda en propiciar el encuentro. Pero, que sea un buen hombre y se parezca a Gary Cooper, no son razones suficientes para que ella se convenza de casarse y dejar a su padre.

Los primeros minutos de película, cuesta identificar qué le sucede a este personaje y qué nos está contando esta película. El registro actoral en la interpretación de Setsuko Hara sorprende por su gesto siempre sonriente y simpático. Ella está bien. Si bien la vemos siendo ama de casa y cumpliendo con su rutina diaria, no es un personaje que esté en conflicto con este rol que lleva adelante en su hogar.

Su rostro feliz en un momento cambia: cuando la presión por casarse empieza a aparecer, por parte de amigos, de la tía y, sobre todo, de su padre.

Conforme pasan los minutos, conocemos más el mundo de Noriko y el vínculo con su padre (Chishû Ryû), con el asistente de su padre, con su amiga divorciada y con el amigo del padre al que juzga - entre risas - por haberse vuelto a casar. Así los valores tradicionales japoneses se van poniendo en evidencia representados en cada uno de los personajes y también creando la posibilidad - atípica - de que quizá una mujer relativamente joven no quiera casarse y prefiera cuidar de su padre. La preocupación por esta situación no está en ella, sino en todos los demás. Ella no lo dice con palabras, pero su incomodidad va creciendo escena a escena.

Es entonces que la aparente sencillez de la película se asienta en diálogos y gestos que van dando sutil cuenta de la incomodidad de los personajes, especialmente la de Noriko.

Ozu, a través de sus personajes, plantea una diversidad de puntos de vista sobre lo tradicional. Diversidad y no choque, porque la colisión nunca se da. Las diferencias existen, pero una mirada cede ante la otra.

Noriko no está contenta con lo que quieren para ella. Su padre, que entiende que la forma de protegerla es que se case con un buen hombre, no acepta los motivos de ella de querer quedarse con él.

La felicidad es uno de los temas de la película, y lo que cada uno piensa que va a hacer feliz al otro. Así las convenciones sociales se vuelven las estructuras que existen para convencernos de que si las seguimos, nos van a hacer más felices. Pero no siempre es así.

Pensando en estas convenciones, Somiya quiere que su hija se case y tenga una nueva familia; pero ella sabe que no va a ser más feliz que con su padre. Ozu explica los dos puntos de vista en una conversación que tienen ambos antes de que ella finalmente acceda a casarse. La felicidad no es algo que sucede desde el comienzo, es resultado de un esfuerzo. Según su padre, ella va a terminar siendo feliz, una vez que dedique todo ese amor que dedicó a su padre, al matrimonio y a su nueva familia. Ella no lo ve así, pero no tiene fuerzas para seguir poniendo sus motivos por sobre los de su padre. Es en esta conversación en la que Noriko ya no sonríe… y apenas mira a su padre. La tristeza de un futuro que ella no está decidiendo para sí, se acerca.

Noriko pone su mejor sonrisa - no la de la felicidad del comienzo -, una forzada con ojos llenos de lágrimas. Una que tiene la función de dejar tranquilo a su padre y convencerlo de que ella va a estar bien (aún a sabiendas de que está tomando una decisión que no quiere tomar).

Y finalmente, el padre llega a la soledad de su casa, solo, a una manzana por pelar. Sin felicidad.

---

Yasujirô Ozu fue un director de cine japonés nacido en 1903. Su carrera comenzó en los años 20, década en la que estrenaba sus primeras películas que eran de cine mudo y terminó en la de los 60, unos años antes de fallecer.

Comenzó trabajando géneros como la comedia y a medida que fue avanzando se fue afirmando en temas familiares y conflictos culturales. También, en tiempos de posguerra puso en sus películas las nuevas temáticas sociales y preocupaciones culturales que habían surgido al revisar las tradiciones japonesas luego de tan trágico hecho histórico.

Su obra es una de las más importantes del siglo XX por su propuesta autoral y única. Así como sucede en Primavera tardía, su cine muchas veces plantea el diálogo entre la tradición japonesa y la modernidad. Recordemos que en esos años comienza la penetración de la cultura estadounidense que hace que haya cierta occidentalización de las costumbres japonesas.

Fue evolucionando desde obras con mayores recursos (movimientos de cámara y artilugios) hacia la simplificación de la cámara fija y el uso de casi un único lente.

Al tratar temas como las dinámicas familiares con una mirada particular, poniendo incluso en cuestión la tradición japonesa, ha influenciado directores que vinieron después.

Por el valor artístico, con el paso del tiempo, han habido otras obras que han tomado Primavera tardía de referencia. Han hecho variaciones, películas que hizo Ozu mismo; y algunos homenajes, dirigidos por otros autores.

Cuando estrenó, tuvo gran aceptación de la crítica japonesa. Recién 23 años después estrenó en Estados Unidos, lugar en el que también la recibieron positivamente.

Su desempeño como director y su prolifera carrera lo han convertido en un maestro cineasta, en un ícono cultural y ha marcado la historia del cine. Y por todos los aspectos mencionados y el uso de estos recursos en Primavera tardía, ésta es una película considerada ejemplo en cuanto a la mirada autoral y forma de contar de Yasujirô Ozu.

(Un último dato de color: el director de cine surcoreano, Kogonada (Columbus, After Yang), se puso este seudónimo en honor al guionista - Kôgo Noda - que trabajó con Ozu y que fue uno de los que co-escribió esta película con él).

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 2
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.