El sello Szifron: valiente, salvaje, genial y popular 

“Para mí siempre se trata de crear el mejor puente entre un autor y una audiencia. Es una historia de amor, y como en toda historia de amor, son muy importantes las dos partes. No sacrifico lo que quiero contar, pero tengo en cuenta al otro. Hay espacio en la experiencia de una obra para que las dos partes se sientan libres”.

Es difícil encontrar notas de colegas (actores, directores, críticos de cine) en las que no se refieran a Damián Szifron como un genio, un distinto. Sin embargo, muchas veces la categoría de “genio” viene de la mano con la “no popularidad” o el snobismo. Así, muchos directores que son considerados como maestros del cine le resultan al espectador promedio demasiado complejos e inabarcables. Lo que sucede entonces es que sus obras terminan siendo catalogadas como películas de nicho.

¿En qué categoría entra Szifron? Difícil de responder, pero podemos decir que es a la vez un genio y un director popular. Estrenó películas que fueron de las más taquilleras de la historia del cine argentino (Relatos Salvajes), series que colmaron el prime time de la televisión abierta (Los simuladores) , y él mismo llegó a Hollywood (Misántropo) pero en ningún momento entregó calidad ni puso en duda su sello personal.

Szifron tiene 49 años y nació en Ramos Mejía. Su padre, hijo de una familia de polacos judíos que logró escapar de Alemania, consiguió su primer trabajo como asistente en una sala de proyección del cine Paramount. En las pocas entrevistas que dio Szifron, resulta claro que su padre sigue siendo una figura muy presente. Incluso la famosa y recordada presentación de Relatos Salvajes va acompañada de una frase: “A mi papá”. En más de una ocasión, el director ha manifestado: “hago películas para tener la sensación de tenerlo al lado, mirar la pantalla y ver el efecto que produce el buen cine en él. Si alguien hiciera un monumento al espectador de cine, mi papá sería un buen modelo. Poca gente vio tantas películas como él desde ese lugar anónimo y oscuro que es la butaca de la sala”.

Szifron estudió en la Universidad del Cine, la FUC, donde se encontró con el que sería su compañero de carrera, Mariano Llinás (director de reconocidas películas como La Flor, Historias Extraordinarias, Balnearios). Llinás dice sobre Damián y su recorrido conjunto: “Los dos teníamos un perfil altísimo, siempre hinchando las bolas. Supongo que éramos insoportables para los profesores: sabelotodos, indisciplinados, nos íbamos en medio de las clases, todo nos parecía una cagada. La diferencia conmigo era que Damián tenía el don de la popularidad. No en cuanto a su figura, resistida como cualquier persona genial rodeada de gente no necesariamente genial, pero sí en cuanto a sus trabajos. Tenía esa estrella: a todo el mundo siempre le encantaba las cosas que hacía”.

Damián también complementó sus estudios de la mano de Ángel Faretta, escritor, filósofo, teórico del cine y hoy en día amigo del director. Szifron cuenta: “En mi vida, el cine, desde que tengo memoria, fue una experiencia religiosa. De chico ir al cine era otra cosa, me conectaba con otra dimensión de la existencia. Algo parecido a ese efecto transfigurante que describe Huxley en relación a ciertas drogas en Las puertas de la percepción, libro que seguramente Faretta descarta por new age. Pero no importa. El punto es que Ángel, desde su teoría, a través de sus ideas, explica por qué el cine es una experiencia religiosa”.

Los diversos actores que trabajaron con Szifron lo describen como meticuloso, obsesivo, apasionado. Rodrigo de la Serna, en una entrevista reciente, recuerda entre risas el rodaje de Hermanos y detectives, en donde el director le pidió apoyar el vaso en veintisiete tomas distintas.

Si hay algo que queda claro en el enorme y vasto recorrido de Szifron es su sello, su marca personal. Escribió y dirigió El fondo del mar, Los simuladores, Tiempo de valientes, Hermanos y detectives, Relatos Salvajes y Misántropo. En toda su obra, hay un hilo claro y conciso respecto a cómo el director percibe el cine y lo que quiere comunicarle al espectador. En el 2006, luego de dirigir Hermanos y detectives, pasó ocho años sin estrenar. Tanto Los Simuladores en 2002/2004 como Hermanos y detectives en 2006 lograron números altísimos de rating en televisión abierta, donde hasta entonces se consolidaban como únicos punteros de audiencia programas como CQC o Videomatch.

En el cine actual, la pausa está muy mal vista, como si parar de producir fuese a sacarte del sistema inmediatamente. Sin embargo, una vez más, Szifron hizo lo que quiso. Pasó ocho años viendo películas, fue padre, se volvió fanático del jazz, abrió una productora, estudió física cuántica, viajó a la montaña y visitó lugares a los que había ido de niño. El pasado me captura, pero no en un sentido nostálgico. Cuando sos chico no tenés tantos antivirus. De adulto ya experimentaste dolores, sufrimientos, los resolviste de alguna manera, generaste capas que distorsionan la nueva información. Es como si vieras todo con unos lentes que te protegen de los ultravioletas. En cambio cuando sos chico… ¡bum! Abrís los ojos, los oídos, los poros, y las cosas entran. Probablemente se debe al impacto fuertísimo de las cosas cuando las enfrentás por primera vez. A mí me encanta volver a eso. Vuelvo todo el tiempo”.

En ese “recreo”, el director también escribió quince relatos cortos, de los que más adelante seleccionaría seis para conformar Relatos Salvajes, la película que se estrenó en 2014 en el Festival de Cannes, ganadora de un Goya, un Bafta y una nominación al Oscar.

Retomando la pregunta inicial, creo que el ADN de Szifrón está compuesto de un complejo y obstinado estudio del cine, del amor por el cine heredado de su padre y, más que nada, de su capacidad de perforar la línea transversal que suele separar a la televisión abierta y al cine. Por si fuera poco, ha logrado lo que muchos realizadores aspiran conseguir: que empiece una película o serie suya y uno reconozca de inmediato el sello Szifron.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 1
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.