Explorando el sistema de relojería de toda pesadilla: de cómo "From" intenta volver a la génesis del miedo 

El otro día revisando mi lista de pendientes, me topé con una serie que había agregado hace tiempo al chusmear por vaya saber qué página de reseñas. A veces salgo a la caza de nuevas recomendaciones para ir nutriendo mi watchlist con series o películas que estén un poco más en sintonía con lo que me gusta. Hoy en día disponemos de poco tiempo en nuestras manos, por lo que evitar el tedioso momento de buscar en la maroma de opciones de cada plataforma es algo que se agradece en demasía. Así que solamente con las ganas de disfrutar de una buena serie de terror, sin ahondar mucho en su contexto o en la trama, hice un clavado olímpico al tenebroso pueblo de From (2022) para subir mi dosis de adrenalina en sangre.

Todavía me asombra no haberme cruzado antes con esta serie, si tenemos en cuenta que se anunció para fines de Septiembre el estreno de su tercera temporada. Tal vez se deba a que no cuenta con la grandilocuente promoción que ostentan otros servicios de streaming. Pero pensándolo bien, después del éxito masivo de su colaboración con Hulu para traer a la pantalla The Handmaids Tale, es difícil imaginar que Metro Goldyn Meyer (MGM+) pueda a llegar a pasar desapercibido especialmente en terreno como el género con el que avanza a paso firme.

No sé cómo serán sus experiencias, pero en lo que a mi respecta, cada vez me cuesta más encontrar series que logren ponerme los pelos de punta. La periodicidad es un arma de doble filo cuando del género se trata, porque puede funcionarte espectacularmente como un intensificador del suspenso —si estás en pleno control de los giros de la trama— o arrojarte en picada al sentir que la tensión del conflicto se diluye capítulo a capítulo hasta quedar carente de sentido y fuerza narrativa. De lo más reciente que he visto, The haunting of Hill House (2018) de Mike Flanagan sigue manteniendo su lugar en el podio; puesto que sus predecesoras aún no han logrado superar a pesar de ser en sí mismas atractivas e interesantes apuestas que le dan relevancia al género en el mainstream serial (The haunting of Bly Manor, Midnight Mass, The Fall of the House of Usher). Con The Outsider, la adaptación del clásico de Stephen King a cargo de HBO, pensé que podía llegar a tener un fuerte contrincante luego de haber visto los dos primeros impecables capítulos con los que nos deleitó la serie, pero fue un impulso que no supo mantenerse hasta el final.

De ninguna puede hablarse de forma deficiente porque todas son excelentes producciones con ensambles actorales que sostuvieron la trama de cada proyecto. Pero aún así algo terminaba por diluir su encanto inicial con el paso de cada episodio, como si aquella sensación que no puedo poner muy bien en palabras lograse mantenerme al margen de la historia. Buscaba revivir ese revoltijo en las tripas que nos mantiene clavadxs en el asiento con la pura intriga de querer descubrir lo que está por suceder a continuación; aunque temiendo no estar listxs para lo que se viene. Esa contradicción tan punzante es una experiencia tan desorbitante que merece la pena naufragar entre varias producciones hasta finalmente encontrarse con este tesoro.

Quizás con todo este discurrir previo, parece que estoy arando el terreno para presentar a From como una serie sin precedentes que está en el pináculo de la evolución de su género. Realmente no creo que amerite el caso para hablar con tal nivel de exaltación, pero sí es un perfecto ejemplo de cómo centrar los esfuerzos argumentales en pensar la construcción del miedo, puede conseguir mejores frutos que forzar una reacción a base de sobresaltos. Es por eso que no me resulta necesariamente importante presentarla como una serie aterradora, sino más bien como una producción que entiende cuales son las poleas de las que podemos tirar para tensionar las cuerdas del miedo. El sobresalto es una emoción fugaz que termina al poco tiempo de empezar ¿Cómo superar esa fugacidad para alcanzar esa latencia crepitante que da cuerpo al terror? Si bien todos podemos coincidir en ideas generales sobre lo que puede llegar a atemorizarnos, la clave está en no perder nunca de vista que se trata de una emoción que se moldea de forma única de acuerdo a la subjetividad de la persona que la padece.

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Al igual que en The outsider, una de las teorías más fuertes que exploran estas series es la idea del doble o el doppelgänger como reflejo de la dualidad humana. Quizá en From no se presenta de forma tan estricta como en la serie de HBO, pero se nota su influencia en la confección de un enemigo principal que parece tener más similitudes que diferencias con lxs humanos. Es en esa familiaridad extrañada de la que tanto habla Freud respecto a lo siniestro, que logra materializarse en ese miedo a la muerte vuelto amenaza. Este cóctel de referencias puestas en juego en una espacialidad ambigua da pie a diferentes interpretaciones que los personajes van reflexionando en su búsqueda de respuestas: ¿es una dimensión paralela? ¿se trata del purgatorio y es por eso que este pueblo parece nutrirse de nuestros traumas más profundos para atormentarnos? ¿hay forma de escapar de esta cinta de Moebius que ata al pueblo y a los misterios su bosque?

Ya metiendo de lleno en la serie, siento que la primera temporada logra momentos auténticamente aterradores. Por su parte, la segunda no es tan terrorífica pero si los personajes logran convertirse en entrañables el interés se mantiene despierto. También las leyes de mundo planteado se abran un tanto demasiado respecto a la temporada inicial, haciendo que por momentos se note un poco desprolijo en su exposición. Demasiados flancos para atacar al mismo tiempo, pero al mismo tiempo mucha más diversidad. Quizás en esto noto la influencia más fuerte de Lost, al mismo tiempo que detecto un cierto guiño a Six Feet Under con la interacción de los personajes muertos y sus intercambios con los vivos.

Ahora, porqué el personaje técnicamente más infumable es el que mejor me cae solo puede entenderse en su contexto: Jade es el típico individualista que en medio de una situación crítica solo puede confiar en sí mismo para salir adelante. Esto desde ya que lo vuelve un egocéntrico empedernido pero al mismo tiempo una persona mucho más segura que el resto respecto a su propia capacidad, aún cuando todo pareciera fallar. Si bien su franqueza no conoce nada sobre el tacto, y esto lo lleva a no saber medir el impacto de lo que dice, es uno de los pocos personajes que es capaz de pedir perdón.

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Listo, lo dije. Ahora solo nos queda ver qué novedades trae consigo esta nueva temporada después del inmenso cliffhanger del que nos venimos sujetando desde el último episodio. ¿Será que logremos seguir escalando en interés por este terreno pedregoso o caeremos finalmente al vacío de otra fórmula predecible?

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