Coordinadores de Intimidad: cómo coreografiar el placer 

Octubre de 2017 quedará por siempre marcada como una fecha bisagra en lo atinente al comportamiento dentro y fuera de un set de filmación, en lo relativo a acosos, agresiones o abusos de índole sexual. Y es que por entonces “caían” dos pesos pesados de la Industria: el productor Harvey Wenstein y el aclamado y galardonado actor Kevin Spacey. Estas dos no fueron sino, las dos últimas gotas de un gigantesco y longevo vaso que ya venía acumulando denuncias, quejas o simples comentarios entre bambalinas de víctimas de estos encastrados comportamientos que tenían por objetivo obtener favores sexuales a cambio de conseguir o mantener un papel en un film(Rose McGowan, Gwyneth Paltrow, Angelina Jolie) , un apoyo económico para llevar adelante un proyecto(Salma Hayek con su “Frida”), o simplemente no caer en las infames “listas negras” de los proscriptos a trabajar en Hollywood y alrededores(Mira Sorvino). Ya en 1921 el actor Roscoe Arbuckle había sido acusado de violar a una acriz en una fiesta privada(la crónica de aquellos días cuenta que producto de ello, la artista falleció 4 días después). Roscoe fue absuelto del cargo por no encontrarse pruebas del delito aunque, obvio, su carrera acabó para siempre. Desde ese entonces hasta este 2017 nombres como Roman Polanski, Woody Allen, Bill Cosby, Bryan Singer(X-Men) y otros, estuvieron relacionados con estas turbias conductas con finales dispares. Por qué los casos Wenstein y Spacey trazan esa raya en la arena a modo de BASTA? Porque dieron lugar al nacimiento de un movimiento que patearía el tablero en muchas cuestiones y empezaría a colocar las fichas en los lugares donde siempre debieron estar: ME TOO. Entre un número considerable de cambios que esta corriente vino a propulsar, se encuentra éste que hoy analizamos y seguramente muchos descubrirán: Los/Las coordinadores/ras de intimidad(o Intimacy Coordinators); rol no necesariamente nuevo en la actividad, pero sí ya definitivamente(esperemos) consolidado. La tarea de este miembro del equipo de filmación tiene por objeto oficiar de intermediario entre la visión que tiene el director acerca de una escena “ïntima”(que puede variar desde un beso o una ducha, hasta una relación sexual, dependiendo del guión) y los actores involucrados(los límites que ponen, sus puntos débiles, temores, etc). Son una suerte de “coaches” que deben “coreografiar” dichas tomas, tratando de que, en el proceso, todos trabajen en forma cómoda y segura. Una labor muy similar a la que cumplen los coordinadores de dobles de riesgo, que deben ensayar varias veces una rutina que incluya por ej, peleas cuerpo a cuerpo, saltos, corridas, etc. y cuya meta es que nadie salga lastimado. Aunque sea difícil de creer, escenas que aparecen como muy naturales y fluidas llevan semanas de ensayo: dónde y cómo colocar las manos, la cabeza; si es una escena de cama, qué movimientos hacer, el ángulo de la cámara; si es necesario un implemento o prenda que disimule, aumente o cubra, un/una doble de cuerpo( Kevin Costner en Robin Hood, Angelina Jolie en Se Busca, Isabella Rosellini en La Muerte le sienta Bien, Melanie Griffith en… muchas), etc. Curiosamente, contra todo lo que uno pueda suponer, un beso es más difícil de lograr que una relación sexual, puesto que ésta es fingida y aquél es real. Verdaderas leyendas se han tejido respecto a estas “situaciones frente a cámara” que involucran a los actores en cuestión, el equipo de filmación y el director(basta con recordar los rumores en producciones nacionales como “La Mary” entre Susana Gimenez y Carlos Monzón o entre Isabel Sarli y su habitual director, Armando Bo) Fue Alicia Vikander quien recordó hace poco, con cierto pesar, una experiencia rodando una cinta en la que se requería de su total desnudez y el “entre tomas” de ese momento le supuso eterno e incómodo: todos estaban en sus respectivos quehaceres, y nadie acudió siquiera para acercarle una bata con la que cubrirse, hasta retomar la grabación. La actriz sueca es de las tantas( y tantos!) que celebra el advenimiento de esta “nueva” función en la vida cotidiana en un set de filmación. Hay, sin embargo y como siempre en estos casos, grupos de actores y actrices, directores y showrunners que no ven con buenos ojos la entrada en escena(nunca mejor dicho) de esta suerte de “coreógrafos del sexo”, argumentando que su injerencia quita la necesaria espontaneidad y fluidez que ESE momento requiere, especialmente en cintas donde el mismo es clave para su desarrollo. Nombres casi desconocidos como el de la británica Ita O’Brien, suenan como las más buscadas en producciones que requieren de su asesoramiento a nivel mundial; pero también nombres mucho más familiares como el de Kate Winslet, que ofició de tal para la realización que la tuvo como protagonista y productora en “Mare of Easttown”, se hacen eco de esta bienvenida actividad. Recientemente quien anunció el uso de los servicios de doña O’Brien fue el equipo de Sin Tiempo para Morir, última entrega de las aventuras de James Bond(… irónicamente, la película que quizás menos sexo tiene de toda la franquicia). Pero tampoco se encasilla sólo en largomerajes: las series de Netflix “Sex Education” y “Bridgerton”, así como otras, ya cuentan en sus filas con estos/as monitores. Para concluir, las situaciones “turbias” en pleno rodaje van desde malos entendidos y versiones encontradas, como el caso del famoso cruce de piernas de Sharon Stone en Bajos Instintos, en donde ella asegura que el director Verhoeven la “engañó” respecto a qué iba finalmente a quedar en la edición final… hasta uno de los casos más repudiables cuyos detalles han quedado expuestos recientemente e involucran a un film clásico. En efecto, se trata de “Último Tango en París”(Bernardo Bertolucci- 1972) con los protagónicos de Marlon Brando y María Schneider. En él, el personaje de Brando sometía a una violación al personaje de Schneider, sólo que a la actriz de 19 años nadie le avisó lo que había de ocurrir en esa escena, como así tampoco que se usaría manteca como lubricante. Como el propio director confesara recientemente, una mañana en que desayunaba con el actor, a ambos se les ocurrió la idea al contemplar un pote del derivado lácteo sobre la mesa, intercambiaron miradas cómplices y … listo, la toma ya estaba planificada.”No quería que fingiese la humillación, quería que la sintiese”, declaró. Si bien la violación fue simulada y se hizo en una sola toma, Schneider tuvo serios problemas con el alcohol y las drogas tras el “incidente” más algún intento de suicidio, para terminar falleciendo de cáncer a los 59 años, alejada de las cámaras desde hacía largo tiempo. Tanto Brando como Bertolucci fueron nominados al Oscar ese año por esa cinta. En el segundo adjunto veremos una crónica de este lamentable caso, mientras que en el primero, asistiremos a una más que interesante entrevista con la coordinadora uruguaya Eleni Kolukizian, quien de manera sencilla explica los alcances del rol que hoy analizamos. El Cine, como cualquier manifestación artística, tiende a movilizar sensaciones, sentimientos. La sensualidad y el erotismo no están ajenos. Sin embargo, el placer que como espectadores dichas escenas puedan povocarnos, se ve complementado cuando sabemos que quienes las interpretan, se encuentran a buen resguardo.

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