Peter Parker era un adolescente como cualquier otro. Estudiaba en el
Instituto Midtown de la ciudad de Nueva York, y vivía en Queens con su
tía May y su tío Ben. Peter era muy buen estudiante y uno de los chicos más
inteligentes del instituto. Por desgracia, sus buenas notas no ayudaban a
hacerle muy popular entre sus compañeros de clase.
Flash Thompson, el abusón del instituto, siempre lo estaba
atormentando. Un día, Flash lo tiró al suelo, y los libros y apuntes de Peter
cayeron esparcidos a su alrededor.
—¡Eh, Parker, se te han caído los libros! —se burló Flash.
A pesar de que el instituto era duro para Peter, en casa se sentía
muy a gusto.
Su tía May y su tío Ben lo querían mucho. El tío Ben siempre le decía que
sabía que haría algo especial en su vida.
—Eres muy inteligente, Peter —le dijo la tía May un día—. Podrás
conseguir todo lo que te propongas.
—De hecho, estoy pensando que me gustaría ser científico —contestó
el joven.
—La ciencia es muy importante —añadió el tío Ben mientras ponía la
mano sobre el hombro de Peter—. Y el conocimiento es poder. Por ello,
recuerda siempre que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.
Un día, la vida de Peter cambió por completo durante una excursión a
un museo de ciencias. Estaba muy emocionado por la oportunidad de ver el
trabajo de los científicos, y se quedó tan embelesado con la exposición que
no advirtió que una araña atravesaba unas ondas radiactivas y se dirigía
directamente hacia él. Entonces, ¡la araña radiactiva le picó!
De regreso a casa, el joven se sintió raro y se fue a la cama sin cenar. Algo
estaba cambiando. Todas las células de su cuerpo habían sido alteradas por
el veneno de la araña. Peter no podía ni imaginar el increíble impacto que
eso tendría en su vida. Nunca volvería a ser el mismo…
Tras la picadura, Peter fue descubriendo poco a poco que había
desarrollado superpoderes arácnidos. Podía trepar por las paredes, era
muy fuerte y, además, tenía un sentido arácnido que lo avisaba del peligro.
Estas habilidades le hicieron muy poderoso.
El joven quería mantener en secreto su identidad, así que se pasó toda
una noche confeccionando un traje de Spider-Man y una máscara. Incluso
cosió una araña sobre el pecho del traje.
Peter se esforzó mucho para averiguar cómo controlar sus nuevos
poderes. Gracias a sus conocimientos científicos, creó unos lanzarredes, y
practicó disparándolos en su habitación. Las redes eran muy fuertes y se
pegaban a cualquier superficie. Pronto, ¡la habitación quedó totalmente
llena de telarañas!
—Vale, no es tan fácil como parece —se dijo.
Como todos los adolescentes, Peter necesitaba dinero. Pensó en buscar
un trabajo en el que pudiera sacar partido de sus nuevos poderes. De esta
forma, se hizo luchador profesional.
—Y ahora… —anunció el presentador del combate—. Aquí llega el
increíble… ¡Spider-Man!
Gracias a sus habilidades, el aprendiz de luchador podía derrotar a todos
sus adversarios.
Una noche, Peter se enteró de que habían robado la caja registradora
de la sala de lucha. Con sus poderes, podía haber detenido fácilmente
al responsable, pero decidió no intervenir y el ladrón escapó. Más tarde,
cuando regresó a casa esa noche, se sorprendió al ver varios coches de
policía en la puerta.
El joven se apresuró a entrar en casa, y allí se enteró de que su tío Ben
había sido atacado. Peter y su tía estaban devastados. La policía trató de
consolarlos diciéndoles que el criminal se escondía en un antiguo almacén,
y que estaba rodeado, sin posibilidad de escapar.
No obstante, Peter sabía muy bien lo que tenía que hacer. Se puso el traje
de Spider-Man y cruzó la ciudad de tejado en tejado. Había tomado una
decisión: no dejar que los villanos se salieran con la suya. ¡Estaba decidido
a vengar a su tío!
Por fin, llegó al almacén. El ladrón se quedó estupefacto al verlo, y
Spider-Man pasó a la acción. Le lanzó una red y lo atrapó. ¡Era el mismo
ladrón al que había dejado escapar del gimnasio!
—¡Si lo hubiera detenido antes…! —exclamó Peter, desconsolado.
Y prometió que, a partir de ese momento, ayudaría a los demás siempre
que le fuera posible. No permitiría que algo así volviera a suceder.
Hacía tan solo un mes, Peter hubiera estado ocupado estudiando para
los exámenes finales, como cualquier otro adolescente. Sin embargo, todo
había cambiado. Aún tenía que hacer los deberes de vez en cuando, pero
ahora también era Spider-Man.
Todo el mundo hablaba de Spider-Man.
—Creo que este tipo es genial —dijo Flash mientras leía un artículo
sobre el nuevo héroe en el periódico—. Siempre intenta ayudar a la ciudad.
Peter sonrió. ¡Si Flash supiera que él era Spider-Man…!
Al principio, Spider-Man perseguía sobre todo a delincuentes comunes,
pero no tardó mucho en enfrentarse a enemigos tan poderosos como
él. Una noche, Peter oyó que un villano andaba suelto por Manhattan. Le
plantó cara, y descubrió que tenía la habilidad de controlar la electricidad.
¡Era Electro! El héroe usó sus lanzarredes y, después de varios intentos,
derrotó al supervillano.
En ese instante, Spider-Man se dio cuenta de algo. Su destino era
proteger a los demás y, si se esforzaba lo suficiente, quizá un día podría
llegar a ser un gran superhéroe.
Finalmente, Peter comprendió el verdadero sentido de las palabras de
su tío Ben: «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad».
Aunque Peter Parker pareciera un adolescente normal, una parte de él
era extraordinariamente especial. Podía escalar edificios y lanzar telarañas.
¡Era el asombroso Spider-Man!


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