Patriots Vs. Patliotas: Mismo discurso, distinta bandera, todos salvados 

Nota del Crítico de a pie: Este breve Ensayo/Crítica constructiva, Muerde. Contiene Spoilers.

Tuve la fortuna de contar con el suficiente tiempo en mi ajetreada vida para darle dos horas y fracción de quietud y calma frente a la pantalla iluminada en la oscuridad. La elegida en esta oportunidad fue la producción china “La Tierra Errante 2” Una epoyeya espacial como hay pocas por el contorno, y todavía menos si se trata de la salvación de la raza humana del genocidio astrofísico anunciado.

Contrario a la primera entrega, que data de 2019, esta cinta de 2023 se configura como precuela (Y los rumores de producción dicen en los corrillos de Asia que habría tercera parte y ¿Final? en 2027) Y nos mete en las vicisitudes de un plan que todavía no es la Tierra Errante, pero si el “Proyecto Montaña Móvil”, impulsado, era que no, por las mentes más profusas y brillantes de la República Popular China. El Sol moribundo camina hacia su ataúd espacial con forma de Gigante Roja, Y la última esperanza de la Tierra para no ser borrada de su vecindario cósmico es lanzarse al vacío profundo con planeta y todo hasta el Alfa del Centauro, en un viaje de dos milenios y medio, para encontrar una órbita precisa que permita reiniciar a la humanidad, parte de la cual vivirá y medrará en una suerte de pseudo estasis gitano subterráneo en este largo interregno.

Pero aquí todavía no está pasando eso, y en realidad la cosa está todavía más enmarañada que lo sanamente tolerable. El proyecto de “Vida digital” vive sus últimos y caóticos días. impulsada por la ídea de que “Se puede vivir para siempre” digitalizando (Hasta ese minuto cosa imposible) la conciencia humana, enchufada a una IA de computación cuántica, se erigía como una alternativa a la lotería de sobrevivencia (Que seleccionaría a la mitad de la humanidad para vivir bajo tierra, dejando a su suerte a la otra mitad), pero se volvió una alternativa inviable por los problemas éticos y estructurales de “respaldar” a toda la humanidad, sin saber a ciencia cierta si era la conciencia, o la autoconciencia de la IA lo que realmente se preservaba en el proceso al ponerlas en línea. En eso nos metemos nuevamente en la vida del Coronel Liu Peiqiang, entonces simple aventajado candidato a astronauta, que después de pasar las pruebas impecablemente, es destinado a una suerte de “Ciudad de las Estrellas” en África, donde se encuentra el Ascensor Espacial de Libreville. Un ataque terrorista derriba el ascensor y su estación espacial, demorando fatalmente el proyecto de salvar la Tierra.

La salvación de raza humana prevalece como idea-fuerza a lo largo de todo el guión, y el contraste entre la realidad actual y las decisiones que se toman a lo largo del metraje brillan tanto por su espeluznante crudeza como por su dureza: No podemos garantizar la sobrevivencia de todos, pero haremos el mayor esfuerzo para que sean todos cuantos podamos proteger. Incluso la lotería de sobrevivencia se usa como un arma en manos de la IA Cuántica, cuando la 550C reprocha a Liu Peiqiang, que lucha por un asiento en la ahora Astronave ISS, para ceder su puesto ganado en la lotería a su esposa Han Duoduo, enferma de Cáncer, como tutora legal del hijo de ambos, automáticamente seleccionado. Le dice que le parece poco realista, dado que le quedan proyectados solo 84 días de vida, y que aseguraría el puesto si el tutor legal, y quien se salve, sea su suegro, lo que desata la ira de Liu.

Vive también esta cruda y espeluznante dimensión en la torturada vida de Tu Hengyu, que no solo perdió a su esposa en un accidente de tráfico, sino también a su pequeña hija Yaya. Desesperado, este científico de datos intenta el imposible de preservar la consciencia de su hija moribunda, grabando apenas dos minutos de sus preciosos patrones, antes de perderla para siempre. Con la anuencia Tácita de su superior, Hengyu se queda con ese breve trozo viviendo en un modelo 550A, y adicionalmente recupera su propia copia digital cuando vuelve a reencontrarse con él en la luna para la prueba de motores del Exilio Lunar, planificado para sustraer al satélite natural de su influencia gravitacional en la tierra, y asi permitirle a esta navegar el espacio. Todo gira en su mente y emociones en torno a esos dos minutos: Tanto así que cuando pone a disposición su máquina cuántica, para salvar la pérdida de la más avanzada en una tormenta solar, solo lo hace a cambio de que su superior le permita seguir expandiendo ese breve soplo. La prueba al final resulta ser un éxito, pero la demanda de Hengyu es elegantemente obviada.

Su furia consiguiente desemboca en el acto criminal de inyectar la breve versión digital de Yaya en el modelo más avanzado de IA cuántica en poder el UEG, lo que desemboca en su arresto y prisión, y en una falla fatal del exilio lunar. El satélite comienza a despedazarse, y la perdida de masa golpea sin piedad a la tierra. El Limite de Roche no será barrera, y ambos cuerpos se despedazaran en un abrazo mortal. Es entonces cuando luce ¡El Patliotismo! Los motores terrestres requieren coordinación para encenderse con éxito, y la luna requiere ser colapsada para evitar el final. Se necesita reinicar servidores raíz de internet que están fuera de línea, y decodificar ordenes de lanzamiento de miles de cabezas nucleares que al estallar eliminarán el peligro. Faltando nada para el desastre, el servidor de Beijing consigue el imposible de subir, a costa de la vida física de Hengyu, que prevalece digitalmente junto a su hija en la IA cuántica, completando la secuencia de seguridad que inicia el servidor. En la Luna, el maestro de Liu Peqiang, un astronauta maduro de nombre Zhang Peng, lo salva poniéndolo a bordo de una vieja nave rusa todavía capaz de volar de vuelta a la ISS, y a la humanidad junto con equipos de mayores de 50 que detonarán de cuerpo presente todas las cabezas nucleares. miles mueren por la seguridad de millones, en el momento tal vez con la épica más chovinista de toda la cinta. de antología el grito de Zhou Zhezhi, embajador chino ante la UEG, que dice que sus hombres harán el trabajo, poniendose de pie desde su silla de ruedas y apuntando su bastón a la agónica cuenta regresiva.

¿La tierra se salva? Evidente, pero lo es más la revelación a mitad de créditos finales de la 550W, el modelo más avanzado de IA Cuántica, ya embebida con las vidas digitales de Hengyu y Yaya. Con frialdad absoluta alude ante una pregunta de Peqiang, que prefiere que le digan MOSS (que no es más que girar nombre del modelo contra las agujas del reloj, lo que delata su humana naturaleza torcida) aludiendo de manera velada que todo el terrorismo, los errores, los ataques y las fallas son su factura (Solo entonces sumas la cantidad de tomas de cámaras de seguridad con los pilotos rojos encendidos a lo largo y ancho de la cinta) MOSS desconfía de los humanos y los cree una amenaza, y por lo mismo los mantiene bajo amenaza para que se mantengan unidos. Es más; También veladamente, dice que los incidentes no van a parar y que a su debido tiempo se van a enterar. El relato original del que nacen estas cintas fue escrito a principios de siglo por Liu Cixin, a quien consideran el Arthur Clarke Chino… No sin razón, porque, seamos Sinceros: MOSS llegó con cómputo de sobra, allí donde a HAL9000 le faltó.

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