Meet John Doe: la ficción hecha verdad Spoilers

Es de noche pero las puertas del Malba están abiertas. Dentro, su museo está cerrado y casi a oscuras. Pero yendo a la izquierda, por un estrecho pasillo y traspasando un umbral se asoma una acogedora sala de cine. Me siento, y al poco rato las luces se apagan y un viejo proyector de fílmico derrama su luz sobre la pantalla cuadrada.

La película es Meet John Doe, su director es Frank Capra y el año de su producción es 1941. La obra comienza con una redacción de un diario siendo comprado por otra empresa; su viejo cartel, el cual dice “una prensa libre significa un pueblo libre” es destruido a taladrazos y reemplazado por uno nuevo que reza “un diario eficiente para una época eficiente”.

En la redacción se crea al John Doe que protagoniza la película.

Diferentes empleados son despedidos en pos de seguir nuevas directivas. Las notas de difusión de noticias buscan ser reemplazadas por unas más polémicas, lo que hoy sería “clickbait”. Pero una redactora realiza una nota antes de ser despedida; una falsa nota de un tal John Doe (un “Fulano” o “Don Nadie” en Argentina), que por estar desempleado se quiere suicidar.

Pronto, el falso artículo causa revuelo, y es levantado por otros medios hasta llegar finalmente a las altas cúpulas políticas, que quieren buscar provecho y aumentar su imagen al ayudar al inexistente hombre. Desde la redacción buscan desestimar la nota, pero finalmente la mujer los convence de seguir con el relato y contratar a un hombre, un “John Doe”, que encarne a quien habría escrito la carta.

Gary Cooper y Barbara Stanwyck son las estrellas que brillan en esta obra.

La película tiene un guión muy rico en capas; una periodista que es más una escritora de ficción, quien de alguna forma crea a un hombre así como el director creó esta película; una crítica a los medios de comunicación que se preocupan más por el beneficio económico que por la difusión de hechos; una sociedad enfocada más en lo individualista que en el común esfuerzo en pos de algo mayor.

Aquel John Doe era un vagabundo, que no tenía dinero y que sólo buscaba un trabajo cuando fue a la redacción de The New Bulletin. Lo que al principio comenzó como una mentira, una “fake news” hoy en día, fue escalando y cual bola de nieve, haciéndose más grande con cada nueva declaración dada, hasta convertirse en algo nacional que terminó propulsando la creación de diferentes “Clubs de John Doe” a lo largo y ancho del país.

La película se rodó en plena época de oro de Hollywood.

La proyección tiene unos “pelitos” de la cinta de fílmico que sobresalen desde el borde superior; se mueven y tapan apenas la parte alta de la pantalla, pero más que molestar suma al clima de época de la obra, como si fuéramos una sala de cine en los años 40 y acabara de llegar la última película de Frank Capra.

La película es casi teatral por momentos, al transcurrir en interiores y con mucho diálogo. Pero estos no saturan; por el contrario, tienen una fluidez que dinamiza el relato de forma constante. No por nada fue nominada a Mejor Guión en los Oscar de 1942. Al mismo tiempo, es un guión que combina armoniosamente drama y comedia, con momentos que siguen generando risas aun tras haber transcurrido 82 años.

Archivo:Meet John Doe 1941 (3).jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre
La obra muestra la relación estrecha que existe muchas veces entre empresarios de medios y la política.

Por otro lado, la obra fue hecha en plena época dorada de Hollywood, con unos estudios —en este caso Warner Bros— y un sistema de estrellas —de los cuales resaltan acá Gary Cooper y Barbara Stanwyck— en lo más alto. La trama lineal, “clásica”, corresponde a una época en que este tipo de narrativas era la preponderante.

Cerca del final, cuando los “clubes de John Doe” están a lo largo y ancho del país, el empresario detrás del medio busca utilizarlos para lanzar su candidatura. De alguna forma es una anticipación de lo que más tarde sería Ciudadano Kane, al mostrar las ambiciones políticas de un empresario detrás de un gran medio, y no sería descabellado que este inspirado en la vida del magnate de medios William Randolph Hearst, el mismo en el que se basó la película de Orson Welles.

El final de la película es una de las varias conclusiones que desarrolló Capra.

La obra tenía cinco versiones de finales diferentes, una de las cuales tiene como conclusión el suicidio de John Doe. Sin embargo, Capra se terminó decidiendo por el final que quedó; diferentes personas exmiembros de uno de los clubs convenciéndolo de que no se arroje al vacío. El director no se mostró satisfecho con ningún final; yo opino que uno más contundente habría sido el suicidio.

“The End” aparece en grandes letras, el reparto empieza a desfilar por la pantalla y las luces se prenden. El año 1941 se disuelve en el 2024 actual. Mirando hacia arriba veo al investigador de cine Fernando Martín Peña sacando el rollo que seguramente es de su propiedad. Una proyección que paró el tiempo por un par de horas en el Malba y que hizo volver a la vida una gran película.


Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Clarín, Peliplat y Erramundos.


Publicado el 11 de septiembre del 2024, 5.35 PM | UTC-GMT -3.


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