En este artículo se van a analizar algunas adaptaciones cinematográficas de “Edipo Rey” de Sófocles y “Medea” de Euripides, poniendo en relación la estructura narrativa, las diferencias con el contexto original relacionando todo con las teorías narrativas de Todorov y el psicoanalisas de Freud, fenómenos de la época en la que salieron cada uno de los films.
Estas obras clásicas del teatro se representaban con una finalidad para el pueblo griego. En ambas el conflicto ya está en marcha y es pensado a través de una serie de acciones en las que la lógica temporal se muestra casi sin elipsis. Una acción dramática, tanto en Edipo como para Medea, en la que no hay tramas secundarias, es decir que el relato va a durar el tiempo en que se resuelva esta acción. Este requisito ya estaba en la “Poética” de Aristoteles. De alguna forma las tragedias eran revelaciones de los dioses para que los que son testigos de ellas eviten cometer la hybris (la desmesura propia de los que no están en el Olimpo).

Las transposiciones de Pasolini presentan muchas diferencias en cuanto a las obras de teatro. Lo primero que puede mencionarse es la construcción del mundo que en esta se realiza. Ambas tragedias, sabemos que fueron creadas en la grecia antigua, por lo que si recurrimos a la especificidad de la historia en las películas de Pasolini, seguramente encontremos ciertas formas de representación que se alejan completamente de la figuración de un mundo griego. Este "poco rigor" histórico es absolutamente a propósito. Tanto en Edipo como en Medea, asistimos a dos civilizaciones que no podríamos identificar jamás. En Medea, hay un contrapunto entre las civilizaciones de Jason y Medea. Nos muestra una sociedad guiada por el mito y por los rituales, en donde Medea como hechicera conoce perfectamente este espacio. En la de Jason, esta es más ordenada y guiada por la lógica y la razón, por el poder de la agricultura y la cultura humana. Cuando comienza el relato, el centauro le habla sobre su lugar en el mundo. Luego, también se le presentan dos centauros, uno animalizado y el otro, no. Ambos le plantean una reflexión para recurrir a la lógica y a la razón para entender lo que está diciendo. Por su parte, Edipo, es una mezcla de civilizaciones, no podemos identificar ninguna civilización, sólo que es en un pasado, en algún lugar de la historia de la humanidad.

La Medea de Pasolini decide contar cómo llegaron a estar juntos, cómo ésta ayudó a Jason robando la piel de oro del vellocino. Y aquí volvemos a lo que mencionamos antes sobre lo determinante que fueron las diferencias entre los dos mundos, que finalmente terminan por apartarlos. En cierta forma, Pasolini, está dando lugar a una interpretación de porqué Jason se aleja de Medea y decide casarse con Glauce. En esta adaptación del clásico podemos identificar tres momentos claros que hablan de un Pasolini interpretando el mito. La primera parte, en la época actual, el discurso audiovisual en la composición de planos, montaje y puesta en escena nos habla de una relación muy cercana entre el bebé y la madre. Casi como si tratara de describir cómo es que se desarrolla esa relación entre una madre y su hijo. Luego, nos damos cuenta que es para incorporar la teoría del psicoanálisis. El padre cree que ha venido a sacarle su lugar y a robarle el amor de su esposa. Este "pasar de lo viejo a lo nuevo" que menciona Todorov se repite en muchas tramas de cuentos. Por lo que siendo parte de una teoría psicoanalista también es un catalizador del relato.

Una opinión diferente merece la adaptación que realiza el danes Lars Von Trier. La película comienza con sus palabras contando que lo que vamos a ver a continuación se trata de un guión adaptado de Preben Thomsen y del reconocido cineasta del cine mudo Carl Theodor Dreyer. Por lo que ya tendríamos una doble transposición de la obra de Eurípides. Podemos encontrar en lo retórico mucho que nos suena a Dreyer y esos primeros planos similares a Juana de Arco y a esas heroínas silentes tan características de su cine. La acción se traslada a la edad media, queda claro por la espada y la armadura de Jason y asistimos a una enunciación mucho más solemne y que nos quiere hacer parte de todo lo que está sintiendo el personaje de Medea. A través de encuadres cercanos, cenitales y una construcción de la luz mucho más íntima, como si estuviéramos despertando constantemente y vemos todo borroso. La Medea del danés quiere "golpear", quiera atar al espectador al sufrimiento del personaje, quiere que lo vivas, que te ahogues en el mar con ella, cortarte la respiración y que al final, en su bendita catarsis puedas soltarte el cabello, respirar y ser libre para hacer lo que quieras. La imagen de la muerte de los hijos ya se muestra en el logo de la película con los niños colgando en las ramas del árbol. En esa escena, y muchas otras, está presente lo heimlich que menciona Freud. Una madre que ama a sus hijos, a plena luz del día, en un lugar bellísimo con esos pastos dorados que se mueven con el viento, los lleva a jugar, a que disfruten del día, pero en realidad en ese mismo lugar, en esa misma sensación de una madre que igualmente ama a sus hijos, pero lo demuestra colgandolos, matándolos, si le dio la vida también puede darles la muerte. Lo siniestro de una situación tan cotidiana se hace presente con una acción muy concreta.

Por último nos queda hablar de Incendies, la película canadiense, que también es una adaptación de una obra de teatro. En este caso asistimos a un mundo completamente reconocible y cambio constante. La guerra civil libanesa es el contexto en el que dos hermanos tendrán que encontrar a un padre y un hermano que no sabían que tenían, y que su madre muerta se los está revelando y encomendando como una misión. La primera escena de la película vemos a nuestro Edipo, con Radiohead de fondo, un niño que devuelve la mirada a cámara. Como menciona Todorov, el alejamiento del niño debe ser marcado, solo que en este caso no hay una profecía autocumplida, sino que los conflictos en el que se desarrolla ese mundo son los causantes del aciago final en el que ese niño es el padre y hermano de los mellizos. De la misma forma que Todorov menciona la causalidad con la que Edipo se entera que sus padres adoptivos no son su padres reales, se desarrolla y comienza el detonante en Incendies. Nawal por casualidad en una pileta ve el pié marcado del hijo que resignó, es esto lo que detona su catatonía y seguida muerte. Antes haciendo casi en su lecho de muerte que los mellizos desentierren la verdad, yendo a cada uno de los lugares donde estuvo su madre. Esta casualidad suena inverosímil, pero a la vez no, es la misma tragedia, creo que es el momento más fuerte, ya que la repulsión de la guerra y el haber vivido esa realidad deja el camino abierto para que se presente cualquier hecho y que se resigne parte del accionar narrativo en pos de hacer presente los horrores y consecuencias de un hecho histórico.




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