Conversaciones con el Diablo o las cosas que hacemos por trascender.
Cameron y Colin Cairnes
2023

En este Día 13. Viernes. Vamos a hablar de una película que podría ser un “Detrás de Escena”. Si bien fue encasillada dentro del género Terror. La película es de Terror pero desde la narrativa de un mockumentary. Por momentos el nivel de realismo documental nos hace creer en la posible representación de escenas que sucedieron en algún estudio de televisión desesperado por vender.

Nos ubicamos en un estudio de televisión. Un conductor que tuvo su tiempo de gloria. Que logró que grandes artistas desfilen por su sillon. Su Talk Show permitía hablar de política, de deportes, de medios, de todos. Sus monólogos fueron los más vistos de Estados Unidos. Pero todo tiempo de gloria pasa. Luego de la muerte de su esposa, luego de que su esposa vendiera en pantalla el tránsito de su enfermedad, el éxito comenzó a ser esquivo para Jack. ¿Qué mejor oportunidad que el especial de Halloween para volver al éxito?
Durante la película se me hizo imposible no pensar en tantos conductores famosos que trascienden los límites en busca del rating, en busca de llevar adelante un show que sea visto por todos. Cuántas veces vemos cosas que nos parecen incorrectas o que ofenden nuestra “buena moral” pero suceden otras que pasan sin ser advertidas por nosotros como algo extraño.
Los invitados. Un medium, un ex mago escéptico y una psíquica con su hija adoptiva que es poseída por el Diablo. Que puede presentarse como el diablo. Es acá donde la película es de terror pero no lo es. Es decir que todos los convocados a esta reunión son actores de alguna película de terror. Sin lugar a dudas. Pero la película los pone en el centro. Y luego los saca. Porque el terror yace en la ambición de rating del conductor no en el diablo o el más allá.
No recuerdo, y como espectador principiante, lla presencia de un “escéptico” en las tramas de las películas de terror. Recuerdo vagamente la existencia de una de las víctimas que no creía en lo que estaba sucediendo. Pero no recuerdo la presencia de alguien que esté predispuesto a darnos explicaciones de todo los recursos posibles que intervienen en los actos del más allá. En lo personal me parece un giro espectacular porque la expectativa se construye y se des-anda constantemente.
El primer acto. Un médium que puede hablar con personas del más allá. Que hace el número de hablar con el público y expresar mensajes con personas del más allá. Todo esto con una excelente representación vinculada a un cuerpo que es atravesado por el más allá. Es interesante resaltar que el número parece trucho, o armado. El rol del escéptico va a cobrar validación argumental. Porque muy fácilmente puede demostrar que el médium es un chanta.
Luego tenemos la actuación del escéptico. Que nos explica que lo que vimos está armado. Utiliza los recursos posibles de la televisión para demostrar que es muy fácil organizar charlas con el más allá. Le creemos. Las afirmaciones generales y la utilización de los golpes bajos y la necesidad de sentirse reconocido pueden armar un hermoso acto de diálogos con el más allá.

Luego sigue la primera charla con la Psíquica del diablo. Un diálogo sencillo donde la ambición aparece desmedidamente. Los acuerdos establecidos entre el conductor y la psíquica empiezan a preparar la escena de “terror” de la película. Un diálogo directo con el Diablo. Nuevamente hay una intervención del escéptico que nos explica lo improbable del diálogo con el Diablo.

Armado el escenario de entrevista con la joven que es poseída por el diablo. Las advertencias de lo peligroso de eso, más las escenas detrás de cámaras donde nos cuentan que el médium no soportó el transe. Y nos compartieron escenas pasadas de nuestro conductor. Son la precuela de lo que se denomina como “la escena de terror”.
La entrevista nos lleva al terror que significa revelar nuestros secretos. Al horror que se cuente públicamente las miserias del conductor. La escenografía comienza a temblar, el terror clásico tiene que tener una escena de levitación, y que bien lo hace, Estamos hablando con el Diablo todo tiene que temblar y caer. ¿Qué más puede querer la audiencia si no es la actuación principal de Lucifer?
El ritmo de crecimiento del “terror” en la película merece un freno. Uno para tomar carrera. Nuevamente tenemos que explicar lo que sucedió. Porque en el mundo de la racionalidad científica todo pasa por algo. Pero esta vez la profundización es total. Ahora nos van a demostrar que con la “hipnosis” pueden hacer entrar a todos en una creencia absoluta. Nos pueden plantar imágenes en nuestra mente. Que no están sucediendo. Nuevo miedo adquirido llamado televisión.
Las cosas se descontrolan. La escena es tomada por la joven poseída por el diablo. Podemos acceder a recuerdos tristes y dolorosos del conductor. Y con ello a la confesión más cruel de todas. Las cosas que hacen algunas personas por la fama. Con ella quizás la escena más terrorífica de todas. Engañar,mentir e utilizar para poder tener rating. Quizás en este momento de la película es recomendable escuchar al Guasón cuando señala que “están utilizando a una persona mentalmente insana para burlarse y vender”.
Por último, y como esta es mi crónica y estoy con ella cuando quiero. Una reflexión que me surgió. Matar al Diablo por la Espalda. Ya nos encontramos a solas con el demonio. Que todo lo sabe de nosotros. Que ya dejó expuesto nuestra venta por el rating. Y tenemos frente a nosotros la daga que había introducido anteriormente como elemento punzante para poder liberarnos del mal. El Diablo se encuentra de espaldas a nosotros y frente a Jack la posibilidad de terminar con este martirio. Pero no. Los directores aun tienen mucho mas que profundizar. Un acto de cobardía como apuñalar al diablo por la espalda no estaba en los planes de los hermanos Cairnes.





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