Tengo dos confesiones que hacer, y espero que me tengan paciencia, porque las dos tienen que ver con Scarlett Johansson…
Confieso que nunca me interesó Scarlett Johansson, y menos aún pensaba en la idea de que algún día me llegara a interesar. Sólo la había visto en una película (ni recuerdo cuál película era) y no me pareció nada del otro mundo, aunque ya era la Scarlett Johansson de hoy, la amada por todos, la adorada por muchos, la odiada por unos cuantos. Yo no la odiaba, simplemente no me llamaba la atención. Y no tenía una razón concreta para ello, era sólo ese sentimiento que a veces te nace y no sabes porqué.
No entendía cómo podían adorarla de esa manera. Y eso que todos insistían en decirme lo maravillosa que era, que la viera, que le diera una oportunidad. Vamos, que al parecer me estaba perdiendo de un evento único de la naturaleza. Tantas fueron sus insistencias que comencé a crear algo así como anticuerpos contra Scarlett, y contra todo lo que ella significara. Mi primer gran NO fue con la película Lost in translation. Todos me insistían que la viera, que era la mejor película del año. Y yo me resistí como los mejores, y miren que me dolió resistirme porque allí también estaba el buenazo de Murray, ¡cómo negarse al bueno de Bill, explíquenme! Pero me negué, y sobreviví… apenas…

El caso es que evité esa peli muchos años por causa de Scarlett… O no por ella… Por la insistencia de todos de metérmela por los ojos, como si tuviera que amarla por obligación. Si al principio ella no me inspiraba nada en particular, nada malo ni nada bueno, entonces comencé a sentir una verdadera antipatía por ella. Si alguien decía algo bueno, como lo bien que actuaba, o lo bella que era, o lo buenas de sus películas, yo reaccionaba como si de una alergia se tratara. Así de intensa era la comezón que me hacía sentir. No había argumento, por lógico o bien fundamentado que fuera, que me sirviera para aceptar la idea de que ella, en efecto, pudiera ser buena en algo… ya fuera como actriz… modelo… o ¿cantante? Sí, porque hasta cantaba la señorita, es que parecía que no había cosa que no hiciera bien…
Pero la gota que desbordó el vaso fue cuando anunciaron que Scarlett sería la Viuda Negra en Iron Man II, y en las futuras producciones del MCU. ¡Qué…! ¿Es que ya no hay nada sagrado en este mundo…? ¡No, tú no Stan… tú no…! Mis peores pesadillas se habían cumplido… Porque sí, hasta pesadillas tuve. En una de ellas estaba Stan Lee, como haciendo uno de sus famosos cameos, sentado frente a una pantalla de cine y yo a su lado, así no más, como si nada. Él tenía un bote de palomitas extra grande en las manos y se reía con esa enorme sonrisa suya. Estaba fascinado, no sabía si ver a la pantalla o verlo a él. Y él se volvía a mí y me daba unas palmaditas en la pierna y me decía: Tranquilo, muchacho, no hay por qué preocuparse, sólo déjate llevar por el Scarlettverso… ¿Qué le vamos a hacer…? Y yo despertaba gritando como un niño en mitad de la noche.

Los siguientes años fueron los peores. Todo ese tiempo me lo pasé como en un sueño, casi en automático, sólo reaccionaba cuando alguien sacaba el tema de Iron Man y Viuda Negra, y mi reacción era siempre la misma: salir corriendo como alma que lleva el diablo. Nadie entendía lo que pasaba, y yo tampoco decía nada… Si ponían una peli de Marvel me salía inevitablemente de la habitación. Hay quienes dicen que hasta me vieron llorar por las esquinas, pero eso sólo es una exageración… En serio, no lloré…
Y así llegamos al 2012 y a Los Vengadores. Como fan del universo de Marvel estuve esperando con ansia esta pelicula, no podía perdérmela… Y resulta que ella también estaba en la película. ¿Cómo le iba a hacer? Tenía que calármelo, como se dice. El inicio de la película no estuvo mal, ella no se veía por ningún lado. Entonces apareció, como en el minuto 12, y yo me revolví en mi asiento como niño en el asiento del dentista. Por dentro sentía que me iba a doler, y mucho…

Allí estaba ella, atada a una silla, rodeada de chicos malos. Entonces el agente Coulson llama y ella le dice que está trabajando y que la encontró en medio de un interrogatorio, y uno no puede menos que levantar la comisura del labio en una media sonrisa. Admito que me pasó igual, pero inmediatamente me quité ese rictus del rostro, como quien se sacude una mosca que se le paró en la cara. Todavía no estaba listo para aceptar que me había vencido… eso vendría después.

La siguiente escena tampoco me convenció… aunque estuvo a punto… En ella se la veía teniendo una conversación amistosa con Bruce Banner y tratándolo de convencer para que ayudara en la búsqueda del Tesseract. En cierto momento él parece perder el control y le grita y golpea la mesa, y ella responde sacando un arma. La expresión del rostro de ella… lo que se leía en el brillo de sus ojos… pues, fue lo que casi me convenció… Fue casi de antología…
Pero la escena que en verdad me mató, el tiro de gracia que me volvió un absoluto creyente, fue cuando la Viuda Negra se encontró cara a cara con Hulk, en la fortaleza aérea de Shield. Él la persigue queriendo acabarla, y por poco lo logra. Mientras que ella no puede hacer más que luchar por su vida. Al final de la secuencia, luego que Thor la ha salvado, cuando la criatura se ha ido, ella queda sola y aturdida. No dice nada, porque las palabras sobran, todo lo dice con la mirada. Es una mirada de indefensión. Ella es una heroína, pero esa es la mirada de alguien que por primera vez ve la muerte ante sí como algo real y palpable. Con un solo y magistral toque de artista, Scarlett nos hace identificarnos con su personaje. Es una heroína, pero también es mortal, es una persona tan común y corriente como cualquiera de nosotros. No es un dios mitológico traído de una época remota, no es un super soldado mejorado en un laboratorio, ni usa armaduras de alta tecnología. Es una persona con habilidades especiales y únicas, pero sólo una persona al fin. Y no tiene que gritarlo para que lo veamos. Ella, Scarlett, nos lo regala con la sutileza de su silencio y con esa mirada que habla por mil palabras.
¿Dije que tenía dos confesiones que hacer sobre Scarlett Johansson? Pues sí… lo dije… Y aquí mi segunda confesión…
Confieso que adoro a Scarlett Johansson, ¿y quién no? Pasó como en un hechizo inesperado, como un hechizo de película, algo que sólo ocurre una vez en la vida, algo que nunca esperarías que te ocurriera en la vida… De todos los universos posibles, con todas las combinaciones habidas y por haber, estamos aquí, compartiendo este universo. Y me encanta estar aquí… Ya está, ya lo dije… Adoro a Scarlett. La comencé a adorar en Los Vengadores y la adoré en Ghost World, la adoré en La Isla y la adoré en Jojo Rabitt, y la adoré en Lost in Translation (sí, Bill, no te molestes, a ti también te adoré, siempre te adoraremos).

Tenías toda la razón, viejo Stan, no hay por qué preocuparse. Estamos en el Scarlettverso, y resulta que es el universo más lindo de todos…




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