Rara avis. Notas sobre Los pájaros de Alfred Hitchcock Spoilers

Alfred Hitchcock es recordado como el maestro del suspenso. La precisión del factor temporal y el conocimiento del que dispone el espectador/a es determinante en su concepción sobre el suspenso. El propio Hitchcock explicaba de forma sencilla y contundente la diferencia entre la sorpresa y el suspenso, para hacerlo utilizaba la siguiente imagen: dos personajes sentados a una mesa, si la mesa explota sin más el espectadxr sentirá sorpresa, la misma que experimentarán los personajes; en cambio, si al espectadxrse le hace saber que debajo de la mesa hay una bomba a punto de estallar, su sentimiento será de desesperación ante el destino inevitable de los personajes que no sospechan lo ocurrirá. El suspenso entonces adquiere una dimensión temporal, el tiempo parece dilatarse, la información con la que cuenta el espectadxr es mayor que la que conocen los personajes y es allí donde comienza la inquietud.

Según el filósofo francés Gilles Deleuze, Hitchcock es el creador de la imagen-mental, se trata de imágenes que incluyen al espectadxr, que lo hace participe, será el/ella quién deberá crear una relación entre los elementos que componen la imagen. La tarea del espectador/a se vuelve activa y requiere de su interpretación ya no únicamente de su percepción. Siguiendo al mismo autor, si Hitchcock fue el director que llevó al punto más álgido las posibilidades del cine clásico será también quien, a partir de mediados de los 50 y principios de los años 60, evidenciará cómo las formas clásicas comienzan a resquebrajarse, a mostrar fisuras. Si la lógica del clasicismo se basa en una correspondencia entre la acción y la reacción, que llevan al protagonista a actuar, en las películas que el director británico filma durante esos años los personajes no saben cómo hacerlo. La lógica de causa y efecto parece haberse roto definitivamente.

En Los pájaros (1963) Melanie sigue los pasos de Mitch hasta Bodega Bay. La historia de amor incipiente estará atravesada por la llegada de cientos de pájaros a la Bahía. La presencia de las aves se vuelve inquietante y peligrosa para los habitantes del lugar. En esta película Hitchcock coquetea con el terror y sus códigos. La sangre se expande por la imagen- algo poco frecuente en el cine del director-, las imágenes del sufrimiento de los personajes al ser atacados por las aves ocupan un espacio de preponderancia, aquello que solía esconder el cine clásico y Hitchcock con su habitual elegancia para retratar el crimen comienza a ponerse en crisis. La incomprensión de los personajes, la incapacidad de elaborar una estrategia que los resguarde de los pájaros y el modo de representación es lo que vuelve a la película un caso tan singular en la filmografía de director.

I.

Melanie y Mitch se conocen en una tienda donde venden aves. Mitch confunde a Melanie con una vendedora y pregunta por una pareja de agapornis que serán el regalo de cumpleaños de su hermana pequeña. El tono que emplea Hitchcock en esta secuencia- y que se mantendrá durante los primeros minutos de la película- es el de la comedia de enredos donde los personajes se encuentran y pretender esconder la atracción que sienten hacia el otrx. Siguiendo los códigos del género el diálogo que mantienen los personajes es dinámico y está atravesado por malos entendidos y dobles intenciones. Mitch se irá de la tienda con las manos vacías, pero Melanie se empeñará en encontrar la parejita de aves. La aventura la llevará hasta Bodega Bay.

Será en un bote donde ocurrirá el primer hecho desconcertante. Una gaviota ataca sin razón a Melanie y caerá la primera gota de sangre. Pero eso no será todo, una gaviota golpeará contra la puerta de uno de los personajes y quedará tendida en el felpudo. Paulatinamente Hitchcock crea la incertidumbre compartida por personajes y espectadorxs ¿a qué se deben esos comportamientos inexplicables? Pero el momento de mayor extrañeza, el que implica un punto de inflexión en el vínculo entre humanos y aves ocurrirá en la celebración del cumpleaños de la hermana pequeña de Mitch. Un grupo de gaviotas ataca sin razón a lxs niñxs que juegan en el jardín. La reacción de lxs adultos no es inmediata, la situación resulta tan inusual que ninguno parece saber cómo reaccionar.

Los espacios seguros dejan de serlo, las aves ingresarán por la chimenea del hogar, y en la que es la secuencia probablemente más memorable de la película esperarán a lxs niñxs a la salida de la escuela. Siguiendo su máxima de suspenso, Hitchcock hace fumar a su personaje en el patio de la escuela mientras que un grupo de pájaros se posan silenciosamente sobre los juegos infantiles. El espectadxr percibirá el peligro antes que Melanie y la tensión irá en aumento.

II.

La presencia cotidiana de los pájaros en la bahía se transformará en una amenaza constante. Lo inexplicable se choca con la razón. Ningún pensamiento lógico puede justificar el comportamiento de las aves. Melanie conocerá a una mujer aficionada a la ornitología. El conocimiento de la mujer hecha por tierra la experiencia de Melanie, asegura que ese comportamiento no es lógico en ningún ave y afirma “los pájaros no son agresivos, aportan belleza al mundo.”

Es en esta secuencia donde se enfrentan de forma más directa la razón con el desconcierto, la ciencia con lo inexplicable. Será la experiencia dolorosa de un nuevo ataque lo que hará cambiar de opinión a la mujer que defendía a las aves. Los personajes quedarán desconectados del resto del mundo, aislados en la bahía, pocas noticias llegan de afuera, pero parece que se trata de un ataque masivo. Ninguna autoridad parece estar elaborando un plan, Melanie y Mitch deberán crear sus propias estrategias de supervivencia, aunque todas resulten provisorias y precarias. No queda lugar seguro donde esconderse, los pájaros han tomado el control de lo que ocurre en el cielo y en la tierra.

Tal vez por primera vez Hitchcock, el maestro del suspenso y del cine clásico, dejará el final abierto. Luego del ataque que sufre Melanie, Mitch y su familia lograrán subirla al auto para llevarla a un hospital. Los pájaros rodean la casa, los personajes avanzan con temor, cualquier pequeño movimiento puede despertar la furia de las aves. La última imagen es un amplio plano general, cientos de pájaros ocupan la entrada de la casa y el jardín, el auto se aleja lentamente. No hay un destino claro para los personajes, no parece haber un punto de llegada, lo que les aguarda es lo desconocido, un mundo que ha cambiado sus reglas.

Los pájaros es una rara avis, un punto particularmente singular en la extensa filmografía del director. Allí Hitchcock pone en trance las convenciones más sustanciales del cine clásico- la lógica causal, el final cerrado, la determinación de los personajes- para explorar otra deriva posible, un espacio atravesado por la excepción, por un suceso desconocido e impredecible. En esta oportunidad, se aleja también de sus propias convenciones como autor, la sangre brota del cuerpo de la protagonista, niños y ancianos son atacados violentamente por la fuerza desconocida de las aves. Los pájaros abre una nueva dimensión en la filmografía de uno de los más grandes directores de la historia del cine pero también de la cinematografía en general transformando lo ordinario en extraordinario, generando incertidumbre e inquietud en el mundo tal cual lo conocemos.

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