“¿Qué importan ya tus ideales?
¿qué importa tu canción?
la grasa de las capitales
cubre tu corazón”

Así decía Charly García y esta película va en ese sentido, jóvenes en transición a la vida adulta que trae una serie de responsabilidades, la necesidad de pagar las cuentas y la puja por quitarse de encima “la grasa de las capitales”. Sin ser una película profundamente política, Reality Bites es una comedia entretenida de buen ritmo y bien llevada por las actuaciones del elenco, sobre todo Ethan Hawke y Winona Ryder. Su título fue traducido como “La dura realidad”, “Bocados de realidad”, o “Generación X” es del año 1994 y fue dirigida por Ben Stiller.
Se centra en la vida de Lelaina Pierce (Winona Ryder) el día después de la graduación de la universidad, quien trabaja como asistente de producción en un programa de televisión, pero en realidad quiere ser cineasta y va rodando su propio documental acerca de sus tres amigos Troy (Ethan Hawke), Vicky (Jeane Garofalo) y Sammy (Steve Zhan) mostrando su cotidianidades, temores e inquietudes.

El personaje que nos convoca es Troy Dryer, un joven Ethan Hawke interpreta a este peculiar ser, que no es tan raro de ver en la vida, pero sí en el cine industrial a gran escala. Troy es inteligente, tiene un estilo grunge, estudió filosofía, es músico y queda claro de entrada que entre él y Lelaina hay algo más que está latente.
No se trata de un personaje muy complejo, pero sí interesante, al menos a mí esas características siempre me parecieron atractivas. Ethan encarna a un flaco mordaz, algo introvertido, ocurrente, hasta ahí un combo irresistible, como también lo fue hallar esta película, uno de los pocos filmes atractivos que se pasaban muy de madruga en mi veintiúnico canal de televisión local.
Lejos del carismático y dulce Jesse de “Antes del amanecer”, Ethan como Troy es más parco en su forma y lenguaje corporal, es acido, directo torpe en sus relaciones y hasta infantil.
Pero bajo esa capa de “reacio” hay una persona sensible, que sabe cómo levantar el ánimo de Lelaina una vez que la despiden del trabajo, mientras le cuenta que él tuvo doce trabajos, fuman y toman café.
Troy esta pasando por un mal momento, su padre esta gravemente enfermo y no parece que tuviera con él una buena relación. Esto no se desarrolla sólo es el contexto del personaje que se relaciona con varias chicas sin vincularse con ninguna, cuando en realidad esta completamente enamorado de Lelaina Pierce. Su relación con ella se mantiene en carácter de amistad, tienen una gran conexión y complicidad. Pero esta rutina se quiebra cuando ella conoce a Michael (Ben Stiller) y se involucra con él, un ejecutivo que es todo lo opuesto a Troy, pero está dispuesto o al menos parece estar interesado en relacionarse con ella. Comienzan los celos, las tensiones y conflictos que no terminan cuando finalmente están juntos. Troy la embarra y la embarra mal, reacciona huyendo y Lelaina le recrimina ser emocionalmente inmaduro y lo es, (cada uno tiene su mochila: padres divorciados, expectativas sin realizar) pero finalmente él logra revertirlo, reconoce sus sentimientos y actúa en consecuencia.
Troy es inmaduro, torpe, pero no veo al narcisista que leí en una crítica, donde tildaban esta relación como romanización del “amor tóxico”. El no gestiona bien, es cierto, pero se presume que es por su historia (aunque no la conocemos). Tal vez no entiendo lo tóxico de igual manera. No hay personas libres de conflictos, el problema es cuando no queremos reconocer que nuestros defectos provocan daño y no hacemos el mínimo intento por cambiar. El pide perdón por haberse ido, confiesa haber tenido miedo. No sabemos cuánto pudo durar esa relación, pero dada la conexión que tenían merecía ser explorada.
No sé si me enamoraría hoy de Troy, (platónicamente tal vez en la realidad sería distinto) pero logró llamar mi atención cuando estaba en mis veintes: “Tú, yo y cinco dólares”.


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