Crítica: La Sustancia — Demi Moore brilla en la película más desagradable del año 

Independientemente si resulta de tu agrado o no, estamos ante una de las películas del año. La Sustancia (The Substance, dir. Coralie Fargeat) tuvo su tan esperado estreno en la edición más reciente del famoso Festival de Cannes. Allí, su directora y guionista se llevó a casa el Palmar a Mejor Guión, mientras que Demi Moore no ha dejado de cosechar halagos por su interpretación, catalogada por muchos como la mejor de su carrera. Desde su primera proyección, la película ha aterrizado en otros festivales, y ya se puede ver en algunas carteleras de cine latinoamericanos. Algunos la catalogan como obra maestra, otros han salido de las salas nauseabundos antes de que terminara la función. Entonces, ¿es buena o no? ¿Vale la pena verla o no?

Sigue leyendo, para descubrir mi opinión (honesta y objetiva) sobre esta película.

Los noventa fueron unos años gloriosos para el séptimo arte, a todo nivel. El cine original nos dejó historias memorables, desde dramas adultos hasta comedias románticas; muchos de los blockbusters más icónicos pertenecen a esta decada; y la última generación de auténticas estrellas vivió su era dorada durante estos años. Si hay alguien quien representa muy bien está década es Demi Moore. La actriz protagonizó auténticos éxitos de taquilla, trabajó con directores y otros actores de renombre, todo el mundo sabía quién era. Más de veinte años después, su nombre vuelve a sonar gracias a una de las películas más populares del año. No solo eso, es que una vez que nos adentramos a la historia, y la comparamos con las experiencias de la actriz en la vida real, su elección de casting resulta casi poética. Desde luego, La Sustancia no es para todos los públicos, pero todos los tipos de públicos deberían verla y aquí te decimos por qué.

¿De qué trata The Substance?

Demi Moore interpreta a Elisabeth Sparkle, una estrella de cine convertida en gurú fitness que ha sido famosa durante décadas. Sin embargo, su productor y jefe directo, Harvey (Dennis Quaid), un hombre bastante sexista y sórdido, cuyo nombre me rehúso a pensar sea sólo una coincidencia, la despide porque considera que ya está mayor.

Es allí cuando Elisabeth descubre la existencia de un misterioso producto conocido como La Sustancia, al cual puede acceder sólo a través de llamadas telefónicas sospechosas y entregas clandestinas. Este producto tiene la capacidad de diseñar una versión no sólo más joven de sí misma, sino también estereotípicamente perfecta. Elisabeth tendrá el control de cada una de sus versiones durante siete días continuos, pero cuando rompe las reglas, las consecuencias podrían ser devastadoras.

El body horror conoce la crítica social

Es fascinante ver como en la última década, el cine de terror original ha reservado espacio para un subgénero donde el suspenso y la crítica social se conjugan para dar vida a historias realmente inquietantes. Ex_Machina y Get Out son dos claros ejemplos, ahora se suma a esta lista The Substance.

Su directora y guionista parte de un tema universal: los estándares irreales de belleza bajo los cuales las mujeres han sido sometidas durante años, en especial aquellas que se dedican al mundo del entretenimiento. En este universo que ha creado Fargeat, esa necesidad de ser eternamente joven, se torna en una obsesión que pone en riesgo la vida de la protagonista, literalmente.

Este tema, por naturaleza, es bastante incómodo: los sacrificios que las mujeres muchas veces llevan a cabo para cumplir con exigencias caso irreales, constantemente sometidas a críticas despiadas. Pero Fargeat, al mezclarlo con el body horror lo lleva a otro nivel. Hay muchos desnudos, mucha sangre, bastante violencia y un último acto que se perfila como uno de los más desagradables en la historia del cine, al menos en lo que llevamos de milenio.

Irónicamente, lo mejor y lo peor de la película viene del mismo elemento: el guión. La película triunfa en esta mezcla de drama social, sátira, gore y terror. Es inquietante e incómoda, porque se lo propone serlo. Sin embargo, por momentos, sus dos horas y veinte minutos se sienten largas, demasiado. El problema es que Fargeat tiene muchas ideas, muchas, e intenta apilarlas todas. Es obvio que algunas partes sobran y no contribuyen al ritmo de la película, al contrario, lo ralentizan. Por eso, de momentos es emocionante, adictiva, pero por otros se tambalea, haciendo que se pierda algo de interés. Sin embargo, estos momentos son muy pocos y se ven compensados por otros factores.

Visualmente es un deleite

El body horror dentro de la historia, viene acompañado con el trabajo visual de la misma. Si funciona también es gracias a los impecables efectos, haciendo que todas las imágenes se sientan reales y, por lo tanto, perturbadoras. Todo se ve tan real, que es imposible que deje indiferente a un espectador.

Aunado a esto, la estética también juega un rol importante para que visualmente la película resulte tan inquietante. La fotografía de la película es impresionante, con planos que son a la vez visualmente sorprendentes y emocionalmente estimulantes.

El diseño de producción también posee un puesto decisivo, donde cada escenografía luce limpia e impoluta, pero a su vez son escenarios para situaciones decadentes y tremendamente retorcidas. La combinación de colores brillantes y el exceso de blanco trabajan en armonía para hacer de la película un trabajo llamativo a nivel visual.

Es el show de Demi Moore

La película cuenta con un trio de actores en estado de gracia. Por un lado, está Dennis Quaid como el desagradable Harvey. El actor encarna a la perfección a este hombre sexista , déspota y repulsivo. Margaret Qualley también está deslumbrante como Sue, la versión joven de Elisabeth Sparkle. Es intrépida, hipnotizante y posee demasiada carisma en un personaje que resulta genuinamente inquietante.

Pero sin duda, quien acapara toda la atención una vez que aparece en pantalla (que por suerte es durante casi toda la película), es Demi Moore. La actriz da vida a un personaje atormentado por las inseguridades y la obsesión que arrastra su trabajo. Moore se despoja de cualquier glamour y se centra por completo en la desesperación descarnada del personaje.

La elección de la actriz para dar vida a Elisabeth Sparkle es inmejorable. Demi Moore es una de esas actrices que mejor representa la dureza con la Hollywood trata a las actrices una vez que superan cierta edad.

Durante una década entera, Moore al igual que su personaje, brilló en lo más alto de la cima hollywoodense, atrayendo los halagos del público y la crítica, siendo respaldada por éxitos de taquilla. Sin embargo, su fama fue en descenso al punto de desaparecer parcialmente de la gran pantalla. Este año, por suerte, ha tenido el comeback que merece, pues cada aplauso que ha obtenido gracias a su interpretación en esta película, es completamente merecido.

The Substance no es una película para todos los públicos, sin embargo, todo el mundo debería deleitarse con la inteligencia de la historia, su audacia, su locura y su sordidez. Es una película incómoda de ver, en el mejor de los sentidos porque se nota que eso es precisamente lo que se propone y lo consigue. Es una crítica social y una sátira de la idealización de la belleza femenina, también es, sin duda, una de las películas del año.

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