Un neo cásico en la post postmodernidad Parte II ...la metafísica del desierto... Spoilers

La venganza del muerto (1973) de Clint Eastwood

La metafísica del desierto

El aire ardiente se eleva al cielo mientras descompone en ondas ascendentes la imagen del desierto. En ese paisaje entre bucólica y fantasmal se materializa, como una aparición, la figura de un hombre montado a caballo que avanza hacia nosotros. El personaje es un verdadero enigma, no se sabe de dónde viene, que quiere o, a dónde se dirige. Este cowboy que emerge desde las lenguas de fuego del infierno no tiene nombre, es un arcano tan desconcertante como aterrador.

La venganza del muerto (High Plains Drifter) es el segundo largometraje dirigido por Clint Eastwood, el primero fue Obsesión mortal (1971 - Play Misty for Me) un drama con elementos de thriller psicológico que tuvo una gran repercusión en la taquilla y fue bien recibida por la crítica. Pero La venganza del muerto, fue su primer western, el género que lo constituyó como figura mundial y mediante el cual, aprendió de los grandes hacedores de imágenes el lenguaje cinematográfico y el secreto de la narración.

Ficha técnica

Título original: High Plains Drifter.

Hispanoamérica: La venganza del muerto.

España: Infierno de cobardes.

País de origen: Estados Unidos

Año de estreno: 1973

Género: Western

Duración: 105 minutos

Idioma original: inglés

Dirección: Clint Eastwood

Producción: Robert Daley

Compañía Productora: The Malpaso Company

Distribución: Universal Pictures

Guion: Ernest Tidyman

Música: Dee Barton

Dirección de fotografía: Bruce Surtees

Montage: Ferris Webster

Elenco Artístico: Clint Eastwood, Verna Bloom, Marianna Hill, Mitch Ryan, Jack Ging, Ted Hartley, Billy Curtis, Stefan Gierasch, Geoffrey Lewis, entre otros.

Este vaquero sin nombre llega al pueblo de Lago, es una pequeña comunidad de trabajadores y comerciantes. El arribo de este enigmático hombre despierta un viejo temor en los lugareños, miedo que esconde un secreto. El forastero se enfrenta y mata a tres pistoleros que la gente había contratado para protegerlos de unos villanos que prontamente saldrán de la cárcel y vendrán a vengarse, aunque no sepamos todavía la razón. Las autoridades del lugar, ahora desvalidos como comunidad, le piden ayuda al cowboy sin nombre. Este extraño pistolero aceptará el ofrecimiento de protegerlos, pero durante el proceso cometerá los peores actos de humillación hacia esta población con el objetivo de sacarles la verdad que todos y cada uno de ellos, oculta. Un secreto macabro escondido en las retinas de todos los ciudadanos, ya que fueron cómplices de lo aberrante y callan cobardemente. Es una suerte de reflejo perverso que invierte la imagen como si fuera el revés de Fuenteovejuna de Lope de Vega, donde una población hace justicia frente al avasallamiento del Comendador, la autoridad. Aquí en el lejano oeste no hay ley y la injusticia la comenten todas las personas del pueblo al asesinar a sangre fría al alguacil que traía el orden. Esta vez ya no sonará en la voz de los aldeanos: …ha sido Fuenteovejuna, Señor, más bien se percibirá el silencio trágico como su sino: …quien calla, otorga…

Este pueblo llamado Lago que está construido, como pocas veces visto en un western, junto a un espejo de agua pareciera tener un doble, un reflejo sumido en la desidia y el silencio. EL forastero terminará haciendo que la gente del poblado pinte todas las casas de rojo y le cambie el nombre al asentamiento que se llamará finalmente: Infierno. Ahora el averno está en la tierra y su imagen en el lago se perderá al caer a noche de la venganza.

La visión misántropa de este relato se revela en el hecho de que todos los personajes incluidos el protagonista son seres execrables y cómplices silenciosos del crimen y la traición. El propio forastero mata y viola y aunque tenga razones para hacerlo, no lo justifica.

Todo se desmadra, los pistoleros recién salidos de la cárcel llegan para consumar su venganza y con ellos vienen las balas, el fuego y la violencia se revela y expande como la única salvación. Es la expiación de los pecados a través del incendio redentor que todo lo consume hasta de dejar sólo un pequeño grupo de sobrevivientes, una grey de pecadores que permanecerá con vida sólo para recordar hasta el día de la muerte, sus culpas. Por todo esto, podemos decir que el film La venganza del muerto, subvierte todos los códigos del western clásico y lo carga de una crítica mordaz al progreso entendido como la supremacía de la fuerza por sobre el derecho.

En el final, ya en el cementerio, donde vemos como subtexto del director las tumbas de dos grandes creadores cinematográficos que marcaron la estética de Eastwood, Sergio Leone y Don Siegel. No es sólo un homenaje al euro western y sus maestros, es la metáfora de la muerte y la resurrección. ¿Es, tal vez, un nuevo comienzo para el género o será un gran epitafio? Yo creo firmemente que es, un pronto, lento y firme comienzo. De lo que viene dará buena cuenta el propio Clint Eastwood a través de su obra posterior, ya que las andanzas de este director sólo están comenzando.

Volvemos a la escena mencionada del cementerio, en la versión en inglés, el enterrador le dice al forastero a punto de marcharse: …nunca me dijo su nombre…, y él contesta, …siempre lo supiste…, mientras vemos la tumba del alguacil Duncan. El extraño se marcha por donde llego y abrasado por el calor fiero del desierto que desdibuja su estampa, se desvanece en el aire de la tarde. Se dirá luego en comentarios que, en realidad, el enigmático forastero era el hermano del comisario asesinado y en las versiones dobladas al español el mismo protagonista lo expresará en una traducción nada confiable. Se ha tratado de buscarle una explicación causal a una historia contada desde el reconocimiento de la existencia cuántica de diferentes mundos que cohabitan en la ignorancia de la presencia de los otro planos de ralidad. Quizás sean puras especulaciones, pero lo cierto es que la película tiene varios elementos sobrenaturales y de terror psicológico que aparecen enmarcando un relato metafísico muy alejado de la tradición del género.

Esta visión conceptual del Clint Eastwood está respaldada desde lo cinematográfico por una arriesgada puesta en escena, un tempo narrativo reposado y cargado de tensión, y unas escenas de violencia cruda que nos dicen que la conquista del oeste no fue un período romántico, sino un tiempo de sufrimiento y dolor, de injusticia y humillación, de desencanto y desilusión. Cómo era de esperarse esta mira desasosegada de la mítica conquista del oeste causó revuelo y posiciones encontradas entre los purista y amantes del western clásico. Cuentan que Clint Eastwood le había expresado a John Wayne su deseo de hacer algo juntos, pero el legendario actor de La diligencia (1939) de John Ford, le envió una carta mostrando su desaprobación por la película, sostenía que Eastwood se estaba llevando por delante toda la tradición del Lejano Oeste Americano. Pero, para el bien de la cinematografía mundial, el propio Clint Eastwood hizo oídos sordos a estos reclamos y siguió alimentando su propio visón del mundo que no es otra cosa, que la mirada de un autor, a lo mejor, uno de los más grandes directores que la historia de la cinematografía mundial haya visto.

Gabriel Los Santos

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