Morgan Freeman: Un actor ejemplar dentro de la industria cinematográfica 

Hace poco, escuche decir al paleontólogo español Juan Luis Arsuaga en una presentación por Youtube.com para la ¨BBVA Aprender Juntos¨, la siguiente afirmación: “Hay que vivir como si la vida fuera una película”; invitando a la audiencia a integrarse con más consciencia a la experiencia de la vida y a las cosas que suceden en ella, lo cual suena muy tentador habiendo muchos dramas donde las realidades de la vida suelen ser tan ciertas como fantásticas.

Por lo que hablar de alguien que en múltiples oportunidades ha representado y ha vivido en la piel de varios personajes a lo largo de su carrera dentro de la industria cinematográfica, de una forma tan particular y tan propia como lo ha hecho el actor estadounidense de 87 años, Morgan Freeman, ganador de varios galardones y nominaciones como los premios Oscar (2005), premios Globo de Oro (1990 y 2013) y los premios del Sindicato de Actores (2005), con un ranking de participación en 154 obras filmográficas, además de haber trabajado en el desarrollo de documentales y series conocidas en el mundo de la televisión; resulta una tarea no imposible de hacer, pero sí compleja de abordar porque ¿De qué manera se podría explicar la historia de una vida como la de esta persona, sin complicarse con el asunto? y ¿Qué consideraciones serían las más adecuadas para describir lo ejemplar y lo fascinante que este personaje ha llegado a ser dentro del séptimo arte?

Hacer un relato de su biografía, sería un excelente tópico para la producción de un documental en homenaje a su trayectoria profesional, ciertamente. Pero con sinceridad, quién puede contarnos con sus propias palabras, cada uno de los instantes y las experiencias vividas hasta este momento, con todo lo que eso significa; como si de una entrevista o de una confesión inédita se tratase, tendría que ser precisamente el mismísimo Morgan Freeman, conjuntamente con los testimonios de quienes han convivido a su lado durante su existencia.

Por otra parte y en cuanto a su carrera no solo como actor de cine, sino también como documentalista y narrador; me resulta bastante sutil una breve reseña que aparece publicada en la plataforma digital “La vanguardia”, con información de esta personalidad subtitulado “Biografía”, en el cual se refleja contenido importante sobre el mismo, como si de un mini perfil o pequeña carta de presentación consistiera la cuestión. No obstante, para poder entender y tener una opinión valida acerca de este hombre, que “con su mirada expresa calma y temor a la vez, como solo él lo sabe hacer (tomando prestado este criterio de “Elpais.com” en 2019)”; lo más probable es que se consiga a un historiador dándole vida a numerosos seres vivientes, capaces de simpatizar y atraer la atención sobre muchos espectadores debido a los modos en cómo este participa sobre distintos escenarios, sin tener que ser la mayoría de las veces el principal protagonista de la película; entre las que más destacan: Seven (1995), Cadena perpetua (1994), Todopoderoso (2003), Million dollar baby (2004), Una vida por delante (2005), Danny the dog (2005), Ahora o nunca (2007), El caballero oscuro (2008) e Invictus (2009); acompañado de actores muy famosos como lo son: Brad Pitt, Kevin Spacey, Tim Robbins, Jim Carrey, Clint Eastwood, Hilary Swank, Jennifer Lopez, Jet Li, Bob Hoskins, Jack Nicholson, Christian Bale y Matt Damon.

Quienes han presenciado la actuación de esta celebridad en los largometrajes antes mencionados, es posible que hayan notado lo multifacético que el mismo llega a ser en muchas de estas producciones audiovisuales, manteniendo esa especie de rol que logra proyectar con mucha autenticidad con quienes interactúa: la de un buen compañero-samaritano; que con su valiosa compañía, complementa y brinda agrado a su alrededor.

Por esta razón, a Morgan Freeman se le puede considerar un actor ejemplar dentro de la industria cinematográfica, con la virtud de comunicar y saber transmitir a todo aquel que le observa actuar cuando aparece en una película, “la representación ideal de un amigo”, capaz de adaptarse a la situación y a los contextos sociales donde se involucra de la forma como logra hacerlo, generando a su vez, un cierto sentido de confianza sobre las personas que le tratan y dejando una grata huella imborrable en la vida de quien le conoce; lo cual es una realidad digna de admiración, como también es un excelente referente acerca del significado que tienen “el dar y el recibir una buena amistad”, entre quienes habitan diariamente en nuestro entorno.

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