Mike Rogo o el giro inesperado en un intento de supervivencia 

Por Hugo Gómez López

Quienes hemos tenido la suerte de ver la versión original de la Aventura del Poseidón (dirigida por Ronald Neame en 1972), podemos fácilmente concluir que el conjunto de este filme es sencillamente maravilloso, con un reparto encabezado por Gene Hackman en el papel del reverendo Scott.

Pero entre todas las figuras histriónicas desplegadas por esta historia basada en una novela de Paul Gallico, destaca sin duda la de Mike Rogo (interpretado en la entrega citada por el fallecido actor Ernest Borgnine).

Y esto es así porque, acorde con la historia de la película, Rogo es un detective policiaco que viajaba hacia Italia con su flamante esposa para celebrar su luna de miel.

A partir de ello, en la trama dramática de la cinta, Mike Rogo emerge como un sujeto vil, violento, peleado con la vida, que continuamente agrede de forma verbal al reverendo, quien era el guía del grupo de sobrevivientes que esperaba que hubiera “una mañana siguiente” (como indica el título de la canción tema de este celuloide, misma que fue distinguida con el Oscar en la entrega de 1973).

Huelga decir que la actitud de Rogo resulta a clásica de quien, en este caso frente a un naufragio, más o menos se dice internamente: “¿Por qué tiene que pasarme esto a mí? ¿Que el destino no se da cuenta que me está afectando precisamente a mí, que soy tan diferente y especial frente al resto de la humanidad?”

Y así se va buena parte del film, con los protagonistas salvando toda clase de obstáculos rumbo a su supervivencia, mientras Rogo llegan continuamente al punto no solo de tratar de amargarles la vida al máximo, sino de demostrar que todos ellos estaban equivocados en todo el intento de salir de la embarcación accidentada. Su actitud indica también que, en todo caso, él y su esposa merecían salvarse, pero en cuanto a los demás él no estaba tan seguro.

Pero el momento crucial -el de mayor tensión argumental y, por lo tanto, el clímax que anticipa un desenlace probablemente previsible- ocurre cuando los aspirantes a sobrevivientes de un naufragio llegan a un punto sin retorno: si no ocurre una especie de milagro, o un acto heroico y desinteresado de alguien del grupo en todo caso, su aventura en busca de salir del SS Poseidón, barco volcado por una ola gigantesca, terminará precisamente ahí.

Y justo en esa inflexión es que aparece Rogo como advenimiento inesperado, como salvación de último minuto, como el personaje que se viste de verdadero héroe cuando nadie lo esperaba.

Así -y esto es lo que lo convierte en genio incomprendido, porque para muchos nunca dejará de ser el villano insoportable y gratuito de la cinta-, sin pensarlo mucho, Mike Rogo trepa en un movimiento vertiginoso a la válvula de gran tamaño que era necesario cerrar para que el grupo de supervivientes pudiera acercarse a la meta final: la salida del navío.

Y después de su brinco totalmente sorpresivo, debajo de Rogo se queda colgando, sujeto con sus manos de la gigantesca válvula, ante un vacío exageradamente alto y peligroso. Pero ya envuelto en su intención de salvar al grupo restante en busca de salir del Poseidón a cambio de su propia vida, Rogo logra cerrar la llave de paso, para segundos después caer al abismo incendiario que lo esperaba abajo y perderse para siempre entre las gigantescas llamas del barco volcado.

Dado lo inesperado de la acción del policía, el resto del grupo que buscaba la salida del SS Poseidón queda estupefacto por un rato, para decidir luego con la continuación de su camino hacia el orificio que los salvaría del naufragio.

Pero ahí está el giro inesperado en una película de la que muchos no esperan gran cosa: donde Rogo da su vida por la de un grupo de desconocidos que le resultaban odiosos, muchas personas a lo largo de nuestra vida nos dicen que nos aman y que somos lo máximo para ellas, o pregonan un inexistente “amor al prójimo”, pero difícilmente intercambiarían sus existencias por la nuestra llegado el momento.

Por lo tanto, ¡que viva Mike Rogo para siempre en el espacio etéreo de la cinematografía universal!, porque encarna los valores de quien no solo se arrepiente de ser una mala persona, sino que es consiciente de que a él, y solo a él, le corresponde ofrendar su vida en un momento límite, para salvar la de aquellos a quienes había hostilizado gravemente en oportunidades anteriores.

(La imagen que acompaña a este texto fue creada con inteligencia artificial por el autor).

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