El sueño de vivir a través de los hijos desencadena diversidad de emociones. Para el heredero es un lugar seguro en dónde conoce una guía que le causa comodidad, pero para el padre se convierte en un reto en donde puede pecar por perfeccionista o lastimar incluso en su afán por compararse.
La relación entre ambos no es una mentoría; es más bien una competencia en la que se puede decepcionar y/o frustrarse, todo al mismo tiempo. Nina ha crecido bajo la sombra de una mujer que en algún momento, así como ella, perseguía la perfección y el reconocimiento a su labor.
El discurso de esta madre es protector, pero también evoca la recriminación, y de alguna forma la decepción de que su hija aún no ha alcanzado esa oportunidad anhelada. "Llevas mucho tiempo allí" es una manera de enfatizar el estancamiento de esta dulce niña, que a pesar de un esfuerzo constante no ha resaltado, no ha llegado a la cúspide.
No obstante, no es sólo su madre; son las figuras de autoridad las que provocan en ella un deseo latente por alcanzar su mejor versión, por demostrar que puede ser dual. Nina no es sólo el cisne blanco; es también una versión más segura que emerge de ella cuando se conecta con sus emociones y decide ser ella. Tomar el labial rojo del camerino representa esa necesidad de exteriorizar su verdadero yo.
Nuestra protagonista es la versión que han acomodado de sí misma. Su madre constantemente intenta minimizarla, al decirle de manera enfática que es gracias a ella que hoy tiene una posibilidad. El llevarla a sus clases le permitió desarrollar habilidades como bailarina, pero de alguna forma enmudeció la voz de la verdadera Nina, que a estas alturas quiere encontrar su lugar.
Las frustraciones de Nina al no conseguir el papel son el justificativo de su madre para mantenerla en la burbuja que ella ha construido para su hija, en la que le permite una libertad dirigida. Sólo cuando Nina es capaz de tomar las riendas y cambiar las cosas puede redefinirse como la mujer que desea ser. Ese labial rojo la empodera; sus límites parecen modificarse.
Tiene el protagónico. Sin embargo, el camino para brindar un espectáculo perfecto desencadena una disociación de sí misma, como si sus creencias y prejuicios la llevaran lentamente a un abismo. Nina ha vivido para agradar, para gustar, para ser aceptada a su alrededor, pero no para ser genuinamente ella misma.
En su camino a la perfección. Nina experimenta una metamorfosis; ella se encuentra con su versión auténtica, esa que le permite ser realmente lo que ha deseado, esa que pretende romper el paradigma de niña sumisa, aquella que ha vivido a través de las sombras de los intereses de quienes la rodean.
Nina, en su autodescubrimiento y en el nacimiento de su nueva versión, deja de lado a la niña para convertirse por fin en una mujer con autonomía, con libertad de ser sin el temor a no ser juzgada. Eleva sus alas para decirle a quien la aplaude que su sueño por fin se ha cumplido, las cadenas se han roto y ha liberado su alma.
El camino de los valientes se hace en solitario; la introspección, deja vacíos, pero solo las respuestas se hallan en la conexión consigo mismo. Si tu vida ha sido un sueño compartido, te debes a quién eres el desafío de dejar atrás de renacer y volver a ver el sol después de la oscuridad; la ovación tendrá valor porque el genio al fin ha salido de su caparazón.




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