Entre los bastardos más malditos: Hans Landa 

Para hablar de genialidad, no podrían omitirse algunos personajes muy oscuros del cine, dentro de los claros ejemplos del ingenio, perspicacia y absoluta ocurrencia. A puntos, tan profundos del entendimiento que dan vuelcos inauditos entre lo grandioso y lo nefasto.

De todos los personajes elaborados por Tarantino, para sus diversas creaciones cinematográficas, puntualizar el más genial, oscuro o incomprensible no resulta en lo más mínimo sencillo. Tantos matices de brillo y brutalidad no han sido propuestos por otros directores, incluso los que quieren plantearse más hozados o irreverentes.

Cada vez que nos sumergimos en el mundo de una película de Tarantino, surgen a razón de ella personajes que nos empapan con colores y estridencia, tan vivaces, tan mortales, tan inaudítamente geniales. Que no pueden menos que poseernos momentáneamente, con sus rasgos peculiares y vibrantes.

Por otro lado, no será extraño plantear, que Bastardos sin gloria no suele ser postulada como la mejor de ellas, pero creo que en buena medida es una película que debe verse una segunda y tercera vez antes de comentarla. En lo personal, mientras más la he visto y profundizado en sus detalles más se ha posicionado entre mis favoritas, pero la primera vez la odie.

Cabe acotar, que hasta no sentarme la segunda vez a detallarla y trascender las divergencias históricas, nada en Bastardos sin gloria merecía mayor merito, entre todos los ocurrentes filmes que nos había legado Tarantino. Pero si me hubiera quedado allí, habría sido peor que no esperar la crema batida para el crujiente strudel de manzana que hemos degustado en una escena.

El coronel Hans Landa por otro lado, es un personaje que sí, sin importar cuánto nos identifiquemos con la película, impactará desde la primera escena. Caracterizado por una amabilidad extraordinaria que solo puede ser comparable con sus niveles de injuria o de ingenio, siendo estas ambigüedades extremas, lo más característico del personaje.

Eso quiere decir que las pocas escenas que adorna, son impactantes desde su aparición. Siendo la provocación encarnada, en ánimos totalmente opuestos, que se acompañan sin tropiezos, generando un caudal emocional profundo e intenso, que puede dejarnos literalmente sin aliento.

Ostentando un humor cálido y una frialdad para el asesinato, absolutos, Hans Landa nos asombra constantemente con sus ocurrencias y capacidad deductiva, que promueve el más rotundo odio a la par de admiración. Lo cual brinda unos giros inesperados a la película, que parecen procurar que nos mantengamos al borde de la silla, sin posibilidad de relajarnos en las dos horas y media de esta fantasía nazi.

Por consiguiente, no parece peculiar que haya ganado un premio de la Academia con su actuación en esta película, aún en vista de quienes le disputaban a Christoph Waltz el galardón. Así como no asombra que Tarantino plateara que Hans Landa resultó el favorito de sus personajes.

Ahora bien, la genialidad de Hans Landa es justamente lo incomprensible de su personaje, lo irreconciliable de sus acciones. Como logra personificar la absoluta carencia de ética y de moral, a la vez de ser el más considerado y encantador de todos los hombres.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 27
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.