Término | Lo que significa en realidad |
Desafiante | No puedes soportarlo |
Rigurosa | Aburrida |
Desvergonzada | Una estupidez descarada |
Épica | Se remonta a un pasado muy, muy lejano |
Provocativa | Presencia de escenas de sexo |
Cruda | Falta de exposición |
Ambigua | Iluminación inadecuada |
Transgresora | Todos los personajes son homosexuales |
Glosario de jerga de críticacinematográfica hecho por Doug Saunders
En el Festival de San Sebastián a fines de septiembre, el documental de Albert Serra, Tardes de soledad, provocó la mayor retirada del público en su estreno. En la primera ronda de críticas que le siguió, noté un comentario que decía: “Uno debe estar abierto a ser desafiado por estas imágenes y a entablar un diálogo no trivial con ellas, lo cual quizás sea controversial e, incluso, conflictivo”.
En Ebert’s Bigger Little Movie Glossary, un libro humorístico cargado de ironía compilado por el crítico de cine ganador del Pulitzer, Roger Ebert, hay una columna graciosa escrita por el periodista canadiense Doug Saunders. Te enseña que el término “desafiante” es un eufemismo para describir a una película insoportable. Sin embargo, ya sea por la retirada masiva del público o por el uso sarcástico que hace Saunders del adjetivo, no se critica realmente a Tardes de soledad por ser imposible de ver. Más bien, refleja que la película es desafiante en otro sentido: las imágenes de Serra son demasiado directas, demasiado reales y demasiado sangrientas, lo que ofende a aquellos que respetan la vida animal o no soportan ver escenas brutales. Personalmente, disfruté mucho de este documental tan crudo y, al final, ganó el mayor galardón del Festival de Cine de San Sebastián, la Concha de Oro. Hace dos semanas, publiqué una reseña en esta plataforma titulada Tardes de soledad: la ganadora de la Concha de Oro es tan sangrienta que hay que verla en IMAX, pero no usé ninguna palabra de la jerga de la crítica cinematográfica.

La jerga de la crítica cinematográfica suele aparecer durante las giras promocionales de nuevas películas o en las páginas oficiales de los festivales de cine de menor escala que no lograron conseguir un espacio de estreno. A veces, también se encuentra en las primeras reseñas de películas polémicas o desconcertantes que se proyectan en los festivales más importantes.
Cuando una nueva película, que tal vez no tenga buena acogida entre los críticos, necesita algunas palabras positivas antes de su estreno oficial (pero sin elogiarla tan abiertamente), hay ciertas frases ambiguas que resultan útiles. Del mismo modo, los festivales de cine más pequeños deben preparar opiniones vagas, más allá de los resúmenes argumentales, para describir las películas artísticas de nicho que presentan, con el fin de atraer espectadores. En el caso de Tardes de soledad, que es genuinamente desafiante de ver y de reseñar de inmediato, la estrategia más segura es recurrir a esa jerga ambigua propia de la crítica cinematográfica.
El glosario de Saunders ofrece interpretaciones de varios términos utilizados para promocionar películas. Por ejemplo: las películas aburridas se describen como "rigurosas"; "descarada" se refiere a una estupidez desvergonzada; las historias ambientadas en tiempos remotos se consideran "épicas"; las "provocativas" tienen muchas escenas de sexo; "cruda" se traduce como falta de exposición; "ambigua" significa que tiene iluminación deficiente y "transgresora" implica que todos los personajes son homosexuales. Los asiduos concurrentes a los festivales de cine se ríen a carcajadas cuando leen estas definiciones. Son lo suficientemente ambiguas, pero indudablemente, son un cliché. El propio Saunders probablemente se queja de esta jerga, aunque también la tolera voluntariamente.
Yo mismo he caído en la trampa de esta jerga en promociones de cine. A finales del año pasado, asistí a un festival de documentales en Shenzhen, China, donde proyectaban una película brasileña llamada Bringing the Voice. Casualmente, tenía ganas de ver una película brasileña y la palabra que utilizaron para promocionarla, saudade, me llamó la atención. Con mi conocimiento limitado del fado, pensé que la película sería sobre música. La palabra voice (voz) en el título reforzó aún más esta creencia. Sin embargo, no leí detenidamente toda la oración de la crítica: "Klaudia (la protagonista) explora formas para lidiar con sus emociones, desde el enojo y el dolor hasta el amor y el deseo, todo envuelto en la palabra en portugués saudade". Por lo tanto, la experiencia visual me resultó insoportable y abandoné la sala después de 40 minutos. Como una persona despreocupada e imparcial, no puedo soportar ninguna película con estilo de entrada de diario, en la que la protagonista se dedica a registrar material personal quejándose de sus emociones, mucho menos cuando se trata de pensamientos sobre su mente, cuerpo y alma o su voz interna. Solo cuando vi el glosario sarcástico de Saunders me di cuenta de que la reseña de Bringing the Voice la describía como una mood piece, que podría traducirse por "obra atmosférica", que más bien busca evocar un estado anímico. ¿Y saben cuál es el verdadero significado de esa descripción? Que la película no tiene trama.

Por supuesto, todos tenemos nuestras propias preferencias. Aunque soy profundamente reacio a los diarios visuales espirituales, seguramente hay un público que se sienta identificado y conmovido por ellos.
De hecho, en comparación con el lenguaje curatorial y crítico dirigido a un público elitista en el arte contemporáneo, la jerga utilizada en las promociones de películas del mercado masivo ya no resulta tan comprensible. Sin embargo, de vez en cuando, hasta los artistas de élite reflexionan y satirizan continuamente la dicción codificada del mundo artístico, ese tipo de lenguaje en el que reconoces cada palabra, pero, cuando están juntas, no entiendes nada. El artista neoyorquino Bill Claps creó un corto de 16 minutos titulado Artspeak, en el que reflexiona: "El lenguaje utilizado en el mundo artístico es un código, un dialecto distintivo que solo circula dentro de la comunidad artística". Los ejemplos de esta jerga incluyen frases como "ciertas metáforas generativas" y "un enigma duradero".
En un artículo titulado "10 nuevas palabras para fingir en el mundo artístico", la autora Gina Fairley señala que los curadores y críticos tienen una particular afición por palabras que comienzan con la letra "o", como "ontología" y "objetivación", y por aquellas que terminan con el sufijo "-alidad", como "espacialidad" y "visualidad", todas las cuales parecen transmitir una atmósfera de elitismo intelectual.
Un amigo mío, que está estudiando curaduría de arte contemporáneo en Nueva York, admitió abiertamente una vez: "Sin estas palabras, ¿cómo se supone que nos ganemos la vida?". Por supuesto, entiendo completamente que cada disciplina tiene su jerga específica para mantener debates a un cierto nivel y promover el desarrollo del campo. Esto me recordó una serie cuyo nombre no recuerdo con exactitud. En ella, el compañero de cuarto de un estudiante universitario que lucha con su trabajo de arte contemporáneo le recomienda el Generador Instantaneo de Frases de Crítica Artística. En la época actual de la escritura asistida por la AI, su investigación podría haber sido más sencilla si hubiera utilizado esa herramienta.

Volvamos al mundo del cine. Quizás, como siempre estoy viajando entre festivales de cine, mi bandeja de entrada suele inundarse con emails de compañías de relaciones públicas. Su trabajo es promocionar películas de nicho y junto a los típicos resúmenes de la trama, biografías de creadores y próximas fechas de estreno en cines o plataformas de streaming, siempre hay unas pocas líneas de elogios. Aunque podría responder a estos emails y, bajo un acuerdo de confidencialidad, tener acceso a los enlaces de las proyecciones mucho antes del estreno oficial, suelo ser cauteloso cuando los solicito. Primero, hay demasiadas películas nuevas que se estrenan cada día, sin mencionar todas las viejas que no he visto, por lo que nunca podría ponerme al día. Segundo, si el equipo de relaciones públicas me envía un enlace y la película no me gusta, me parece incómodo criticarla (en definitiva, me dan el beneficio de una proyección temprana). ¿Entonces, qué hago?
Hace un rato, me llegaron dos películas a la bandeja de entrada. Una es un reestreno por el 20 aniversario y la reseña declara: "Una maravilla cinematográfica que exige fascinación y que nunca cederá ante tus expectativas. Una experiencia genuina de "¿qué carajos acabo de ver?". ¿Acaso esta es una promoción a la inversa? ¿Utilizaron un lenguaje que parece crítico para atraer a la gente a que la vean? La otra es una nueva película que se acaba de estrenar en un importante festival norteamericano. La reseña dice: "Juega de manera lúdica con sentimientos de duelo, conflicto y pérdida de control, actúa bajo las granuladas películas caseras en Super-8, desenterrando verdades difíciles como un acto de sanación intergeneracional". No mencionaré las películas… ¿y si en realidad son excelentes y no debería estar burlándome de ellas?
Al fin y al cabo, Saunders nunca me enseñó a decodificar los términos "fascinación", "lúdica" o "granuladas".





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