Al igual que muchos, yo me mostré escéptico cuando se anunció que la compañía de juguetes LEGO realizaría una película de animación basada en sus productos, pensando que ésta resultaría una copia barata de la saga de Toy Story. Por fortuna, me equivoqué.
La Gran Aventura Lego (The LEGO Movie), luego de estrenarse en el 2014, rápidamente se convirtió en uno de mis films animados favoritos debido a distintos motivos, como su sublime animación, sus carismáticos personajes, su increíble historia, su impactante giro argumental, entre otros.
Sin embargo, de esta obra destaco especialmente las temáticas que ésta trata y las moralejas que busca enseñar al público, referidas a no limitar la creatividad y la imaginación (en especial de los niños), que cuestionan qué significa que algo sea especial, que resaltan la importancia del trabajo en equipo, etc.
Los desafíos de la paternidad
En el tercer acto de esta historia ocurre una revelación que tomó a todos los que vieron esta magnífica obra por sorpresa, creyendo que la misma se limitaría a ser una parodia de películas de aventuras.
Resulta que todo lo que hemos visto hasta el momento es parte de la imaginación de un niño llamado Finn que juega con LEGOs en el mundo real.

Asimismo, la trama, particularmente el antagonista principal de ésta, President Business (Presidente Negocios) es una alegoría a la relación que tiene Finn con su padre.
Éste fabrica sets de LEGOs y quiere mantenerlos ordenados, por lo que se enoja con su hijo cada vez que se pone a jugar con estos, con éste último sintiendo que no aprecia sus intentos de ser creativo e imaginativo.
Afortunadamente, al enterarse de que Finn basó la personalidad del Presidente Negocios en la suya, reconoce que debió haber permitido que su hijo se expresara con libertad, tras lo cual ambos se reconcilian y empieza a jugar juntos con las figuras de LEGOs.
Reflexionando sobre la creatividad
Durante gran parte de este film muchos de los personajes no tienen una buena opinión de Emmet, nuestro protagonista, debido a su insistencia en seguir instrucciones, su falta de creatividad y por gustarle cosas simples y normales pese a formar parte de un equipo de individuos excéntricos.
Sin embargo, a lo largo de la trama sus compañeros reconocen el valor de Emmet, al ser él quien mantiene al grupo unido y ser un excelente constructor y estratega.

Si bien los artefactos construidos por los demás Maestros Constructores son impresionantes y creativos, tienden a desarmarse después de poco tiempo, además de que los integrantes de este equipo no demuestran tener buena coordinación al trabajar de manera conjunta.
Por otra parte, las creaciones del Presidente Negocios son aburridas y monótonas, pero no se rompen y cumplen con las distintas funciones para las que fueron creadas.
Emmet, al reconocer las fuerzas y debilidades de los dos tipos de inventos, una vez obtiene los poderes de Maestro Constructor es capaz de elaborar artefactos tanto creativos como eficientes, combinando imaginación y utilidad para crear algo impresionante.
Cabe mencionar también que no es casualidad que Emmet sea un empleado de construcción, después de todo, la idea de jugar los LEGOs es usar distintas piezas al alcance de uno mismo para poder construir personajes y ambientes de diseño propios.
Partiendo de este punto de vista, cuando Vitruvius y Lucy le piden que demuestre sus poderes por primera vez pidiéndole que construya un auto usando los materiales que tiene a su diposición, tras lo cual Emmet les dice que no está seguro sobre que puede usar para elaborar ruedas para el vehículo, por lo cual los demás lo toman como un indicio de su falta de imaginación y habilidad.
No obstante, aunque no es explícito en la película, en esta escena Emmet tiene razón. A pesar de que sus amigos buscan construir todo el tiempo objetos pensando fuera de lo normal, lo cierto es que hay partes de un invento que son componentes del mismo porque cumplen una función pertinente al funcionamiento del mismo.
Es por esta razón que las construcciones de nuestro protagonista, pese a no demostrar la misma creatividad que la de sus compañeros, no se rompen apenas terminan de usarse para el objetivo que fueron construidas.
Asimismo, The Lego Movie hace alusión al debate entre el individualismo y el colectivismo, con los Maestros Constructores representando el primer concepto al querer realizar sus proyectos por sí solos a pesar de que éstos pueden interferir en la construcción de los otros.

Por su parte, el Presidente Negocios representa al colectivismo al busca limitar la creatividad de los demás estableciendo una sociedad conformista, destruyendo todo lo que se desvía de la norma y obligando a los demás a aceptar su forma de pensar. Emmet reconoce que no está bien que el villano de esta historia obligue a otros a actuar de determinada manera, pero señala que éste no está equivocado cuando dice que los Maestros Constructores no saben trabajar en equipo cuando construyen algo.
Como resultado, él busca que todos, tanto amigos como enemigos, reconozcan que a veces hay que seguir las instrucciones cuando realizan un proyecto, pero que éste no es motivo para ignorar las ideas y la imaginación de otros simplemente porque no encajan con las ideas de una persona sobre cómo deberían ser las cosas.
Desde este ángulo, es posible que Finn, pese a divertirse jugando con LEGOs, el quiere compartir su hobby con su padre, pensando que ambos podrían construir cosas increíbles si estuvieran juntos así como pasar un momento divertido como padre e hijo.
Es por eso que el trabajo en equipo es necesario, para construir algo duradero en el cual cada integrante de un equipo pueda dejar su huella.
¿Qué significa ser especial?
A lo largo del film, muchos personajes no entienden por qué Emmet es el elegido de la profecía de Vitruvius, al ser una persona relativamente normal al lado de otros individuos excéntricos. Al final, resulta que la profecía no era cierta y que el propósito de ésta era dar esperanza a la gente.
Aún así, Finn considera a Emmet el héroe de la historia pese a ser un personaje genérico (¡consideremos que pelea junto a Batman!) posiblemente porque éste le recuerda a él mismo en su relación con su padre, alguien cuyas ideas son ignoradas porque no encajan con las de los demás.
Al igual que en Kung Fu Panda, La Gran Aventura Lego nos deja la moraleja de que algo es especial no porque tenga algo que lo haga de esa forma, sino por el valor que los demás le otorgan, por el simple hecho de que creemos que es especial.
Durante la mayor parte del film Emmet no se siente como parte del grupo a raíz de que le gustan cosas que sus pares consideran normales y no ser alguien muy creativo, pero una vez que convence a sus compañeros de que apliquen lo que él sabe sobre construcción y trabajo en equipo, empiezan a superar todos los obstáculos que se les presentan con mayor facilidad.
Aún siendo algo simple, la capacidad de organización de Emmet, una habilidad que le costaba a los demás miembros de su grupo, resulta crucial para la victoria de los héroes, demostrando que cuando trabajamos juntos, todos tenemos algo que aportar.

La película transmite el mensaje de que no nos sentiremos bien con nosotros mismos si pasamos nuestra vida intentando destacar basándonos en lo que otros consideran que es especial en lugar de aceptar lo que somos. Todos podemos hacer algo que a otros les resulta difícil, y por más pequeño que ese "algo" sea, es parte de nuestra identidad, algo de lo que no debemos sentirnos avergonzados.
Lucy, la deuteragonista de la historia, pese a ser una persona increíble, se siente decepcionada de ella misma porque no considera que sea especial dado que no es la elegida de la profecía. Cuando acepta que es perfecta tal cual es, ahí es cuando es verdaderamente feliz y empieza a sentir que es especial.
En resumen, todos somos especiales, o mejor dicho, todos somos increíbles.
Conclusión
La Gran Aventura Lego es una increíble obra animada que, partiendo de algo tan simple como jugar con juguetes, nos enseña lecciones importantes sobre la imaginación, el trabajo en equipo, sobre sentirse bien con uno mismo y la importancia de la comunicación en una familia.
Un niño no entiende el mundo de la forma que lo hace un adulto, por eso los pequeños imaginan que sus padres son superhéroes o supervillanos. De la misma forma, no siempre entienden que existe una razón para seguir las instrucciones para conseguir algo.
Todos los hijos o hijas quieren que sus padres les den su atención y que los consideren especiales, es por esta razón que éstos tienen que comunicarse bien con ellos cuando quieren enseñarles algo; de lo contrario, los más chicos los verán como personas autoritarias, que buscan controlar todo a su alredededor.
Asimismo, pasando tiempo con sus hijos, los adultos pueden redescubrir los pasatiempos que les gustaban cuando ellos eran más jóvenes, y crear nuevos recuerdos como familia combinando cosas viejas y nuevas, creando experiencias inolvidables que son resultado de combinar distintas piezas juntas como parte de un esfuerzo grupal.



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