Name me Lawand: la lucha incansable de un niño y su familia por alcanzar su dignidad  Spoilers

Este documental dirigido por Edward Lovelace sigue la historia de Lawand, un niño sordo originario de Irak que, junto a su familia, emprende un peligroso viaje a Europa en busca de refugio y una vida mejor para todos, pero en especial para el pequeño, ya que en su país de origen no encontraron las herramientas para que él pueda comunicarse. La familia llega finalmente a Derby, Inglaterra, donde Lawand asiste a una escuela especializada en lenguaje de señas, y así encuentra, por primera vez, una forma de comunicarse y expresarse con los demás. Salir de ese aislamiento es progresivo y conmovedor tanto para él como para sus familiares. A través del documental, se explora la lucha de la familia por mantenerse unida en un sistema de asilo complicado, mientras Lawand encuentra una comunidad y un lenguaje que le permiten contar su historia.

El documental comienza con la vida del protagonista en Irak y desde el primer momento vemos el mundo desde su perspectiva: el uso del silencio para representar la sordera y el aislamiento en el que se encuentra el niño aparece en la escena de apertura, y así ya se genera una empatía entre el espectador y Lawand. Este recurso aparece a lo largo de todo el documental y está muy bien logrado. Por momentos es bastante desesperante, porque también se muestra los intentos de Lawand de comunicarse mediante sonidos, lo que es sumamente difícil para la gente sorda. También, al comienzo de la cinta, podemos ver lo difícil que fue su experiencia en su país de origen, sobre todo en el colegio. Además del bullying que sufrió por su sordera, también experimentó la falta de recursos y de herramientas del sistema educativo para poder ayudarlo en su enseñanza. Al no poder instruirlo en el lenguaje de sordomudos, no podían educarlo en ninguna disciplina. Por lo tanto, él quedó aislado doblemente, por el rechazo de sus compañeros y por no tener un lugar en el sistema escolar.

Todo esto cambia cuando su familia decide viajar al Reino Unido, en donde han conseguido una escuela para que Lawand pueda ser educado según sus necesidades. Allí le enseñan el sistema de señas, comienza a instruirse en otras disciplinas y, lo más importante, recibe ayuda psicológica para poder asimilar el trauma que significó, no solo estar aislado del mundo en el sentido comunicativo, sino también el bullying y el haber emigrado de manera tan abrupta. Y lo que conlleva procesar esto último también: el cambio de espacio, cultura, costumbres, etc.

Algo muy sorpresivo, que significará un fuerte duelo para la familia, es que Lawand decide no comunicarse con el sistema de habla oral. Él podría, de una forma distinta, ya que posee el sentido del habla. Pero él decide no hacerlo, ya que prefiere que sea a través de señas. Al principio los padres se niegan, en el sentido de que no quieren aceptarlo y que no pierden las esperanzas. El primero en aceptarlo es el hermano, que también comienza a aprender lenguaje de señas para poder comunicarse con Lawand. Porque entiende que esto representa un intento del niño por lograr su dignificad y su individualidad. Y sus padres, aunque les resulte doloroso, deberán comprender que su hijo nunca será del todo como los demás, y a pesar de sus limitaciones él puede y quiero construir su propio camino. Esta es la parte que más me conmovió del documental y lo que más me hizo reflexionar. Porque muchas veces pensamos que, para que sean felices, las personas con discapacidades deben acercarse lo más posible al status quo, pero eso no necesariamente es así. Muchas veces los demás deben amoldarse y entender que a ellos les basta con los nuevos recursos y herramientas que han conseguido.

Name me Lawand también tiene un fuerte mensaje político y social. Ya hemos señalado las dificultades que impulsó a la familia a dejar Irak para poder encontrar mejores alternativas en Gran Bretaña. Se deja en evidencia las limitaciones que posee el sistema educativo de Irak y cómo así se termina por expulsar a las personas “distintas”. Y el otro mensaje político es la problemática que existe con los refugiados, puntualmente en Europa. Una vez que la familia se ha instalado en Derby, recibe la noticia de que su solicitud para el asilo político ha sido rechazada. Así, ellos enfrentan la posibilidad de la deportación, y todo el esfuerzo para conseguir que Lawand tenga una vida mejor se pone en riesgo. Aquí también se plantea la necesidad de rever el sistema de ayuda a los refugiados, sobre todo cuando se trata de personas con discapacidad. Y de una forma más macro se está poniendo en tela de juicio la situación de los llamados países de “primer y tercer mundo”. ¿Cómo es posible que, a estas alturas del partido, haya tanta desigualdad de oportunidades y recursos entre un país y el otro? ¿Por qué hay gente que debe dejar su país y su cultura porque esa es la única opción para un futuro mejor? ¿Por qué los sistemas políticos no se encargan de estas desigualdades en lugar de que estas se agraven año tras año?

Todas estas preguntas nos deja rezonando el documental Name me Lawand. Filmado con una belleza simplista y conmovedora, invito a todos a que vayan a verlo para conocer esta gran historia de superación y de amor.

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