El terror análogo es un fascinante subgénero del horror que en los últimos años ha cobrado gran relevancia gracias a internet. Su principal característica es que intenta emular (como su nombre lo indica), a la tecnología previa a la era digital, es decir se vale de recursos como las cintas en formato VHS o antiguas transmisiones de televisión para crear un ambiente en el que la nostalgia se convierte en en algo perturbador y amenazante.
La primera gran expansión del terror análogo ocurrió en el año de 1999, con el estreno de la película: “El proyecto de la Bruja de Blair”, una cinta de metraje encontrado que se revolucionó la manera en que se veía y se consumía el cine de terror. La película nos contaba a manera de documental las supuestas últimas grabaciones que realizaron tres estudiantes de cine antes de desaparecer para siempre en los bosques de Maryland mientras investigaban la leyenda de Elly Kedward, una mujer que siglos atrás fue condenada por brujería. Además de su estética amateur, “El proyecto de la bruja de Blair” creó una campaña de marketing nunca antes vista, utilizando las primitivas páginas y blogs del internet de finales del siglo XX, se publicaron notas, testimonios e incluso fichas de desaparición con las fotografías de los tres protagonistas. Todo esto no solo provocó que un gran parte de la audiencia llegará incluso a creer que los hechos de la película eran cien por ciento reales, también generó una fascinación tan grande que los propios fans totalmente ajenos a la producción, empezaron a publicar sus propias teorías e historias sobre la maldición de Elly Kedward.
Gracias a la Bruja de Blair, el terror análogo adquirió la que tal vez sea su arma más poderosa: la viralidad en la web. Esta característica en la que un espectador se puede convertir en un creador activo y aportar más elementos a un mito previamente establecido, fue aprovechada al máximo por los llamados creepypastas, una suerte de relatos que se esparcen por todo internet en los que cualquier usuario puede ir colaborando ya sea con sus escritos, fotografías, videos o prácticamente cualquier tipo de medio que le de mayor veracidad a la historia original, creando una especie de juego de realidad alterada en el que la idea de qué es real y qué es ficción estará siempre presente. De esta manera han surgido leyendas urbanas tales como Slenderman o Jeff the killer.
Regresando al cine, la relación del terror análogo con el séptimo arte se ha visto reflejada en películas como la saga japonesa de "Ringu" (conocida como El Aro, por su adaptación norteamericana) o más recientemente con las antologías de “VHS” que conservan el espíritu independiente y misterioso del terror análogo jugando nuevamente con la idea de la ficción presentada como realidad y las consecuencias funestas que estos metrajes tienen tanto para los protagonistas como para los espectadores. Incluso se han intentado adaptar a la gran pantalla (con resultados terribles) las historias de los creepypastas, teniendo como ejemplo tristemente célebre a la cinta estrenada en 2018 del ya mencionado Slenderman.
Sin embargo, apenas el año pasado, se estrenó en cines la que bien podría ser hasta ahora la película de terror análogo que mejor ha logrado llevar el estilo audiovisual de este subgénero, me refiero por supuesto a "Skinamarink". Dirigida por el youtuber Kyle Edward Ball, "Skinamarink" es un viaje experimental de pesadilla, que a través de la mirada inocente de un par de niños pequeños nos irá llevando por un camino perturbador e inquietante. La película no se basa en imágenes potentes o extremadamente gráficas, aquí el miedo procede de una sensación de misterio, desconcierto y angustia de realmente no saber que es exactamente lo que está sucediendo. El ambiente siniestro y onírico, acompañado de ese estilo visual granulado propio de las antiguas cámaras de video hacen de “Skinamarink” una muy digna representante del terror análogo en el cine.
Si bien el terror análogo ha divido a la audiencia, no se puede negar la enorme influencia que ha tenido sobre el horror en el cine actual. Para adentrarse un poco más en este perturbador mundo recomiendo las series web de “The monument mythos” y “Local 58”.


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