Con una escenografía que reencarna la década de los 40 acompañada de una excelente musicalización se describe una historia de amor a la vez que se desarrolla el cese de hostilidades entre las autoridades alemanas con el gobierno francés, durante la segunda guerra mundial. Esta película está basada en la novela homónomina de Irène Némirovsky ucraniana-judía que vivió gran parte de su juventud en Francia hasta ser deportada a Alemania. La autora de esta obra llevada al cine sufrió las crueldades de la guerra y la discriminación por motivos raciales y su orientación religiosa. Sin embargo, estas no fueron razones para no apreciar su gran talento, el cual se evidencia en novelas como la Suite francesa cuyo escenario es la invasión de los alemanes nazis en Francia y en donde se describe la convivencia entre los pobladores de Bussy Francia y los invasores, sin embargo, no pudo ser finalizada por su autora debido a su detención, deportación a Auschwitz y su posterior muerte, por ello su obra fue publicada en el 2004 y le otorgaron el Premio Renaudot a título póstumo.
Si más allá de entretenerte mirando un film tu intensión es conocer historias que basadas en momentos reales te induzcan a la reflexión acerca de temas complejos como los derechos humanos y la segregación, con un valor agregado que es el deleitar tus sentidos con una buena música y escenas muy bien diseñadas. Entonces está película es para ti.

La Suite francesa o Un amor prohibido expone de forma sutil y delicada el erotismo que esta intrínsicamente ligado al amor en una época de guerra y dolor, en donde casi simultáneamente unos luchan por defender sus ideologías y su vida en la batalla y otros luchan por encontrar razones para sentirse vivos, entre tanto se refugian en la música y el encanto del romance en medio del caos de una cotidianidad abrumadora y desgastante. Lucile su protagonista es una mujer de campo que se mudó a vivir con su suegra Madame Angellier al poblado francés Bussy en donde espera con ansias que su esposo Gastón regrese de la guerra contra los alemanes. A diferencia de su suegra Lucile es una mujer sencilla, generosa y empática que intenta desfogar su ansiedad y sufrimiento entonando melodías en su piano, no obstante, su suegra que se muestra como una mujer de carácter fuerte, arrogante, prepotente y dominante se niega a los gustos de Lucile pues no desea que haya música ni ningún tipo de celebración porque lo considera un acto egoísta para con su hijo que está en la guerra.
Mediante una manipulación emocional Madame Angellier controla las emociones y los sentimientos de Lucile. Parte de sus obligaciones es acompañar a su suegra a recorrer sus predios para cobrar los respectivos arrendamientos a los inquilinos a quienes Madame Angellier trata con despotismo y prepotencia algo que sin duda avergüenza a Lucile. Al terminar el recorrido de los predios se ven inmersas en un éxodo desesperado de los parisienses, un fenómeno muy común en las épocas de guerra y crisis de los países por cuya razón aumenta el flujo de migrantes. Con espectaculares escenas describen la huida desesperada de quienes salen de París antes que las tropas nazis puedan entrar, en este recorrido caótico las familias son atacadas con disparos de metralleta y bombardeados desde el cielo por los aviones.

Al llegar de nuevo a casa Lucile y Madame Angellier se encuentran con el anuncio de que Francia ha perdido la guerra contra los alemanes y por el bien de todos se ha firmado un armisticio entre las autoridades alemanas y el gobierno francés, permitiendo de esta forma que los soldados alemanes invadan el poblado francés de Bussy. Adicionalmente los habitantes de Bussy con mejor estatus social acogerían a un integrante de la tropa de alemanes y les brindarían hospedaje. Es así como llega a la vida de Lucile el teniente Bruno Von Falk quien es hospedado en la casa de Madame Angellier, quien advierte a Lucile que a pesar de que este hospedado en casa
“No hablamos con alemanes”
Sin embargo, Lucile no pasa desapercibida para el teniente Bruno y el tampoco para ella, quien al percibir que junto con el teniente llega un perro se muestra cautivada por la personalidad del teniente. Algo que también la llena de curiosidad. Mientras Lucile y Madame Angellier se preparan a cenar el teniente Bruno interrumpe amablemente para solicitar le compartan las llaves del piano y del escritorio, a lo que Madame Angellier accede, pero una vez el teniente Bruno se despide deja saber su desagrado.
“Tocará el himno alemán antes de que nos demos cuenta”

Cuando Lucile está en su habitación peinando su cabello para ir a la cama, escucha las melodías que provienen del piano y en su rostro se plasma la emoción que este sonido le provoca. La música tiene un papel protagónico en este film de hecho el título de la misma es el resultado de la composición que el teniente Bruno toca y con ella enamora el oído de Lucile. Simultáneamente la guerra y violencia continúan con carteles que los alemanes pegaban en las calles de Bussy.
“Cuidado con la tiranía detestable de los judíos”
El film describe de forma detallada los desafíos que tanto franceses como judíos tuvieron que enfrentar por causa del racismo, la xenofobia e incluso el trato misógino que reciben las mujeres francesas por parte de los soldados alemanes, quienes con soberbia aprovechan su entada a Bussy y seducen a las mujeres con la sola intención de satisfacer sus necesidades carnales para luego insultarlas y menospreciarlas ante los demás pobladores.

Problemáticas como esta se convierten en la trama de la película ya que, mientras en casa de Madame Angellier el teniente Bruno intentaba acercarse a Lucile, afuera surgían los conflictos por el abuso del poder que no solo provenía de los soldados alemanes, sino también de otras figuras de autoridad como el alcalde vizconde de Montmort y su esposa, una mujer avara y soberbia que aprovechaba el poder y la influencia de su esposo para explotar a los agricultores de Bussy y no pagarles lo justo. Es cuando cobra mayor importancia la presencia del personaje agricultor Benoit Labarie, ya que desata la acción en la historia, pues aparece como el defensor de las causas justas por lo tanto, sera perseguido, otro dato adicional a tener en cuenta es que presenta una particularidad y es una lesión en la pierna, que le impide caminar con normalidad, pero no se convierte en un obstáculo para trabajar y proteger a su humilde familia que viven en una pequeña finca, a donde por cierto llega otro teniente llamado Kurt Bonnet con ínfulas de poder intentando abusar de la esposa del agricultor.

Benoit Labarie al percibir las bajas intensiones del teniente y su lujuria recurre a Lucile y le pide su colaboración para que el teniente Bruno hable con el otro teniente Kurt Bonnet y lo persuada sobre lo inadecuado de su comportamiento, algo que el teniente Bruno ve muy difícil de lograr ya que, no tiene un poder de mando sobre Kurt Bonnet pues los dos gozan del mismo rango en el ejército. El tiempo va pasando entre melodías de piano que el teniente Bruno toca cada día y que ayudan a Lucile para salir de la ansiedad. De este modo la Música es el tema en común que logra romper el hielo entre el teniente Bruno y Lucile, por ello inician una corta pero emotiva conversación en el jardín, en donde el teniente Bruno le hace saber a Lucile que antes de ser soldado era musico por eso toca el piano con tal destreza, algo que cautiva a Lucile quien sabe de música y aprecia las buenas melodías, sin embargo el teniente también le deja conocer que está casado pero que su matrimonio no lo tiene para nada satisfecho, pues lleva de casado el mismo tiempo que esta en el ejército.

Has sentido que llegaste tarde a la vida de una persona, que hubiera sido genial el haberse conocido en un momento adecuado para ambos, eso es lo que Lucile trasmite con tanta naturalidad en cada escena, un deseo por conocer más sobre el teniente Bruno y acercase a él, pero son varias las razones que se lo impiden, como el que sea un soldado alemán, además del estado civil de ambos y sobre todo la presión y vigilancia de su suegra que la cohíben. Esta película también nos conduce hacia el dilema de que tan favorable es dejarnos llevar por nuestros deseos sin pensar en las consecuencias y confirma el poder que ejerce la sociedad sobre nuestras decisiones, pareciera que somos dueños de nuestra vida, pero, cuando nos enfrentamos ante el repudio o los señalamientos sociales, reconocemos la importancia de adquirir un criterio propio y unos valores bien establecidos, que no puedan ser manipulados por nadie, y que tampoco puedan ser negociados como lo podrán evidenciar a lo largo de la película cuando el poder y tráfico de influencias se unen para atacar al que menos posee.
Sin embargo, es gratificante el final que nos brindan, ya que, resignifican a la mujer, a quien describen como un ser sin valor que solo se utiliza como un medio para satisfacer los deseos masculinos; no obstante, para el desenlace Lucile adopta una postura más autosuficiente y capaz de conducir su vida derribando los parámetros que su suegra pretendía imponerle, dejando aflorar su verdadera esencia, aunque eso signifique ir en contra de lo que la sociedad le imponía y demostrando con ello, que la participación de las mujeres en los momentos históricos han sido cruciales para la resolución de conflictos, como valor agregado nos trasporta a los escenarios de Francia y su cultura lo que también es muy significativo si apreciamos el conocer acerca de otros lugares. Es confortable para el alma ver esta película que confirma que la maldad no prospera mientras existan héroes anónimos que busquen la paz.


¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.