“Cualquier cosa que hagas en esta vida, no es legendaria a menos que tus amigos estén allí para verlo.”
Cuando me toca hablar de confort, me es inevitable no pensar en la que se convirtió en mi serie favorita desde hace un año, How I met your mother. Anteriormente escribí sobre HIMYM, pero hablando solamente de una escena a lo largo de sus nueve temporadas. La cosa es que el camino junto a esta serie aún no se acaba dentro de mi perfil.
Mi relación con How I met your mother
El año pasado, ante mi momento de duda sobre cuál serie empezar a ver, revisé mi lista, analicé las opciones y llegué a la conclusión de ver HIMYM, siendo la primera sitcom que vería completa por primera vez, un género ciertamente desconocido para mí, ya que previamente nunca había visto Friends o The Office, las cuales son sus equiparables dentro de este rubro.
Duré aproximadamente dos meses en finalizarla, teniendo más de 200 capítulos repartidos en 9 temporadas, siendo una serie realmente larga, pero que valió cada segundo que estuve viéndola. Como buen aficionado pasional que soy, pese a su controvertido final, el cual fue agridulce tanto para el fandom como para mí, la pasión que siento por esta serie, por su historia contada y por su mensaje, terminó trascendiendo más allá de una crítica objetiva o no; se convirtió en un lugar seguro el cual me arropa en cualquier momento de mi vida.

Es curioso, antes me veía un poco reacio a la idea de admitir que HIMYM era mi serie favorita dentro de mi propio top de series. Sin embargo, tras recurrir nuevamente a este refugio por circunstancias de la vida, me percaté de lo importante que se volvió para mí el escuchar las bromas de mujeriego de Barney, las irreales idealizaciones de Ted, las aspiraciones independientes de Robin y ver la dinámica empalagosa de la relación de Marshall y Lily.
Es en este punto en donde te ves atrapado y debes admitir que es parte de tu vida, de forma consciente o no, pero está presente en la formación de valores que tenemos como personas a la par de nuestro crecimiento, al igual que en la misma serie, lo cual me lleva al siguiente punto.

El crecimiento durante 9 temporadas
How I met your mother, a lo largo de sus nueve años de transmisión, ejecuta una masterclass, a mi perspectiva, de cómo hacer y mostrar la evolución y crecimiento de un grupo de personajes los cuales viven infinidad de adversidades juntos, peleando, riendo, llorando o disfrutando…
Desde su primera temporada ambientada en 2005, hasta la última en 2014, experimentamos a la par de cada personaje sus mejores y peores momentos. Con Ted, la persecución inherente de encontrar a “La indicada” y sus constantes fallos amorosos, sea con Robin, Victoria, Stella (la cual lo deja en el altar) y muchas otras más parejas que tiene, hasta por fin coincidir con la madre de sus hijos, Tracy.

Con Barney, aunque dentro de la narrativa de Ted al ser el narrador en futuro hace que lo veamos de forma más exagerada de lo que en realidad es, de todas formas, presenciamos su evolución paulatina de dejar de ser un mujeriego, al que no le importaba en lo absoluto enamorarse, a aceptar cuidar con su vida a la hija que tendría al final de la serie…

Marshall y Lily crecieron juntos como comprometidos, pasando por obstáculos en su pre-casamiento, como lo fue la ida de Lily a San Francisco para lograr tachar un intento de sueño artístico fallido. La frustración de Marshall al no ser abogado ambiental, sus reiteradas mudanzas y deudas, el proceso de embarazo y criar a un bebé. Todas estas adversidades juntos, desde que se conocieron, siendo una pareja perfectamente imperfecta, con sus defectos y atributos, pero siempre cuidándose y estando el uno al otro hasta el final de la serie.
Robin llega como nueva residente en Nueva York, abandonando Canadá para seguir su sueño de ser una famosa reportera, lo cual acabaría logrando. Pese a volverse completamente independiente, sumergiéndose en cierto sentimiento de soledad, sin la posibilidad de tener hijos, con un matrimonio que no prosiguió con Barney, a pesar de todo eso, se mantuvo, porque al igual que los demás, nunca estuvo sola.

Este grupo de amigos que solían reunirse cada noche en el Bar MacLaren's, vivieron de todo juntos, empezando con Ted, Marshall y Lily en la universidad y posteriormente uniéndose Barney junto a Robin, sellando la banda, complementándose cada uno al otro en todas las aventuras pasadas… Muy pocas series logran plasmar tan a la perfección el paso del tiempo de los personajes a lo largo de tantos años, desde sus más íntimas y deseosas metas de vida, hasta el propio cambio de éstas mismas debido a la evolución a la que nos vemos envueltos dependiendo de nuestro contexto, como ocurrió con Lily convirtiéndose en asesora de arte o Marshall decidiendo ser juez. 
¿Por qué se volvió un confort?
Como tal, no hay un género específico para tener películas o series de confort; sin embargo, bajo mi experiencia con HIMYM, considero que el mejor género para sentirte arropado en tus peores días, cuando la vida está siendo más dura de lo normal, es aquella sitcom que ayuda a desconectar, pero que tampoco está exenta de la realidad compleja emocional de un ser humano, y esa sitcom, para mí, es How I met your mother.

Especialmente a lo largo de este año, me he percatado del valor que posee esta serie en general y en mi vida. Todo su trabajo detrás, sus episodios, sus reflexiones, su historia, es algo que hasta se me dificulta de expresar en un simple artículo de poco más de 1000 palabras. Pero la cuestión es esa; es tan único, que se imposibilita para desarrollar; es un sentimiento que tenemos como personas de sentir pasión por aquello que se convierte en el motor o refugio en nuestro día a día. How I met your mother es capaz de hacerme reír estando triste, hacerme reflexionar con tantas frases, para no apegarme al pasado, para disfrutar de mis amigos, para disfrutar de la vida en general.
Porque sí, como una vez mencioné, HIMYM es el ejemplo perfecto de la vida: un montón de imperfecciones que acaban siendo el pináculo de la perfección estando con las personas que más amas a tu lado, sin luchar solo, e incluso estando solo, saber pararte para afrontarlo.

Hay tantas escenas de las cuales podría hablar que fácilmente esto acabaría siendo bastante largo, como la muerte del padre de Marshall, Barney confrontando el abandono de su padre, Lily deseando a veces no ser madre, Robin enterándose que es infértil o Ted sabiendo que está completamente solo. Simplemente, me siento a ver HIMYM y todo mi alrededor se apaga. Dejo de pensar en lo que me agobia; es esa calma impregnante como un mar en completa armonía y paz.

Desenlace
Es una hermosa práctica el arroparse dentro del cine para distraerse de la realidad por un breve instante, porque solemos vivir demasiado rápido y no nos detenemos a apreciar lo que es la vida misma en su máximo esplendor. De forma particular, conectar tanto con una serie o película hace que mi vida sea más bonita, porque los seres humanos somos así; necesitamos sentirnos identificados, sentirnos amados y lo más importante, sentirnos en paz con nuestro presente. How I met your mother me ha enseñado muchas cosas y por ello es mi serie favorita. Representa cada pilar constructivo y destructivo de mi vida como un perfecto balance que se cierne en un tapiz cinematográfico, el cual me recuerda constantemente que “No puedes diseñar tu vida como un edificio. No funciona así. Sólo tienes que vivirlo y se diseñará solo” y “No puedes aferrarte al pasado, porque por mucho que te aferres, ya se ha ido".



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