Los platos no tan fríos: de Shakespeare a Greenaway  

La ley del talión dice “Ojo por ojo, diente por diente”, sin embargo, una frase atribuida a Gandhi refuta “Ojo por ojo y el mundo acabará ciego” para disuadir del rencor y las ganas de venganza. Jesucristo indicaba que si te golpeaban en una mejilla, habría que poner la otra (Lc 6: 29-42); pero el personaje de Irena en La Sconosciuta (dir. Giuseppe Tornatore, 2006) contrargumenta esta enseñanza diciendo que eso únicamente le conviene decir al que pega primero. El debate sobre la validez de la venganza parece no tener fin y está en función de la perspectiva que guarde cada individuo sobre la vida. Lo que para unos puede ser venganza, para otros no es otra cosa más que justicia.

Imagen de La Sconosciuta (dir. Giuseppe Tornatore, 2006)

Otra frase popular, atribuida al poeta Francisco Quevedo, es “La venganza es un plato que se sirve frío”, la cual sugiere que la revancha deber ser planeada con paciente reflexión para lograr mayor contundencia al ejecutarse. Partamos de esta metáfora que alude al mundo culinario para ver su influencia en el cine y delimitémonos al territorio británico, en el que existe una tradición ancestral de abordar el ajuste de cuentas como tema principal de las artes escénicas.

Titus Andronicus, una de las tragedias más violentas de William Shakespeare, narra las tribulaciones de Titus, un general romano, quien, después de haber triunfado sobre los godos, sacrifica al hijo mayor de la reina de este pueblo sometido (Tamora) como acto de victoria. Pasado algún tiempo, las circunstancias favorecen a Tamora, quien toma represalias contra la hija del general Titus, la cual es abusada sexualmente y mutilada de su cuerpo. Después de una serie de vicisitudes, Titus consigue consumar su venganza al ofrecer un banquete para Tamora, a la que se le sirve un platillo con un potente veneno, no por su toxicidad química sino por la procedencia de los ingredientes. Se puede decir que Tamora recibe “una sopa de su propio chocolate”. En 1999, Julie Taymor realizó una peculiar adaptación cinematográfica de esta pieza teatral con un elenco encabezado por Anthony Hopkins, como Titus, y Jessica Lange, como Tamora. La visión de Taymor es un entramado visual entre el mundo del antiguo imperio romano y una estética futurista que consigue resaltar la presencia constante de las flaquezas del ser humano a lo largo de su historia. La sed de venganza es un instinto inherente a nuestra especie y es poco probable que llegue a extinguirse en los tiempos venideros. El deseo de venganza es un instinto similar a querer comernos a nuestro oponente, creyendo así saciar esta oscura pasión de dominar a quien te ha hecho daño.

Tráiler Titus (dir. Julie Taymor, 1999)

Con un similar estilo teatral, Peter Greenaway construyó un enorme foro cinematográfico que sirvió de dinámica escenografía para albergar The cook, the thief, his wife and her lover (1989). Albert Spica es un gánster que asiste todas las noches a comer a su propio restaurante. Pese a su naturaleza criminal y su actitud prepotente, Spica gusta de refinados platillos y exige cierto nivel de modales a los comensales que asisten a su establecimiento. Su elegante esposa, Georgina, es vista por él como un objeto ostentoso más que como persona. Una noche, Georgina, establece contacto visual con un comensal que le devuelve las esperanzas en el amor. Sin embargo, esta relación es frustrada por la intervención de Spica, quien tortura al bibliotecario amante de su esposa atragantándolo de los conocimientos que su víctima resguardaba. Georgina, con un sentimiento que oscila entre el deseo de venganza y la necesidad de justicia, recurre al prestigiado cocinero del restaurante de su marido para preparar un platillo que resulte inolvidable para el gánster, quien goza de completa impunidad. La cocina es el arte que despierta la reflexión a través de los sabores, así como el cine lo hace a través de las imágenes y la música, de los sonidos. Richard, el cocinero de Spica, en una charla con Georgina indica que el precio de sus platillos está en función de la cantidad de ingredientes negros que le pidan (moras, olivos, etc.), porque los comensales se hacen conscientes de la muerte. Comer alimentos oscuros es como comer muerte. También la vanidad lleva cargos adicionales, como los ingredientes dietéticos y los afrodisiacos. Vivimos una época en la que la gran mayoría utiliza su sentido del gusto de manera superficial, únicamente para satisfacer el básico instinto del hambre, sin entender de sabores y consistencias. Pocos son los que ponen atención a los mensajes que se pueden leer en los rastros que un comensal deja en su plato: sus gustos, sus enfermedades, sus adicciones, sus visiones ante la vida (veganos, vegetarianos, carnívoros), sus orígenes geográficos. Por su parte, un artista de la cocina tiene la virtud de elaborar, con la combinación de ingredientes y el manejo de complejos procesos de cocina, auténticas declaraciones de principios. Georgina logra convencer a Richard de preparar un platillo que signifique un acto de justicia ante los atropellos de un déspota, el cual es servido en un banquete privado organizado para Spica y en el que lo esperan muchos de los seres a los que ha ofendido.

Tráiler The Cook, the Thief, His Wife & Her Lover (dir. Peter Greenaway, 1989)

Cuando el poder se concentra en un individuo o en una única entidad, la auténtica justicia tiende a desaparecer, ya que quiénes se encargan de impartirla sólo favorecerán a la parte dominante, ya sea por miedo o conveniencia, hasta tocar el territorio del abuso. Es cuando la necesidad de equilibrar la balanza puede adquirir sus matices más siniestros, ya sea en forma de violencia o de la poesía más sádica.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 9
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.