Ochenta y siete (87) años trasncurren desde entonces y aún, seres humanos logran experimentar lo que nunca los creativos y hacedores de la animación 2D de Disney no lograban suponer, a partir de su arte: risas, llantos, alegrías, tristezas, conmociones, sustos, envidias, suspicacias, solidaridad; en fin. Sentimientos y emociones, a partir de las actuaciones logradas por dibujos en secuencias.
Fue “la locura” de Walter Elías Disney, en su momento, lo que logró impregnar nuestro mundo y que hasta este presente me permite escribir acerca de cuál es mi pelicula de confort. ¡Esto si es verdadera maravilla!
Pero, ¿de qué confort estaríamos hablando? en una persona adulta por ejemplo y a la que le gusta, desde hace aproximadamente 30 años o más, reconocer en el cine, en el séptimo arte, "su amor fiel".
BlancaNieves y los Siete Enanos y no “Enanitos”, como la tradujera el mexicano Edmundo Santos en 1964 (director de doblaje), es la película por excelencia para describir dicho confort. En ella, se asientan las expresiones posibles de una vida plagada de dicha por todo lo que en ella se narra y ocurre.
Esta cinta animada, más allá de su conisderación como clásico del cine de culto, ahora logra trascendencia por ello mismo y parece casi indescriptible este hecho. El público la aprecia igual que en aquel diciembre de 1937 y se conecta con la princesa y sus características, con la trama y la truculencia, con la desdicha y oscuridad de la Reina y sus secuaces, con la ingenuidad, picardía y talento de los enanos y hasta con la fatuidad del principe.
Estoy seguro de que en la inventiva del storyboard para la producción y realización de BlancaNieves, estos elementos no constituian hechos ciertos ni determinantes para la construcción del film.
En Walt Disney, prevaleció humanamente, el deseo por hacer de su arte “algo más”, algo “distinto” a las caricaturas de entonces y que fue experimentando paulatinamente en las realizaciones precedentes. Quien logró ver en cine mudo una versión fílmico de este cuento y quiso hacer su versión, su propuesta. Apostó, apostó y lo logró. No solo, hacer la película y una nueva forma de animación sino, trascender.
Talentoso artista, orientador y director de grupos humanos inspirados y necesitados de hacer del dibujo, una profesión posible de otorgar sostén económico y ocupación profesional.
Creo que todo ese cúmulo de importantes experiencias y aprendizajes humanos y para la humanidad, lograron impregnarse en la cinta y ello explica por qué hoy es mi cinta de confort, más alla de su riqueza estética, de movimiento, por su músicalidad, sus ingenios mostrados, el uso del color para mostrar y enmarcar situaciones y emociones, efectos especiales y artísticos, expresividades inolvidables, plástica, dirección en cine de un cuento clásico en donde la protagonista solo es víctima dos veces de propósitos malignos; mientras en su narrativa originaria estos atentados ocurren como seis veces, etc.
Esos elementos hacen que BlancaNieves sea una película que nunca aburre por más cursi y racista que haya sido calificada. Y porque siempre hay que descubrir en esa cinta animada, una inspiración más que hoy día me permite, seguir acudiendo a ella en muchísimas manifestaciones de vida que se vuelven inexplicables a veces. Por ello, es mi película de confort.




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