El cine me ha permitido conocer una infinita variedad de mundos, realidades y personajes. La magia de la alteridad que ofrece el séptimo arte es un fenómeno único, realmente es arte. Dicho esto, quisiera hablar de una película que no solo es un refugio para mí, sino también una fuente de enseñanza, motivación, apreciación por el arte y, sobre todo, por la vida. “Dead Poets Society” es un antes y un después; puede sonar pretencioso, pero así es como percibo el poder de esta historia.
A lo largo del filme, seguimos la vida de cinco chicos y su lucha por enfrentar diversas situaciones, desafiando el sistema escolar y buscando hacer de sus vidas algo verdaderamente extraordinario. Un aspecto clave de la película es el contexto: una escuela, ese lugar donde los sueños, las esperanzas y las decisiones sobre el futuro están siempre presentes. Esta historia es un abrazo para todos aquellos que alguna vez nos sentimos perdidos, navegando sin rumbo en el limbo de la incertidumbre que precede a la adultez. Ese punto exacto en el que somos niños, pero no lo suficientemente niños para tomar las cosas a la ligera, y adultos, pero no lo suficientemente adultos para ser escuchados.
Es una película que da voz a los sueños de quienes tienen prohibido soñar. Da esperanza a aquellos cuyo niño interior está a punto de ser aplastado por la gris realidad de la adultez. Sus personajes son soñadores, memorables, multifacéticos. Es imposible no verse reflejado en al menos uno de ellos. Creo que la razón por la que esta película es tan importante para mí, y se ha convertido en un lugar seguro al que recurro cuando me siento perdida, es tan sencilla como que me habla y me hace sentir escuchada. Me recuerda a apreciar los momentos, la vida, y sobre todo, el arte. En un mundo tan caótico y a menudo sombrío, a veces olvidamos lo que realmente hace que la vida valga la pena: el arte. El arte está en todas partes y es uno de los motores más poderosos de la sociedad, pero, lamentablemente, es tan menospreciado.
Como bien dijo el querido profesor Keating en la película: “La medicina, el derecho, los negocios, la ingeniería son ocupaciones nobles y necesarias para sostener la vida. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor, son por lo que seguimos vivos.” La poesía juega un papel crucial en la historia, con citas de autores como Walt Whitman cuyos versos refuerzan el mensaje del filme. No importa cuál sea tu vocación: en la vida siempre debe haber espacio para el arte, en cualquiera de sus formas.
Realmente me quedo corta al intentar capturar todo lo que esta fantástica historia abarca. Tal vez no tenga un profesor Keating que me recite los pasajes más hermosos de Whitman, que me recuerde vivir y soñar, que me recuerde que las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo. Pero no me hace falta, porque este filme es mi profesor Keating, el que me grita: "Aprovecha el día, haz de tu vida algo extraordinario." Y yo, con todo mi ser, le respondo: "Oh, Capitán, mi capitán."


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