
“Actos de venganza” (2017) es una película de suspenso y acción dirigida por Isaac Florentine y protagonizada por Antonio Banderas, Karl Urban y Paz Vega.
Frank Valera (Antonio Banderas), es un abogado que, como suele suceder en la vida, se demora en el trabajo como tantas otras veces y no llega a la presentación de su hija. En su casa recibe un mensaje de su esposa con el video de la presentación, y la creciente certeza de que nunca volverá a verlas al escucha las sirenas de la patrulla que estaciona frente a su casa. Frank vivencia la subjetividad del tiempo con una claridad impactante, interminable en la espera y tan fugaz en el horror. Ya en la escena del crimen, las observa desesperado tendidas en el suelo, sucias, ensangrentadas, con esa fría palidez que traspasa hasta los huesos, abandonadas en la intemperie, en soledad. El dolor y la confusión lo sumen en una niebla mental. Como una marioneta se deja llevar, perdiéndose en el sinsentido. Los días pasan en una eterna ausencia, hasta que finalmente un hecho lo interpela y lo ubica en un lugar distinto. Un hecho que lo anuda a la vida. Entiende que no es a él a quien debe descargar su ira, sino a los asesinos.
La pérdida de un ser amado en las manos despiadadas de otro ser humano, puede crear la sensación de que la mente y el corazón nunca lograrán paz, sufriendo una y otra vez el dolor desgarrador que provoca la culpa de no haber estado en el lugar y el momento correctos, y la promesa incumplida de protección. Las decisiones se sienten como dagas, y la necesidad de auto agredirse hasta desaparecer invade cada rincón del alma, dado que el perdón es imposible.
Una película interesante ante los ojos de quien la interpreta. Tal vez ahí reside la riqueza y la magia del arte, y su relación con el observar, que traduce la historia al ritmo de sus propios latidos. Una historia que se encuentra atravesada por un dolor tan grande, sentimientos tan profundos e intensos que nos lleva a preguntarnos sobre la propia esencia. ¿Puede el dolor transformarnos a tal extremo? ¿Puede la injusticia y la furia desencadenar un huracán de violencia para que el sufrimiento termine? Para Frank, la venganza se vuelve el único camino posible, porque le da un propósito de vida frente a la muerte.
“Actos de venganza” puede ser una película más, con momentos de buena acción, o puede llevarnos a lugares tan profundos como lo es la naturaleza humana. Depende de cuanto estamos dispuestos a aceptar la invitación de encarnar al personaje en nuestra amplia y rica imaginación. A veces creemos conocernos, en esos momentos de rutina, de confort, de cierta certidumbre imaginada. Hasta que un hecho nos pone en el ojo de la tormenta, en el sinsentido, en lo absurdo. Aquello que no se logra pensar porque las palabras no existen y el corazón se ha congelado. Es ahí donde quedamos desnudos frente a la vida. Es ahí que tal vez surge la necesidad, el instinto y las emociones primarias que destierran cualquier atisbo de civilización. ¿Qué opinan?


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