La serie, que aborda desde una historia de ficción la mayor tragedia argentina en lo que va del siglo XXI, también recrea la noche del incendio de la discoteca casi con un registro documental. Cromañón apela a lo emocional y conmueve al poner en foco la salud mental, después de una experiencia traumática de estas dimensiones.
Para la sociedad argentina hablar de la “tragedia de Cromañón” es abordar uno de los temas más dolorosos y complejos de su historia reciente, porque refiere al incendio en la discoteca República Cromañón, que ocurrió el 30 de diciembre del año 2004. Ese día la banda de rock Callejeros daba su tercer y último concierto en el lugar, para cerrar un año que había sido para la agrupación, el más exitosos y convocante de su breve carrera musical. Sin embargo, a pesar de que los artículos de pirotecnia estaban prohibidos en espacios cerrados, uno de los asistentes disparó un proyectil que provocó el incendio de una tela inflamable que cubría el techo del lugar, una media sombra que tampoco debía estar allí porque su uso no está autorizado en un local de esas características. La segunda irregularidad, además de haber permitido –por error u omisión- el ingreso de pirotecnia. De todas maneras, lo que desató el horror es otra de las anomalías que presentaba el lugar: una de las salidas de emergencia se encontraba cerrada con un candado y alambres. Es decir que, en medio de la oscuridad -porque el incendio provocó un corte de luz casi inmediato-, los jóvenes que se acercaron a esa salida de color verde incandescente, entraron en una trampa mortal. Este suceso dejó un saldo de 194 muertos y más de 1.400 heridos. Una noche que, además, puso en evidencia los distintos niveles de (i)responsabilidad de los actores participantes, quienes, cada cual desde su rol, fue parte del entramado para que este hecho terminara de manera tan lamentable. Desde los asistentes al show, los integrantes de la propia banda y su entorno cercano, los empresarios, la policía y diversos funcionarios públicos, incluido el Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires en ese momento, que fue destituido de su cargo tiempo después como consecuencia de este hecho.
Como en las tragedias de la Grecia antigua, estas no pueden evitarse porque los personajes en cuestión se enfrentan a un destino adverso o a una decisión fatal de los dioses, se entiende que, por definición, las tragedias son inevitables. Sin embargo, en este caso y por todo lo explicitado en el párrafo anterior, el accionar humano o, para mejor decir, un responsable y correcto accionar humano, podría haberla evitado es que, muchos de los sobrevivientes y familiares de las víctimas prefieren hablar de masacre y no de tragedia. Un acontecimiento de tal magnitud e impacto social que, aunque el próximo 30 de diciembre, se cumplan veinte años del hecho, aún es un tema al extremo sensible para la sociedad toda de este país. Sin embargo, ya existe una generación que no vivió de primera mano lo ocurrido en Cromañón esa noche, por lo que resulta más que oportuno el estreno de esta serie.
En este caso, la serie se trata de una ficción que cuenta sobre un grupo de adolescentes que enfrentan el horror durante el concierto y cuyas vidas fueron alteradas para siempre por este episodio. La historia es contada desde la perspectiva de Malena (Olivia Nuss), una chica de diecinueve años del barrio de Villa Celina –una localidad de tantas de la periferia a la ciudad de Buenos Aires, conocido como conurbano, de donde también son oriundos los integrantes de Callejeros- que sueña con ser artista, música y cantante. En la noche del incendio, ella asiste al recital de esa banda, su grupo de rock favorito, como ya lo había hecho las dos noches anteriores, junto a sus amigos, sin saber allí perderá a muchos de sus seres queridos. De todos modos, la serie rápidamente nos ubica en otro escenario temporal, cuatro años más tarde, Malena regresa a su barrio de la infancia donde aún residen varios de los sobrevivientes y sus familias, personas con las que ella comparte una historia y una tragedia. A partir de este viaje, Malena intenta reconciliarse con su pasado y sobreponerse a la culpa que siente por haber sobrevivido. Las directoras y cabezas creativas, la chilena Marialy Rivas y la argentina Fabiana Tiscornia plantean una estructura que va y viene en el tiempo, en la que se narra la previa al show, la noche del desastre, sus días inmediato posteriores y, como se mencionó, unos pocos años después. En este sentido, este formato permite primero conocer a cada uno de sus personajes principales y sus relaciones interpersonales, y después, habilita un espacio en el que se exploran las consecuencias emocionales y sociales de la tragedia.
Esta producción se destaca por un trabajo minucioso de guión, a cargo de Josefina Licitra, Martín Vatenberg y Pablo Plotkin, uno de los periodistas que más cubrió el hecho desde su desempeño profesional. Las líneas de diálogos entre los adolescentes, sus problemáticas y tensiones fluyen con naturalidad en las convincentes actuaciones de la mencionada Olivia Nuss como Malena, José Giménez Zapiola “El Purre” en el papel de Lucas –novio de Malena- y Toto Rovito como Nico, mejor amigo de Lucas y posible tercero en discordia entre la pareja principal. Porque Cromañón, la serie, no solo habla de una tragedia y sus consecuencias, habla también de esa etapa de la vida, ese momento en el que se termina la adolescencia y se “sale a la vida”, cuando cada uno proyecta a qué querrá dedicarse durante su vida adulta, cuando aparecen las ganas de viajar, de explorar, de vivir experiencias y de soñar sin límites. Así es como este trío protagónico encarna un rol diferente, pero a los tres los atraviesa ese momento que parece ser bisagra. Y vaya si lo ha sido post Cromañón.
En cuanto a otros rubros técnicos, la fotografía de la serie es impecable, sin dudas, uno de sus puntos más fuertes, con una paleta de colores oscuros y tonos apagados, que refuerzan una atmósfera sombría. Así como también el diseño de producción, al recrear la discoteca, con sus respectivos espacios (los baños, el vip, los camarines, la salida de emergencia) que después fueron cruciales para mostrar las escenas del incendio. Por supuesto, la música como elemento central de una propuesta de estas características, sin canciones de Callejeros, pero sí con algunas canciones del rock argentino y de un tipo específico dentro del rock nacional denominado “barrial”, que dan contexto de época; también una pertinente música incidental que acompaña de manera acertada cada situación, desde la euforia inicial, la desesperación en el momento del incendio y la sordidez posterior, y por último, una canción especialmente compuesta por Santiago Motorizado para una escena específica de la serie que es preferible no spoilear. Una serie sólida producida por About Entertainment, la productora de Armando Bo (nieto), quien también participa como productor ejecutivo junto a Natacha Cervi, Mercedes Reincke y las mencionadas directoras.
Para finalizar, el único punto de polémica podría ser la decisión de Rivas y Tiscornia de recrear las escenas del incendio, como si fuera un registro documental, magistralmente realizadas desde lo técnico, es cierto, tal vez alguna elipsis hubiera evitado al espectador el altísimo impacto de ver esas imágenes del caos y la desesperación, ante la posibilidad certera de una muerte inminente. Un nivel de emocionalidad que supere probablemente a cualquier espectador nacido en Argentina que vivió Cromañón y que aún se siente conmovido por la temática. Se entiende que esta es una producción pensada para ser estrenada en 240 países y tal vez esas escenas sean necesarias para que esas audiencias tomen dimensión del horror de esa noche. Sin embargo, pasados esos dos episodios dedicados a ese momento crucial, se recupera el eje de abordar el trauma de cada uno de los asistentes a ese show, especialmente de su protagonista femenina. Además, a pesar de narrar el espanto, esta es una serie que no busca hacer un juicio moral, sino que, más bien, invita a la reflexión sobre las responsabilidades compartidas en un sistema fallido y como ese sistema corrompido mandó a la muerte a casi doscientos jóvenes. En definitiva, es una serie que apela a la emoción, que moviliza, que conmueve y que, bajo ese prisma, inevitablemente rinde homenaje a las víctimas.
Cromañón está compuesta por ocho episodios disponibles en Prime.



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