Alguna vez existió alguien de otras tierras, siempre en viajes de excursión. Que abruptamente, llegó a otras tierras donde adoraban a otro dios. Este dios se bañaba en poder, debido a sus trucos de magia negra y su perversión, asesinatos y mentiras. La niebla, cubria sus tierras, debido a la muerte que sembraba. Y sus enseñanzas erradas, matenian al pueblo asustado, de manera que nadie se metiera con él.
Este alguien definitivamente no este dios, era un cazador que cazaba muy bien, pero no mataba, no mentia, ni hacia magia, ni robaba, más bien compartía. Lo respetaron mucho los que lo vieron llegar y lo acompañaron alguna vez. Siendo honesto siempre y muy alegre, se ganaba el cariño y el respeto de la gente.
Pero este supuesto dios, al ver cómo el cazador se ganaba la simpatia de la gente y lo servian, y además de que disfrutaban de su experiencia, ya que sabia como sobrevivir en la selva, enrojecia de envidia.
Entonces decidió crear una nueva magia de engaños y mentiras , para arruinar a este hombre, hasta que hiciera que lo odiaran, para poder asi eliminarlo mas facil de sus supuestas tierras, y que todo siguiese como lo estipulaba él. Pues este hombre significaba un gran peligro para él, porque sabía que podría descubrir toda su macabra y vil mentira. Y la gente se volveria tras de él para matarlo.
Además de todos sus macabros inventos de locura y perversión, a sus propios hijos los enterraba al nacer, para que no se volvieran en su contra.
Este ser ogro llamado dios aparentaba ser bondadoso fisicamente, pero era malvado y avaro. Con su apariencia engañaba, porque daba confianza, pero en el momento, nunca sospechabas el momento en que se iba a volver contra ti y con sus odios y resentimientos, te atacaba, para someterte a su estupidez e ignorancia, dada por sus malos actos.
El cazador en cambio, a pesar de ser un cazador y que le gustaba tener hijos. No le importaba mucho como se veia. Y si le crecia la barba o se comia un tomate o un pescado, un oso, o un dragón. el solo queria, conseguir algun trabajo ya que sabia muchas cosas y tenía muy buena experiencia en el servicio, era carpintero, mecanico y artesano, pescador y marinero. Sabía lo que era el comercio y cómo servir, y que mas servicio que tenderle una ayuda al prójimo de vez en cuando.
-Qué es el servicio, segun el autor de este texto, el servicio tiene algo que ver con una ocupación o trabajo, ya que todo trabajo bien realizado, con buenas intenciones hacia el projimo, es un servicio. Y que es el projimo segun el autor, el projimo es toda aquella persona que tambien cumpla con un servicio o tenga un trabajo en la sociedad.-
El cazador que además sabía mucho de siembra, le pregunto a unos hombres que pasaban, ¿Oye y quién es el que siembra estos frutos para poder servirle como ayudante?
A lo que los otros se asustaron y se fueron.
El cazador empezó a dudar sobre ¿Qué estaría pasando? ¿Por qué esa gente habia huído?
El sexo y la perversión envilecía a este dios, justificando hasta la muerte por ir en su contra, o tener una forma de ver las cosas diferentes, mas inocentes y puras, lo consideraba como una amenaza para sus fines.
El Cazador se empezo a dar cuenta de que habiendo tantos frutos nadie comía, y muy poco se vendía. y empezó a dudar mas de lo que pasaba en el pueblo.
Y tuvo una extraña sensación de saber ¿Quién y cómo era el culpable de esta situación?... Como siempre alguien que se reia mucho... y lo buscó.
Consiguió una entrada a un palacio subterraneo escondido. Y Fingiendo un poco que ofrecía sus servicios de cazador dado a que tenía atavíos de cortesía y muy buena educación, ya que de donde venía, las cosas en su pueblo no eran así. Y cuando me refiero a las cosas, era al trato entre los habitantes de la zona. Asi que oyó y estuvo atento para no equivocarse ya que de ello dependía su vida.
El tal creído dios, comenzo a interesarse en la cultura del cazador y decidió acercarse a él, para buscar consejo. El cazador muy astuto aceptó pero mantuvo su distancia de él.
La dulzura de su lengua, debido a las frutas, producía imagenes engañosas en la mente, como si esta persona supiera cómo fingir...
Pero el cazador dada su experiencia conociendo bestias y personas de todas partes del mundo y a él no lo engañaba.
Un día al ver que el cazador cumplía con todas sus ordenes al pie de la letra, por envidia, decidió tenderle una trampa y le preguntó si podía cazar unos animales que tenía en un jardín de su propiedad. Lo llevo por un enrredado camino, hasta que llegaron a una gran puerta. La cual abrió. El cazador arco al hombro se encaminó hacia adentro del jardín y para su sorpresa, cuando ya llevaba un tramo recorrido, el supuesto dios, cerró la puerta.
El cazador al ver esto ni se inmuto, y comenzó a buscar la forma de salir de alli.
Al cabo de unos días ya habia recorrido buena parte del jardín el cual era amurallado, con murallas muy altas e inalcanzables, se acerco otra vez hasta a la puerta y encontro a una mujer desnuda sentada al pie de esta, como castigada. La mujer le dijo al hombre cuando lo vió que el dios tenía un mensaje para él. Y este era: Pobre hombre he sentido lastima de ti. Por eso te he dejado esta cortesana para que te sirva y te acompañe, podras comer de todos los arboles pero no te acercarás al arbol de los frutos prohibidos de este no comas. O te expulsará del jardín.
A todas estas el hombre tomó a la mujer y se encaminó con ella al centro del jardín, donde a pesar de que el avaro demonio había dicho que había animales, solo habia visto serpientes y pajaros.
Pasarón varios años y el cazador tuvo hijos con la mujer. Pero no podian salir aun del jardín encerrado. Como solo habia frutas, serpientes y pajaros, comieron frutas pajaros y serpientes que él cabazaba y recolectaba.
El avaro dios estaba muy ocupado con sus riquezas para pensar en el cazador, que ya creía que habia derrotado, usando un truco que sabía muy bien que lo destrozaría y podría hundir su reputación frente a la gente.
Un día abrió la gran puerta y llamó al cazador y a la mujer. Su gran sorpresa fué haber visto a varios niños corriendo alrededor de ellos. En ese momento palideció, pensaba que al ser los árboles muy altos y los pajaros solo posarse en la copas nunca llegaría a ellos y que menos podría con las serpientes, saber si eran vípedas o no y que como era un cazador terminaría necesitando carne y se terminaría comiendo a sus hijos...
Pero esto no fue lo que ocurrió y estallando en ira, se lanzó en contra del cazador el cual empuñando su arco atravezó una flecha en medio de su pecho.
El final de esta pareja y sus hijos se supo en los alrededores de todo el pueblo, y al este vil hombre haber muerto, todas las frutas y los animales del bosque se destinaron a sus pobladores. No hubo más miedo, mentiras, ni engaños, la gente sonreía y se agarraban de las manos y cantaban con alegría el nombre del cazador, que se llamaba Hermano.


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