Más allá de un desamor, una ruptura o un desacuerdo, nos encontramos con ese camino tan doloroso como enigmático que nos guía hacia nosotros mismos. Así es que nos encontramos con una historia que nos toca muy de cerca cuando se trata de relaciones amorosas, o mejor dicho, cuando se trata de una ruptura amorosa. El camino de Tom se une con el de Summer, de forma momentánea, ya que en el transcurso del relato las cosas se van modificando. Mas allá de las situaciones de complicidad entre los personajes principales el crecimiento personal es lo que se antepone y logra manifestarse cuando cada uno toma camino distintos, y lo importante, no es elegir un lugar o el otro, aunque resulte inevitable por momentos, lo urgente esta en intentar entenderlos y acompañar en esa búsqueda personal de quienes somos y que queremos, o por lo menos, intentar manifestarse ante cualquier movimiento que nos hace dudar. (500) Days of Summer (2009), nos hunde en el autoconocimiento de no saber quienes somos hasta nos damos cuenta de que realmente hay algo que no queremos ser.
La música siempre ha sido un nexo entre las personas, y por supuesto, el relato lo maneja muy bien, facilitando de alguna forma, la conexión entre Tom y Summer. Una de las escenas, la del ascensor, nos muestra claramente el momento en donde sentimos, por que así sucede, nosotros que estamos del otro lado de la pantalla sentimos ese mismo golpe que sintió Tom al escuchar a Summer identificar la banda que suena (The Smiths) en los oídos de Tom. Ese fue el preciso instante en donde sabemos que todo puede pasar en el desarrollo de la historia.
Como toda historia tiene sus momentos “mágicos”, en donde los personajes transitan en un aire de satisfacción y en donde sienten que no hay chance de que suceda algo que arruine las cosas. Pero sabemos que en algún momento, por algún motivo en particular, las cosas van a cambiar y jamas volverán a ser como antes, y eso es lo bueno, aunque ellos aun no lo saben o prefieren no saberlo. Por momentos, observamos que las cosas puede arreglarse, pero en la profundidad del ser, sabemos que eso no va a suceder. Transitar el momento es la parte mas dura del camino, pero a la vez es la mas necesaria, para poder reconstruirnos como seres y poder manifestarse para lo que viene, eso que no sabemos que es, pero que estamos dispuestos, después de haber tenido algunas lecciones, volver a transitarlas. La angustia, la tristeza, la ira, la negación y la esperanza se manifiestan una y otra vez, emociones que hay que aceptarlas y hacerlas participar del nuevo camino, ese camino que converge con lo que una vez fuimos y con lo que realmente queremos ser. Eso que tenemos ahí, en algún lugar, en ese espacio de negación y miedo, ese lugar que tal vez nos armamos para creernos que somos algo que no somos y así, continuar en la zona de confort.


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