
Nuestro querido Iron Man no siempre fue el resplandeciente ganador de Oscars que es ahora, sino que, como prácticamente todos los “medianamente” cinéfilos sabemos, estuvo durante un largo trecho de su vida y carrera en lo que se llama “la cuerda floja”. Pero fue el mismísimo Jon Favreau, director de Iron Man 1, 2 y 3 para Marvel Studios, quien se encaprichó con él y logró revivirle la carrera al hombre que hoy, todavía, es el alma del Universo Cinematográfico de Marvel.
Nacido en Nueva York en el año 1965, Robert siempre estuvo ligado al cine. Su padre (RDJ Sr.) era director de cine, pero en un terreno mucho más underground, es decir, no frecuentaba Hollywood y todas las cuestiones que hoy rodean a su hijo. Sin embargo, podríamos decir que un mini Tony Stark creció en un ambiente de películas y musicales, pero además, en un contexto minado de excesos, ilegalidades, drogas y violencia. De hecho, Robert Downey padre hizo que Downey hijo probara la marihuana con tan solo seis años de edad. Una clara familia disfuncional, pero tremendamente creativa, hizo que RDJ empezara a actuar desde muy joven, dentro de un refugio, logrando así llegar a la pantalla con tan solo 5 años de edad, dando a entender que su carrera iba a ser exitosa porque estaba destinada a serlo, incluso con los problemas detrás de cámara y los excesos de aquella familia disfuncional que mencionamos.
La peor época de Robert es claramente en los años 90, aproximadamente a sus 30 años. Un actor joven, repleto de carisma y talento, que venía de abajo, tan de abajo que tenía un defecto grave: las drogas.

Ni los papeles protagónicos, ni las series, ni siquiera un Globo de Oro fueron suficientes para que Robert Downey Jr. consiguiera alejarse de sus adicciones: alcohol, heroína y cocaína. Una situación gravísima para cualquier productora, director o amigo que quisiera contratarlo, pero en peor medida, profunda y horrenda para él mismo, envuelto en las adicciones de las cuales no podía salir.
A todo esto, habría que sumarle arrestos por diferentes causas y comportamientos erráticos, que se sumaban a sus problemas de adicciones y su falta de trabajo, ya que literalmente le cerraban las puertas en la cara. En el año 1996, RDJ fue arrestado por exceso de velocidad y tenencia de sustancias, como mencionamos anteriormente: cocaína, heroína y armas de fuego. No solo eso, sino que también, en ese año, irrumpió en la propiedad privada de su vecino, hasta que lo encontraron dormido en una de las camas de los hijos.
Para el año 1997, Robert violó su libertad condicional debido a que se negó a realizar los exámenes toxicológicos correspondientes, desembocando en 6 meses de prisión.
Dos años más tarde, fue condenado a prisión por seguir fallando en las pruebas toxicológicas. Es decir, seguía drogándose. Sin embargo, en esta ocasión hubo un intento de rehabilitación y, por eso, cumplió solamente 1 año de los 3 que lo habían condenado.
La pregunta que se estarán haciendo en este momento es: “¿Pero cuándo resurge su carrera y cuándo entra Marvel?”
La realidad es que esta historia es una de esas anécdotas en donde dos personas completamente rotas se juntan y salen adelante. Para esas épocas, Marvel estaba casi quebrada, al nivel de tener que salir a vender los derechos de grandes personajes, como Spider-Man (sí, es por esto que Sony tiene los derechos del arácnido).
Más allá de esto, Marvel, bajo la dirección del nuevo jefe (Kevin “el gorras” Feige), decide comenzar lo que hoy conocemos como el UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO DE MARVEL. Y tuvieron uno de los mejores aciertos en la historia del cine: empezar con un personaje poco conocido, Iron Man.

Es acá donde entra el propio Jon Favreau, que luchó contra viento y marea para que le den el papel a Robert Downey Jr. El director alegaba que la historia de Robert era demasiado similar a su propia historia y que, básicamente, no necesitaría actuar: RDJ entendería a Tony Stark como nadie. Ambos tenían esa historia de autodestrucción y renacimiento que pronto saldría a la luz.
Para el año 2008, Iron Man ve la luz verde en las salas de cine y, sí, como creen, taquillazo absoluto de la película, dirigida por Jon Favreau y protagonizada por Robert Downey Jr.
Gracias a la trilogía del Hombre de Hierro y los Vengadores, Robert se convirtió en el ícono del UCM, además de hacerle resurgir una carrera que estaba completamente enterrada en lo profundo. Con una actuación impecable, logró poner a Tony Stark de tal forma que nadie, jamás, podría igualarlo. Y es que es imposible actuar de alguien que ya sos. Literalmente, como dijo Jon Favreau, RDJ ERA Tony Stark.
Básicamente, Favreau y Marvel le dieron una bala de plata a RDJ, que la utilizó y muy bien. Luego de rehabilitarse y tomar el protagonismo del UCM, se mantuvo sobrio, se casó y su carrera llegó a niveles increíbles. Como dijimos al principio, ganó un Oscar por mejor actuación de reparto en Oppenheimer.
Al fin y al cabo, Marvel y Robert Downey Jr. se necesitaron mutuamente. Marvel necesitaba un héroe carismático que pudiera lanzar su universo, y Robert necesitaba ese nuevo comienzo que Marvel estaba por encaminar. Iron Man no solo le salvó la carrera; le dio un propósito. Le dio la posibilidad de volver a ser alguien respetado, querido, una figura casi paternal para la nueva generación de actores de Marvel.
Luego de Marvel y el Oscar, nadie sabía muy bien qué le deparaba a RDJ, hasta que Marvel necesitaba una rueda de auxilio. Una rueda que era importante para que Marvel siga siendo lo que fue en su momento. Y como Marvel le dio la oportunidad a Robert, ya es momento de que Robert le dé la oportunidad a Marvel, adoptando el papel de uno de los villanos más grandes que el UCM nos va a traer: el mismísimo Dr. Doom.

Al final, la historia en general de RDJ y la historia de él con el Universo Marvel es una historia increíble, repleta de redención, respeto, talento, idas y vueltas en torno a un actor que, por la mera insistencia de un director y también por su necesidad de salir adelante, terminó convirtiéndose en un símbolo, en un ídolo que todos los fans de Marvel aman y añoran por su regreso cada día. Aunque, a partir de 2025, su regreso será con otro personaje igual de importante, central y aterrador que el propio Tony.
Se espera que su primera aparición como Doom sea en la película de los 4 Fantásticos, que ya tiene su sinopsis oficial, donde mencionan a Galactus y un embrollo personal del mismísimo Reed Richards, interpretado por Pedro Pascal. Por lo tanto, está clarísimo que, en alguna parte, veremos al villano de la próxima película de Vengadores: Doomsday.
Gracias, RDJ, por tanto. Este hombre es el ejemplo claro de que “todo mejora”.



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