Que hubiese pasado si no moria hector en la película de troya  

Allí estaba Aquiles gritando – Héctor, Héctor…-

Del otro lado del muro, Héctor como una fiera encerrada esperando a ser soltada se colocaba su reluciente armadura, cuando termino de colocar su espada en su funda se encamino a la batalla que iba a ser épica y mano a mano con el poderoso e invencible Aquiles hasta ese momento.

Cuando se abrió la puerta de aquel muro que resguardaba a la ciudad de Troya, Héctor se dirigió hasta estar a unos pocos metros del héroe semidiós griego el cual solo tenía una debilidad, su talón. Después de intercambiar unas palabras que quedaron en la retina de aquellos dioses que aguardaban en el olimpo atentamente como si el mundo se hubiera parado por un instante, Héctor le dijo a Aquiles – he visto este momento en mis sueños – como sabiendo que es lo que iba a suceder.

La batalla estremecía hasta los confines de la tierra, el acero de sus espadas lanzaban chispas como fuego de dragones escupidos desde sus gargantas, el sudor en sus cuerpos eran como las olas furiosas del mar, sus respiraciones eran semejantes a los huracanes, sus gritos de furia eran ensordecedores, hasta el punto que se podían escuchar a kilómetros, la batalla era inmensamente superior a la de los dioses y titanes.

Cuando la batalla había transcurrido algunos eternos minutos, Héctor cayó de rodillas por una estocada casi mortal auspiciada por la espada del héroe griego, en esos segundos donde toda la suerte estaba echada en contra del joven príncipe troyano, Aquiles tiro con su espada a matar a Héctor con todas sus fuerzas, pero con un reflejo casi imposible de explicar, Héctor se tiro al suelo y con un cuchillo corto el tendón de Aquiles el cual cayo derribado al suelo y murió.

Los griegos ni los dioses podían creer este suceso el cual estaba sucediendo en este momento. Los dioses del olimpo habían determinado otro destino para esta maravillosa batalla la cual quedaría en los libros hasta los fines de los tiempos, no podían creer lo que sus ojos divinos estaban viendo. En ese momento el padre de los dioses, Zeus, bajo hasta la tierra y se puso frente a aquel príncipe troyano el cual había torcido el destino de toda una creación.

Zeus, sin poder creer lo que había sucedido, levanto la espada de Aquiles el cual estaba tendido sin vida en aquel caluroso y seco piso de tierra envuelto en sangre. Zeus camino hacia el hombre que había quedado herido por su contrincante, puso la espada en el cuello de Héctor para matarlo y corregir esto que había cambiado el destino de la humanidad, y cuando iba a matarlo, Héctor abrió su boca y dijo – acaso me darás muerte sin dejar que luche contigo o también tienes miedo que mate a un Dios—Zeus sin saber que hacer atónito soltó la espada y desapareció como por arte de magia.

Desde aquel día Héctor seria conocido como el joven príncipe que cambio el destino de la humanidad. Cuando este murió subió y se sentó a la diestra del Dios padre.

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