Adiós Madrid (39vo Festival internacional de cine de Mar del Plata) 

Escrito por Cristian L. Pires

Jueves 28 de noviembre de 2024

Ramiro viaja a España para cumplir la voluntad de su padre moribundo, la cual es que lo desconecten. Sin hablar con él en 35 años este abismo entre los dos sorpresivamente se empieza a estrechar cuando Ramiro conoce la vida que Edgardo construyo lejos de él. Siendo una de las películas que actualmente hacen parte del 39vo festival internacional de cine de Mar del Plata, Adiós Madrid disputa el premio del público con una historia dirigida por Diego Corsini y protagonizada por Luciano Cáceres.

Adiós Madrid es una película solida que tiene como punto de partida una idea ya antes vista pero que, maquillada con otros ingredientes, logra dar un sabor distinto a la sempiterna lucha entre padres e hijos, sea porque el padre no entiende al hijo o porque el hijo no entiende al padre. En este caso hay un viaje de por medio que obviamente va a cambiar la vida del protagonista y creo que haciendo esta sinopsis encuentro el primer problema de este filme que es su previsibilidad, si bien la película no es mala si tiene una forma muy chocante de mostrar su mano muy rápido, hay algo en la estructura de su guion que deja a esta propuesta desnuda con sus intenciones demasiado pronto. Este filme es inconsistente, en sus actuaciones y en los diálogos, lo que no ayuda a suavizar este aspecto de esconder sus intenciones, el personaje de Ramiro, no tiene 5 minutos en pantalla y repite 20 veces que no quiere a su padre, que no tiene ni nunca quiso tener relación con él y lo hace de una manera tan grosera y repetitiva que uno no puede evitar pensar que, para el final, este personaje va a pasar por un cambio y que algo dentro de él lo va a alejar de su apatía.

Habiendo dicho esto, algunas cosas en el proceso de contar historias son así, si la película toma una estructura base tan conocida y repetida como esta, es normal que al final los personajes pasen por un desarrollo y que eso cambie, es lo que se espera que pase, que uno de los conflictuados tenga una resolución “sana” sino no hay película. Sin embargo, muchas veces lo que hace a un buen filme no es ser original, sino poder utilizar de forma óptima, sus herramientas para esconder ese viejo chiste, lo suficiente como para que la audiencia pueda invertir en esa gran puesta en escena, que pueda sorprenderse o sentirse atraída por otro lado. Teniendo esto en cuenta, que Adiós Madrid tenga inconsistencias no la ayuda demasiado, por lo que vamos a sacar a un lado las cosas malas para poder centrarnos en lo que efectivamente funciona en la cinta.

Ramiro (Luciano Caseres) brindando con sus nuevos amigos

“- ¡Por la generación rota! -”

Empezando por las actuaciones como dije antes, tenemos un grupo en su mayoría de buenos actores liderados por el argentino Luciano Cáceres que, tiene una interpretación difícil de catalogar, sea por lo que el guion pide de su personaje o por algo más técnico, Ramiro tiene líneas que no convencen, junto a una escena en la que se pone a discutir con un personaje que parece salida de una caricatura. La película hace un esfuerzo muy grande por tomarse en serio, pero agrega personajes que no se logran mesclar con lo que se propone y quedan como agregados bizarros, algo que según el director fue una intención, pero que al final fallan en la ejecución.

En la otra cara de todo esto, se puede notar que el filme tiene partes que quiere contar con más ganas, si dejamos de lado todo ese tire y afloje que hacen los personajes secundarios con el pobre Ramiro, cuando este habla sinceramente de sus sentimientos y de cómo se siente con la situación que tiene con su moribundo padre, lo mejor de la actuación de Cáceres sale a relucir, es en esos momentos íntimos que este personaje muestra su tridimensionalidad, aportando también algunas dosis de comedia que en general sientan muy bien.

Sería un crimen no mencionar la muy buena participación de Javier Godino como Julio, uno de los amigos de Edgardo en España, este personaje ofrece una especie de contracara a Ramiro y es quien empieza a contarle al protagonista cosas que no sabía de la vida de su padre. Su personaje inyecta algo de emoción a esta propuesta que logra construir un estilo propio tomando la noche de Madrid como su escenario, junto a él están los muy buenos aportes de Ingrid Rubio, Fariba Sheikhan y en especial de Mónica Solaun como Paola, otra de las amigas de Edgardo en el circuito teatral de Madrid, este personaje en particular tiene un momento muy cercano con el protagonista que son de los que realmente crean los puntos fuertes de esta experiencia.

Dejando las interpretaciones de lado, la cinta tiene un apartado técnico muy bueno, extremadamente sólido, comenzando con la música a cargo de Andy Colombo y Alan Senderowitsch, la música incidental de esta película le suma mucha personalidad, se siente como salida de un thriller, de un policial negro pesada pero a la vez melódica y según lo que pude preguntarle a su director Diego Corsini en su presentación, se trabajaron composiciones incompletas que al final de la cinta se completaron, aportando ese extra a una historia que busca un cierre y se siente muy personal.

Diego Corsini el director y los protagonistas

El uso de los colores y la cinematografía es el otro pilar de Adiós Madrid, con un fragmento de la divina comedia como inicio a esta película, el uso de rojos intensos y blancos para las secuencias más oníricas fue un detalle muy poco sutil pero extremadamente efectivo. La locación madrileña también juega con esa idea de Infierno de Dante, donde toda la película parece resolverse en un laberinto de 5 cuadras a la redonda con escaleras en todos lados, pasillos estrechos, oscuros y solitarios, definitivamente esta experiencia habla en varios niveles de forma directa, contundente y también por que no efectiva.

Llegando al final de este análisis, Adiós Madrid intenta muchas cosas y es una verdadera pena que no logre acertar del todo algunas, su guion sigue muy de cerca al protagonista y prácticamente se agarra de algunas conveniencias que resultan muy chocantes para ignorarlas, encuentros, casualidades forzadas y eventos que tienen que pasar pero que de pronto no trabajan de forma fluida con lo que el desarrollo de la trama nos va mostrando. Sin embargo, esta imperfecta película también logra instaurar una estética intrigante, logra capturar esa sensibilidad europea y ese magnetismo de la noche misteriosa donde todo puede pasar, es por esto último que salí muy complacido y si bien puede no ser la mejor película del certamen, definitivamente tiene lo suyo, por todo esto y más la recomiendo 100%

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