El 11 de Octubre de 1975 se emitió el primer programa de Saturday night live, un hito de la televisión norteamericana (y mundial) que acaba de cumplir cincuenta temporadas al aire.
Saturday night fue la primera película en competencia que se pudo ver en esta edición del festival. Se presentó el viernes 22, a las 9 de la mañana, y con una importante concurrencia a pesar de lo hostil del horario. Reitman, amable y predispuesto, se refirió a su película como la mejor taza de café posible dadas las circunstancias. Más tarde, en charla al final de la proyección, brindó muchos más detalles sobre la realización de este proyecto. Lo que sigue es una reconstrucción de lo expresado por él al presentarla y al responder preguntas de Gabriel Lerman, del público, y alguna propia.
Reitman habla de su obra
Una de las mejores experiencias que puede vivirse en un festival es tener la palabra directa de los realizadores, por eso dejaré que el propio Reitman nos cuente como se concretó este proyecto.

- Fue la película más loca de toda mi vida. Es casi como un musical, por lo coreografiada que está. Pusimos a cada uno de los actores como si estuviéramos haciendo una danza. Teníamos la posición inicial de cada uno y armamos una iluminación para todo el set, no escena por escena. Por eso cada vez que decía “acción” de alguna forma tenía que rendirme a lo que ocurriera porque con esa modalidad y tomas largas la situación ya estaba en parte fuera de mis manos.
- Hasta que punto fue una recreación y hasta que punto una re imaginación?
- Hablamos con cada una de las personas que estuvieron en ese edificio aquella noche y aún viven para contarlo. Tanto a los actores como a los miembros del equipo. Todas dijeron cosas diferentes, y contradictorias. Estimo que esos recuerdos tienen un 50% de memoria y otro tanto de efectos de drogas. En definitiva intentamos unir mito, leyenda y verdad. Buscamos además los planos originales del edificio y se reconstruyeron dos pisos teniendo en cuenta eso, el set era un escenario de 360 grados en donde se prestó atención a cada detalle para tratar de volver a cómo era en 1975. Creamos una sensación de teatro para que los actores se desplieguen en tomas largas. 80 actores moviéndose a la vez.
- Ver la película para aquellos que pudieron ver el programa (en su momento o después) es una experiencia, y para los que no lo vieron quizás se otra. Cuál de las dos preferís?
- Prefiero la segunda. En Estados Unidos hay muchísima gente que es super fan del programa y esta todo el tiempo chequeando las referencias, mirando con una lupa todos los detalles, pero no es así como se hace una película. Mi padre, también director, solía decir que no hay que confundir locación con trama. Esas referencias son solo el punto de partida. Lo que intenté hacer es hablar de qué es lo que ocurre cuando una idea genial llega al mundo.

- Nicholas Brown hace dos papeles, muy importantes (Jim Henson y Andy Kauffman). Es algo curioso, cómo se dio esa situación, estaba pautado desde el principio?
- En realidad fue una circunstancia, lo habíamos pensado para Henson y Benny Safdie haría de Kauffman, pero otro proyecto suyo se interpuso y ya no estaba disponible. Y allí fue cuando pensamos ¿por qué Nick no podría hacer dos papeles? Hasta tiene que ver con el espíritu de Saturday Night Live. Y Nick es extraordinario. Lo hizo genial.
- Hay un personaje que modera el contenido de lo que puede decirse al aire. Cuál era el rol de la comedia como contracultura hace 50 años, y cuál sería el del presente?
- Gran pregunta. La comedia siempre tiene que navegar por zonas complicadas. Muchas veces tenemos que dejar de lado cosas que antes nos parecían graciosas. Algo que me resulta particularmente atractivo de Saturday night live es que no fue ni es una sola voz sino una estructura que permite varias voces. Voces que han cambiado de generación a generación a lo largo de estos 50 años.
- La película sucede en tiempo real. Más allá de lo coreográfico mencionado, cómo se trabajo la idea de vivo?
- Pensamos mucho esa idea orgánica de tratar con un animal vivo. Por ejemplo con la música, que en el programa nunca se grabó, siempre fue en vivo en todos estos años. No hay otro programa que haya hecho esto de manera tan radical. Cada vez que escuchamos el tema de apertura es una nueva versión. Todo continuamente está evolucionando. Tratamos de estar en sintonía con eso, por ejemplo desde la propia banda sonora, hecha con mucha improvisación por Jon Batiste, y es extraordinario lo que hace.
- Toda esa puesta en escena hace que estés más en el lugar de Lorne Michaels (el productor del programa) que en cierta forma sabía lo que quería pero también tenía que dejarse llevar.
- Lo que me maravilla de ese show es que cada martes arranca desde cero y cada sábado tiene un nuevo programa hecho. Por eso para el personaje de Michaels es difícil de explicar de qué se trata el show. A los directores también nos cuesta entender lo qué queremos hacer, o porqué estamos haciendo los que hacemos. Es instintivo. Muchas veces lo empezamos a entender años después, en terapia.
Sobre el director (y su padre)
Jason Reitman nació en Montreal, Canadá, en Octubre de 1977. Es hijo del recordado director canadiense, de origen eslovaco, Ivan Reitman, creador de grandes comedias de los años ´80 y ´90 como Los caza fantasmas (1984), Gemelos (1988) y Un detective en el kinder (1990).
La carrera de Jason también estuvo muy vinculada a la comedia, ya desde su debut en el largo con la ácida Gracias por fumar (2005), pero en realidad desde antes porque tuvo pequeños roles como joven actor en los films de su padre.
Con su siguiente trabajo, probablemente el más recordado, La joven vida de Juno (2007), obtuvo más de 90 premios internaciones y nominación al Oscar como mejor Director. El film ganó uno para su guionista, Diablo Cody, y estuvo además nominado a Mejor Actriz y Mejor Película. La Juno del título es una joven de 16 años que queda embarazada y decide afrontar ese proceso para después dar su hijo en adopción. Un gran personaje, con muy buenos y filosos diálogos que justifican el premio mencionado para Cody.

Esa cotización en alza le reportó buenos trabajos de dirección en TV en algunos episodios de The Office (2007 y 2008) y un episodio (muy significativo para el tema que nos ocupa) en Saturday night live en 2008.
Su “cresta de la ola” seguiría un año más tarde con Amor sin escalas (2009), comedia dramática y romántica protagonizada por George Clooney, cosechando otras seis nominaciones al Oscar.
Luego llegarían una serie de películas que ya no tuvieron tanta repercusión pero que estaban en sintonía con todo lo realizado previamente, Adultos jóvenes (2011), protagonizada por Charlize Theron, Aires de esperanza (2013), con Kate Winslet y Josh Brolin y Hombres, mujeres y niños (2014), con Adam Sandler y Jennifer Garner.
En 2018 presenta dos películas. Primero, Tully, en la que vuelve a trabajar con Charlize Theron y con la guionista Diablo Cody. Y luego El favorito, sobre un caso real de ascenso y caída de un político ocurrido en 1988, protagonizada por Hugh Jackman.
El legado de su padre vuelve a hacerse presente, precisamente en Ghostbusters, el legado (2021) secuela directa que sigue a la segunda película de la saga, la de 1989, tras un fallido intento de regreso dirigido por Paul Feig en 2016.
Desde ese momento estuvo desarrollando el proyecto que lo trajo ahora a Mar del Plata.




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