A esta altura, las películas de venganza prácticamente son un género o subgénero propio, con una estructura muy definida. El antagonista mata o lastima a alguien cercano al protagonista, que emprende un viaje de retribución y a menudo de autodescubrimiento. El vengador puede llevar su cruzada hasta el final y cumplirla o morir intentándolo o puede tener un giro compasivo. Sin embargo, esto es solo a simple vista. Esta fórmula puede variar considerablemente. ¿Qué pasa si el antagonista y el protagonista son el mismo? ¿Qué pasa si es el antagonista el que busca venganza? Analizaré estas variaciones de la fórmula, tomando a Oppenheimer como ejemplo.
Toda historia de venganza tiene una estructura definida. Al principio, el protagonista tiene lo que quiere. Normalmente lo que quiere es que un ser querido esté vivo. Esta primer fase termina cuando se da el DAÑO INICIAL, en el cual el antagonista le arrebata eso que ama. Por eso el protagonista emprende su VIAJE VENGATIVO. Este viaje puede cumplirlo, en cuyo caso se le da al personaje y al espectador la satisfacción de ver la retribución que ambos tanto anhelan, o puede incumplirlo, ya sea porque falla o porque termina considerando que la venganza no es el camino.
Esta fórmula puede variar de muchas formas. Una de estas posibilidades, la cual llamaré venganza antagónica, tiene la siguiente estructura: el antagonista recibe el daño inicial por parte del protagonista, por lo que emprende un camino vengativo en el que puede tener o no tener éxito. En las venganzas tradicionales, el daño percibido suele ser importante: el asesinato, secuestro o abuso de un pariente o amigo. A veces, el propio protagonista fue abusado de alguna forma. A su vez, este daño siempre se muestra para que tenga más impacto. Nunca se pone en duda si sucedió o no, ya que se busca que el espectador se encuentre completamente de acuerdo con los fines del protagonista. Sin embargo, en una venganza antagónica el espectador no tiene por qué simpatizar con el vengador. Por eso es más factible que el daño inicial no se muestre, exista solo en la imaginación del villano o no sea tan grave.
Un claro ejemplo de esto se ve en la gran ganadora de los premios Oscar de 2023: Oppenheimer. En esta película hay dos tramas: fisión y fusión. Fisión muestra la perspectiva del protagonista J. Robert Oppenheimer a color mientras que Fusión presenta la trama del antagonista Lewis Strauss en blanco y negro.
Strauss es un personaje de importancia angular en ambas tramas. En Fisión, es el antagonista principal. Es aquel detrás de las audiencias que padece Oppy que lo hacen rememorar toda su vida. En Fusión, es el protagonista y ahora ahora es él quien padece una sesgada sesión de audiencias, en las cuales es víctima de algún tipo de karma.
En Fisión, Strauss tiene un solo objetivo: la venganza. Quiere vengarse de Oppy por supuestamente poner a la comunidad científica en su contra, humillándolo públicamente por su postura sobre la exportación de isótopos y oponiéndose al desarrollo de la bomba de hidrógeno. El daño inicial no fue un solo acontecimiento. Fue un proceso. El primer paso se dió cuando le ofreció a Oppy dirigir Princeton. En ese momento comenzó el delirio paranóico de Strauss, según el cual Oppy había puesto a Einstein en su contra mediante palabras. Tiempo después, la oposición de Strauss sobre la exportación de isótopos fue completamente deslegitimada. Ambos sucesos son mostrados en Fisión y Fusión para resaltar su importancia.
Oppy cree merecer el castigo que padece a manos de Strauss. Él quiere sufrir por haber creado la bomba atómica así la sociedad lo perdona. Por ende, de cierta forma Oppy quiere vengarse de sí mismo. Él es su propio enemigo. El daño inicial que motiva su viaje vengativo es la creación de la bomba atómica. Al crearla, empezó una reacción en cadena que según él destruirá al mundo. Strauss es meramente una externalización del deseo de Oppy de auto-venganza.
A mi parecer, Fisión puede dividirse en tres actos bien distintivos. En el primer acto, Oppy estudia y enseña física y participa en grupos de izquierda hasta que se une al proyecto Manhattan. En el segundo acto dirige al proyecto hasta que se construye y utiliza la bomba. En el tercer acto se enfrenta a las audiencias y recibe el castigo que tanto busca. En el primer acto, él, al igual que toda la humanidad, vive en un mundo sin armas de destrucción masiva con una conciencia limpia. En el segundo acto, comete el daño inicial, destruyendo su conciencia y este mundo que todos compartían. En el tercer acto, emprende el viaje vengativo, sometiéndose a las audiencias y dejando que Strauss lo destruya.
De esta forma, Oppenheimer, y más específicamente Fisión, es una historia de venganza única. Strauss es un falso vengador, motivado por sucesos que no ocurrieron o que no son lo suficientemente graves. Oppenheimer, por su lado, usa el viaje vengativo de Strauss para cumplir su propio viaje de legítima auto-venganza.


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