Un año donde Francis Ford Coppola, Ridley Scott y Woody Allen lanzaron nuevas películas, quien parece mantenerse en la cúspide de sus facultades y fiel a su estilo es el enorme Clint Eastwood: el director estrenó a sus 94 años “Juror #2”, la que probablemente sea la última cinta de su vida. Con este contexto ya sabido, para mí ya tenía otro sabor pero de todas formas el viejo querido Clint no defraudó a nadie y nos entregó una de las mejores películas de 2024. Si bien no es un metraje de una mega producción ni la historia sea de un calibre histórico, es en las decisiones donde es más fuerte, ya que implanta una duda en los espectadores y estamos los 114 minutos pensando: ¿que hubiese hecho yo?
Esta crítica partirá de una pregunta, que viene de una película simple pero poderosa en todas sus formas si de filosofía hablamos: ¿qué vale más? ¿la justicia o la verdad? ¿Son lo mismo?. Estas cuestiones son la base de la nueva cinta de Clint Eastwood, en la que parcialmente (en su inicio solamente), se parece mucho a “12 Hombres en Pugna” de Sidney Lumet. 12 miembros de un jurado deben decidir el futuro de un hombre que, a priori, no hay ni una pizca de duda de que es culpable. Se lo acusa de haber matado a su novia y las pruebas son irrefutables: fueron a un bar, los vieron pelear, ambos salieron, ella se fue caminando bajo una lluvia torrencial y él la siguió en su camioneta. Más adelante en la ruta, un vecino escuchó un ruido y vio por la ventana el mismo automóvil y a un hombre mirando hacia el precipicio, para luego huir. En ese preciso lugar encontraron a la víctima fatal, con un fuerte golpe en la cabeza. Nadie se lo cuestiona: él la siguió y la mató. ¿O no?.

Y sepan disculparme pero a partir de acá hablaré con spoilers: el protagonista real de esta historia es Justin (un brillante Nicholas Hoult), un tranquilo escritor quien está esperando un bebé junto a su novia Alisson (Zoey Deutch) y se nos cuenta que este es un embarazo que puede tener complicaciones, por lo que ambos deben estar atentos ante la evolución del mismo. De a poco vamos notando que no todo está bien y es que, como se revela más adelante, ella ya había estado esperando mellizos y lo perdieron con la gestación bastante avanzada, por lo que ahora el miedo invade sus vidas cotidianamente. Y lógico, las tensiones y estrés que esta situación puede generar deben ser inimaginables. A esto se le suma que Justin era alcohólico y lleva algunos años en rehabilitación, pero una noche entre el medio del pánico y depresión, va a un bar a tomarse un trago (que nunca bebe). ¿A qué bar? Sí, el mismo lugar donde sucedió la discusión previa al asesinato de la mujer mencionada antes. Esta información es revelada de forma lenta y construida de una excelente forma, sólo como Clint Eastwood podría hacerlo.
“Juror #2” es una película simple, pero muy efectiva, ya que nos pone las cartas sobre la mesa casi de inmediato pero nos planta una pregunta: ¿qué es la verdad y qué es la justicia?. Como en “12 Hombres en Pugna”, 11 jurados están convencidos de que un hombre tiene que ser condenado, pero el restante implanta una pregunta a pesar de tener todo en contra. Él, al igual que Justin, le dan el beneficio de la duda y así comenzar a investigar si realmente el acusado es culpable o no. El resto está convencido y de hecho, no les importa si realmente lo hizo o no, porque sus antecedentes lo condenan y además, dejó a la novia que tanto amaba irse sola, en medio de una noche de lluvia torrencial y la dejó a su suerte. Para ellos, alguien tiene que pagar y él es culpable, a pesar de ni siquiera estar seguros. Entonces, ¿la verdad es suficiente para hacer justicia? ¿O la justicia es simplemente eso?. Nuestro protagonista sabe perfectamente que él no fue pero tampoco dice la verdad: la persona que lo mató fue él mismo, Justin, en aquella noche de distracción. Sí, fue un accidente y nunca se enteró en realidad (pensó que era un ciervo), pero repasando aquella noche mientras el juicio avanzaba, se dio cuenta de lo peor.
Él es dueño de la verdad de lo que pasó y tenía todo a favor para salvarse de por vida, porque tan solo votando como el resto, el acusado iba a terminar preso y nadie iba a dudarlo. Pero la culpa pesa más en algunas personas y eso que pasó no lo iba a dejar vivir en paz nunca en su vida, mas no se hizo cargo tampoco de la situación e intentó buscar respuestas para demostrar la inocencia del hombre. Esta película es un juego de moralidad constante, de cuestiones filosóficas y decisiones en la que la vida de un hombre (sea el que sea), pende de un hilo. Entonces, ¿qué vale más? ¿Decir la verdad o buscar justicia con la mentira? La justicia, ¿no está ligada completamente a la verdad? Entonces, ¿Justin no debía hacerse cargo desde el inicio?. Bueno, a “su favor”, nunca lo ocultó: se lo contó directamente a su abogado y con sus consejos, siguieron adelante con esto.

La cinta avanza en ese camino, mediante el suspenso y la culpa, con una simpleza con marca registrada de una persona de 94 años con una basta experiencia en hacer películas potentes sin la necesidad de una mega producción detrás. Clint Eastwood es un maestro en hacer esto y dejarte pendiente todo el tiempo a cada movimiento de sus protagonistas y es vital la actuación aquí: por un lado, Nicholas Hoult continúa año tras año demostrando estar en un gran nivel y acá no fue la excepción. El actor demuestra culpa y miedo con todas sus expresiones y es clave para finalmente conectar con sus sentimientos y, quizás, no culparlo. Por el otro está la siempre destacada y querida Toni Collette, quien es la abogada querellante. Gracias a ella, el juicio avanza favorablemente, pero en el medio ella se da cuenta que la verdad es más importante que la justicia y la busca incansablemente, a pesar de que vaya en contra de su defensa.
Para finalizar, no puedo no dedicarle unas palabras a Clint Eastwood: estamos presentes ante una leyenda de la industria cinematográfica. Dueño de inolvidables actuaciones y director de películas que recordaremos de por vida, y que a sus 94 años no solo siga trabajando de esto, sino siendo fiel a su propio estilo sin importar qué suceda, es para aplaudir de pie y por eso al principio aclaré que a “Juror #2” la iba a ver con diferentes ojos, con puntos extra de entrada, y a pesar de eso, no me decepcionó en absoluto. De hecho, creo que es la mejor cinta en sus últimos años desde la maravillosa y legendaria “Gran Torino” (2008). Y si esta realmente es tu última película, te digo gracias Clint por la pasión transmitida en tus películas y por mantener por siempre tus convicciones. Ahora toca disfrutar la vida desde otro costado.
Más contenido en Red Apple Cine 👈




¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.