¡Bienvenidos a mi primera edición de Fuera de Agenda! Se trata de una serie de reseñas que subiré cada vez que pueda para compartir mis impresiones sobre productos audiovisuales que me llamen la atención.
Desde que comencé a publicar en esta plataforma, tengo ganas de compartir cosas que no respondan sólo a los concursos y sus promesas jugosas. No se confundan, me mueve la codicia tanto como a cualquiera.
Pero anoche vi dos capítulos de una de las series del servicio del ratón ambicioso que todos conocemos y supe que tenía que darles a conocer el por qué me gustó.
Light Shop, que puede traducirse como la Tienda o Negocio de Luces, logró lo que pocas cosas de su género me provocan. Me dio miedo real, auténtico.
En Argentina le decimos “¡flor de cagaso!” o “hacerse en las patas” Ambas referencian a la resbalada que te puede provocar el terror. ¿Cómo le dicen en tu país? ¡Comenta!
Lo que se sabe
Me puse a investigar un poco y afortunadamente no encontré mucho al respecto. Posiblemente porque es un estreno. Lo celebro, para no sufrir spoilers, algo que me comprometo no hacer en este caso.
Light Shop es una serie surcoreana creada por Kang Full y basada en un web toon de su autoría. Ya había creado para el streaming antes nombrado la serie Moving, otra obra suya. En este caso dirige Kim Hee-won, actor y realizador.
¿De qué se trata? La sinopsis habla de un grupo de desconocidos que deben enfrentar una terrible experiencia del pasado. Pero no pidan más, empiecen a verla. Y les voy a explicar por qué.
Personajes
Prometí que no habría spoilers y no los habrá. Así que, ¡no me atosiguen! Sólo les diré que el protagonista es Jung Wong-Young (Ju Ji-hoon) el propietario de una tienda de iluminación.
Es decir, atiende un negocio que vende lamparitas de todo tipo y accesorios relacionados como veladores, arañas y productos por el estilo.
Dicho establecimiento está completamente iluminado, a toda potencia. Tanto, que puede encandilar a cualquiera, por lo que su dueño usa continuamente lentes de sol.
Un dato curioso es que cuando se los quita brevemente, nunca vemos sus ojos. El plano cambia de inmediato a sus espaldas.
Resulta ser que este negocio abre al anochecer y cierra al amanecer. Y está al final de un callejón oscuro, sombrío y solitario. ¿Podría ser de otra forma? ¡Por supuesto que no!
Durante estas horas atiende diversos clientes, sorprendidos y al mismo tiempo agradecidos de encontrar este tipo de negocio abierto. Pero también recibe otras visitas, que no tienen ningún interés en cambiar las lamparitas.
Mi relación con el cine de terror
Les voy a decir por qué me gustó a mí, y tal vez les sirva para saber si les va a gustar a ustedes.
No soy adepta a los productos de terror u horror. Son innecesariamente sangrientos y morbosos. Algunos dan más risa que miedo, o causan malestar visual innecesario.
Escapa a mi comprensión por que hay tanta gente que les gusta ver eso.
Tuve simpatía por Freddy Krueger, pero Jason o cualquier idiota que corra chicas con alergia a la ropa para aniquilarlas, me parecen una pérdida de tiempo. Los zombis, son lo que parecen… unos bobos totales, y no tengo idea de por qué fascinó tanto El Juego del Miedo.
Rescato las de vampiros, pero no todas. En fin, ¡cada uno con lo que le gusta!
Pero hay veces que aparecen cosas como The Blair Witch y sus sucesoras como Actividad Paranormal, que pueden dar miedo, no con sangre ni desparramo de tripas.
Lo consiguen jugando con eso que desconocemos y que apunta a esa parte de nuestro cerebro que busca la autopreservación. Es decir, que causa miedo, terror en su máxima expresión.
Vi sólo dos capítulos, pero puedo contar a Light Shop dentro de esas historias de terror genuino y de calidad premium, en mi opinión.
¿Por qué ver Light Shop?
Sólo voy a sintetizar sus elementos más importantes. Para empezar, transcurre siempre de noche, y en un lugar nada bonito. Una condición básica pero muy bien usada.
El callejón, al final del cual está el negocio, alude a ese túnel con una luz al final, que describen personas que estuvieron clínicamente muertas.
Y los monstruos, que se han visto hasta ahora, comienzan por lo inquietante y su capacidad de aterrar va en aumento.
No los muestran de lleno, los asoman de a poquito en la noche oscura y fría, anticipando que son tenebrosos, muy creepys y que no nos gustará lo que descubriremos de ellos.
Yo me encontré murmurando “¡no, no abras esa puerta, sal corriendo de allí!” a uno de los personajes. Se lo rogué más de lo que le supliqué a mi amiga que no volviese con el tóxico de su ex.
Pero cómo imaginarás mi amiga no me hizo caso, y adivina qué… ¡la chica de la televisión, tampoco!




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