Un héroe abatido, una ciudad icónica y el comienzo del éxito de los antihéroes. Voy a aprovechar este espacio para explorar mis ganas de hablar sobre The Dark Knight, la segunda película de la trilogía de Batman de Christopher Nolan.
Primero quiero contar mi experiencia personal. Nunca había visto la trilogía de Nolan. Extraño, ¿no? Tantos años dedicándome al cine, sin poder participar de una charla que resucita varias veces al año (como mínimo). Conocía muy por encima la historia de Heath Ledger pero tenía entendido que fue el mejor Joker que se hizo. Cuestión, quise ver The Dark Knight para comparar el Joker de Ledger con el de Phoenix para la crítica de Joker 2 (2024).
Quiero ser lo más honesta posible. Júzguenme todo lo que crean necesario: comencé a ver la cinta pensando que era la primera de la trilogía y que Heath Ledger aparecía en las tres (sí, lo sé, pido disculpas). Si bien sentí que había algunas cosas que me faltaban, realmente no fue hasta la mitad de la trama que me di cuenta del fallo. Pero acá lo importante no es mi falta de compromiso, sino que la historia podría funcionar tranquilamente sin su antecesora. Y esto es importantísimo.
Obra maestra dentro y fuera del género

The Dark Knight es por muchos considerada la mejor película del género de superhéroes. Dirigida, escrita y producida por Christopher Nolan, un director que sabe cómo unir los mejores elementos del cine de autor y del cine comercial. En criollo: el tipo logra dar con la mejor manera de contar las cosas que pasan por su ingeniosa cabeza adaptándolas al cine pochoclero, pero con un toque artístico que lo consagra. A pesar de ser un director sobrexplicativo, Nolan logra a lo largo del film un profundo análisis simbólico que termina sobrepasando el género de superhéroes, porque en lo profundo, tiene otra identidad. The Dark Knight se vuelve filosófica, representando la lucha entre la ética y la moralidad, el orden y el caos, y un tergiversado concepto del heroísmo.
Además de sus diálogos icónicos, el guion presenta personajes que se deben enfrentar a sus ideales y objetivos personales. La trama desarrolla una paleta de grises sobre ellos (es decir, ninguno es completamente bueno o malo).
Batman, a quien se lo marca como una figura que inspira a las personas a hacer el bien, es el héroe y el villano. Representa la contradicción. Él y el Joker son iguales, pero con diferentes objetivos. Aunque llegados al final, el claro ejemplo de esto es Harvey y su, literalmente, doble cara. Los dos lados de la moneda, los humanos son frágiles y todos pueden caer en la oscuridad. Todo el sistema y sus allegados le fallaron, hasta que se convierte en un villano. “You either die a hero or live long enough to see yourself become the villain” (Mueres como un héroe, o vives lo suficiente para verte convertido en un villano). Incluso la ciudad de Gotham, una arena de lucha oscura e icónica, funciona como un hombre más en la película.
Sin embargo, todos sabemos que el elemento fundamental que llevó al film a otro nivel y condensa todo lo destacado anteriormente, es el Joker.
Joker by Heath Ledger (y Christopher Nolan)

En párrafos anteriores llegamos a la conclusión de que cada ciudadano de Gotham esconde su fragilidad detrás de una máscara, hasta que llega alguien dispuesto a dejarlo caer todo. El guasón es un agente del caos, que pone a prueba a todos los personajes para sacar su verdadera esencia. Es la representación del mal y se alimenta de la maldad oculta de las personas.
Lo interesante del Joker de Nolan es que juegan con su historia, su origen. Todo es un misterio. Se presenta como alguien peligroso porque no tiene nada que perder. Todo lo que hace es por “diversión” y para demostrar su ideología de vida. A diferencia del Joker de Joaquín Phoenix, el desempeño de Heath Ledger se enfoca en desarrollar a un ser inteligente que manipula a los héroes para guiarlos hacia un plan fríamente calculado. ¿Cuántas veces escuchamos la historia de sus cicatrices? Cuenta una versión distinta dependiendo del análisis previo que hizo de quien escucha.
Desde la primera escena podemos percibir la oscuridad de su ascenso, inclusive aunque no es contado de forma directa. La primera vez que vemos su cara se presenta bajo el lema “Whatever doesn't kill you makes you stranger” (Lo que no te mata, te hace más extraño. Juego de palabras que en inglés queda bien porque cambia la frase que finaliza con strOnger, es fuerte, por strAnger, que es extraño). Solamente esto ya da a entender que fue un hombre forzado a corromperse luego de una serie de eventos que más que fortalecerlo, lo hicieron caer en la locura.

Siguiendo el rastro de su arco de personaje hasta el final, nos encontramos con la escena de los barcos… su verdadera victoria. Aunque explote uno o ninguno, iba a quedar demostrada la naturaleza negativa del ser humano, la cual mantiene como filosofía de vida, siendo esta la que le quiere demostrar al mundo. Si explotaba un barco, quienes se encontraban allí pasarían a ser egoístas, asesinos. Si no explotaba ninguno, eran unos cobardes. Todo el tiempo juega con la moralidad de las personas. Y por ello al final él es quien gana, porque lo importante es el mensaje.
De forma sutil, Nolan deja en claro que el Joker termina siendo superior a Batman en toda la película. Y es que si, nos volvimos todos locos con la actuación de Ledger. Pero también hay que darle mucho de ese crédito a su director, quien durante toda la producción le dio ese poder técnico al personaje, ubicando siempre la cámara, los planos, movimientos y angulaciones a su favor, dándole poder y superioridad. En el clímax, donde se supone que el Guasón fue vencido, la cámara gira para que quede a su comodidad. Una lección de dirección.
Y si de simbolismo hablamos, el personaje tiene el comportamiento de un perro. Pero no el perro que todos amamos, sino el que Nolan ilustra en la película. Figuras negativas, salvajes, puro instinto sin razonar en consecuencias. Si prestan atención, durante todo el filme se mencionan a los caninos. De hecho, son los primeros seres con los que se enfrenta Batman en un inicio.
El final perfecto para una secuela

¿Cómo llegar a la perfecta conclusión, dejando paso a su continuación? Cuidado con la pérdida de serotonina, ante un mundo destrozado y colmado de personajes desequilibrados.
Batman rompe su regla de no matar, y además se adjudica los asesinatos, convirtiéndolo a los ojos de los habitantes de Gotham en el villano; Gordon glorifica una figura que casi mata a su familia; el mayordomo quema la carta de Rachel para que a Bruce Wayne no se le rompa el corazón; Harvey, quien tenía que ser el héroe de la ciudad, muere como el antagonista. Todo está mal, y es perfecto a la vez. La fórmula infalible de las trilogías, llevada a una escala superior.
Conclusión

Cerremos los ojos e imaginemos por un minuto lo maravilloso que sería el mundo si Marvel y DC no se hubieran perdido en sus propios multiversos. Si en lugar de explotar el género hasta su desvanecimiento, habrían elegido el camino del amor.
En un contexto donde las películas de superhéroes se redujeron a una industria totalmente comercial donde la prioridad principal es el entretenimiento vacío y la producción masiva que únicamente contribuye a movilizar inimaginables sumas de dólares, The Dark Knight es una obra que seguirá marcando la diferencia. Pasarán los años, las reinterpretaciones de un mismo cómic y los actores de método, pero siempre seguiremos hablando de Christopher Nolan y del gran Heath Ledger.



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