EL ASALTANTE, entre la ley y la moral Spoilers

Como comunicadores sobre cine tenemos el deber de difundir películas argentinas perdidas en el tiempo, ya sea por la inexistencia de una cinemateca nacional o porque la difusión de las mismas no ha sido demasiado mainstream. Dentro de este grupo de films, descubrimos joyas olvidadas que valen la pena ser vistas y tener dentro del radar para lograr hacer un buen análisis sobre la evolución de nuestro cine. Este es el caso de EL ASALTANTE (2007), película que mezcla el costumbrismo argentino con el género de crimen, presentando recursos propios del thriller.

por lisardo quevedo


Puntuación: ★★★★☆ 4.0

Un hombre ejecuta un plan que estuvo preparando minuciosamente. Mientras la cámara lo sigue en prácticamente todos sus movimientos, el espectador se convierte en testigo privilegiado de momentos íntimos de ansiedad, solapada desesperación, o del instante que precede una decisión de vida o muerte.

Arturo Goetz y Bárbara Lombardo en El Asaltante (2007).

EL ASALTANTE resulta ser la ópera prima del director Pablo Fendrik. Su estreno fue en el BAFICI 2007 (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente) y participó por la Cámara de Oro en el Festival Internacional de Cine de Cannes de ese mismo año. Su carrera comenzó en lo más alto y por ello su segunda película LA SANGRE BROTA (2008) también formó parte del festival francés. Poco se habla de este director y de su primera película, que marca un hito dentro del cine de género nacional. Luego de la corriente del Nuevo Cine Argentino, iniciada a principios de la década del noventa, varios directores y directoras han incursionado en el cine de género de una manera muy particular y única en el mundo. Donde las singularidades de la sociedad argentina en crisis se confunden con los recursos que tiene el cine para transmitir distintas sensaciones bajo la incursión en un género. Películas como NUEVE REINAS (2000) de Fabián Bielinsky, UN OSO ROJO (2002) de Adrián Israel Caetano y LA MUJER SIN CABEZA (2008) de Lucrecia Martel nos demuestran que el género en argentina ha encontrado una veta dentro de la industria y la manera de contextualizar el entorno define nuestro cine.

Dentro de los géneros cinematográficos, el que más se ha utilizado en Argentina por esos años es el de crimen. Porque de alguna manera, se relaciona con la realidad que se vivía por aquellos años; dificultades económicas, políticas y sociales. La viveza criolla es uno de los temas que se retrata de una manera particular y se vuelve el centro de la narración, esta idea de salir adelante en la vida aprovechándose de los indefensos. Los más valientes e indiscretos se vuelven criminales, como podemos ver en EL ASALTANTE, NUEVE REINAS y en la reciente película de este mismo año TIEMPO DE PAGAR. Se ha vuelto un género en sí mismo y lo particular es que difícilmente se pueda replicar en otra parte del mundo, porque el contexto socio-político-económico es distinto en cada país. Sí se puede hacer cine sobre crímenes en cualquier lugar, pero ninguno como el hecho en tu propio país que interpela y transmite sensaciones muy cercanas a uno.

La película está disponible en YouTube:

El asaltante, interpretado por el gran Arturo Goetz, es un hombre del cual no sabemos nada. Al principio del film, lo vemos ingresar a un colegio con la quien es, aparentemente, su hija. Pero poco después se despega de ella y se dirige a la administración, donde de una manera muy particular efectúa un robo. A partir de esto, nuestra mirada sobre él cambia completamente. Llega a un restaurant y se cruza con la mesera (Bárbara Lombardo), quien quema al asaltante en la mano volcando agua hirviendo sobre él. De una manera muy sutil, nos hacen saber que aquella chica percibe algo raro en el hombre. El vagabundeo del protagonista por la ciudad lo lleva a realizar otros robos, pero todo se complica cuando vuelve a cruzarse con la mesera.

EL ASALTANTE se define, principalmente, por sus aspectos técnicos. El andar del asaltante por la ciudad está registrado con una cámara en movimiento, seguramente un steadycam, que genera constantemente una inquietud en el espectador y una molestia al estar presenciando aquellos actos ilegales. Indefiniblemente, nos encontramos del lado del delincuente y de alguna forma llegamos a empatizar con él, deseando que el resultado de sus actividades sea satisfactorio. El hecho de no saber nada del protagonista y notar en su aspecto a un hombre mayor cansado de la vida, nos hace pensar que aquella sucesión de actividades ilegales son una excepción en su vida y que no se dedica al cien por ciento a robar instituciones de educación.

Bárbara Lombardo en El Asaltante (2007).

Sin embargo, todas las escenas están perfectamente ejecutadas. Uno ingresa a aquel mundo criminal y acepta las normas y moralidad del ambiente, donde la valentía forzada del protagonista es lo que lo impulsa a realizar aquellos robos. Indirectamente, sabemos que aquel hombre es una buena persona corrompida por su entorno y que lo único que desea es ser alguien en la vida. Como no lo puede hacer dentro de la vía legal, este impulso lo lleva a realizar aquellos robos. Sin embargo, hay una despersonalización del personaje al no tener un nombre real durante todo el film.

Todo esto se confirma hacia el final, cuando la mesera lo sigue en su recorrido criminal y el asaltante la asusta con su arma, generando en ella un ataque catatónico. En vez de dejarla desvanecida en un descampado, decide ir a buscarla y encontrar una solución. De esta manera, conocemos el lado humano del personaje y demuestra que no presenta esa frialdad característica de los delincuentes. Finalmente confirmado al enterarnos que es el director de una escuela primaria, otorgándole todo el sentido a la historia. Conoce el mundo al que le está robando, sabe que hay algo mal ahí y de alguna manera busca ser un vengador social (una especie de Robin Hood).

La interpretación de Arturo Goetz está a la altura del Ricado Darín de NUEVE REINAS (2000). Un personaje referente dentro del género de crimen costumbrista argentino. La inquietud, la inexperiencia y el nerviosismo del asaltante se perciben a la perfección a través de su actuación. Un hombre desganado, adulto y con una vida infeliz que se transmite a través de sus movimientos y accionar. Acompañado por una joven Bárbara Lombardo, que con una sola mirada logra en el espectador una desconfianza sobre la vida de aquel hombre del cual nada sabemos. Un personaje que parece que queda olvidado al principio de la historia, pero vuelve en el tercer acto para mostrar una faceta del asaltante que no habíamos conocido.

Arturo Goetz en El Asaltante (2007).

EL ASALTANTE (2007) es una joya oculta de nuestro cine, necesaria para la compresión del mismo. Pocas películas reflejan tan bien un momento de la historia social de nuestro país y mezclándola con el género cinematográfico. Es una temática que no envejece más allá del paso de los años y lo que realmente importa: al público le sigue interesando. Las desgracias e imperfecciones de nuestra sociedad presentan un atractivo a nivel mundial y muchos cinéfilos a través del mundo buscan encontrar eso al ver una película sudamericana. No es lo único que tenemos, pero es verdad que lo hacemos muy bien.

Filmografía:

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