Sweet Angel Baby es el tipo de película que uno espera ver en un festival de cine. Tiene una atmósfera de película independiente, pero cuenta una historia convincente, hasta podría decir emocionante. En un remoto pueblo canadiense, se descubre la cuenta secreta de una chica en las redes sociales y allí comienzan todos los problemas.
¿Cuántos problemas? Bueno, empecemos… Imagina tener que enfrentarte a un grupo de familiares, amigos y vecinos conservadores, sin estar preparada, tras revelar varias identidades ocultas: una influencer con más de 30 000 seguidores que publica fotos desnuda, una lesbiana y la amante de un hombre casado.
Suena melodramático, ¿no? Relaciones extramatrimoniales, salidas del closet, escenas de sexo... todos esos elementos argumentales típicos y clichés aparecen en esta película. Pero a diferencia de la mayoría de los desnudos gratuitos y los asuntos dramáticos, en Sweet Angel Baby, las escenas de desnudos y sexo se presentan como partes necesarias y cruciales de la historia.
En su cuenta de Instagram, Eliza muestra una faceta de sí misma desconocida para los demás. Elige lugares de la ciudad a los que va poca gente, selecciona fondos relacionados con la naturaleza, se quita la ropa, pero oculta hábilmente su cara mientras muestra su cuerpo. En mi opinión personal, sus fotos no pretenden evocar el deseo sexual, sino que poseen una cualidad mística similar a los rituales religiosos. Recuerdan a las diosas del bosque de las pinturas clásicas.
A través de este relato, experimenta una emoción secreta en su vida pueblerina, que de otro modo sería aburrida y opresiva. Puede parecer irracional, pero representa cierta mentalidad femenina contemporánea.

Según la teoría freudiana, al ajustarnos a las normas sociales, siempre reprimimos una parte de nuestras emociones irracionales. Cuando esta supresión alcanza cierto nivel, crea una fuerza. A veces, esta supresión nos impulsa a anhelar cierto grado de “autoexposición”. En especial en la vida moderna, impulsada por las redes sociales, todo el mundo muestra este deseo. Me arriesgo a decir que a veces no valoramos nuestra privacidad tanto como afirmamos. Simplemente no queremos que nos observen cuando no nos preparamos para ello, pero cuando sí queremos... Sobre todo cuando se trata de partes de nuestros cuerpos que no nos place exponer, o incluso reconocer y aceptar. Las redes sociales nos han proporcionado una herramienta casi perfecta para la autoexposición, donde podemos mostrar selectivamente aspectos reales o falsos de nosotros mismos. Hasta podemos utilizar las redes sociales para crear un “yo” que en realidad no existe.
Cuando descubren la cuenta “secundaria” de Eliza, su amiga Tonnie, que en la película aparece como su amante, se enfrenta a ella y le pregunta por qué finge ser otra persona. Entre lágrimas, Eliza responde algo confundida: “No estoy fingiendo”. Creo que esta frase hace que el personaje de Eliza sea más complejo y auténtico.
Si simplemente viéramos la cuenta de desnudos de Eliza como un disfraz, las acusaciones de los demás se convertirían en meros “malentendidos”. Esto crearía una oposición binaria entre el personaje de la cuenta de Eliza y su yo de la vida real, como si tuviera que ser o una monja o una prostituta, sin grises. El tema de la historia se volvería superficial, simplemente otra crítica al conservadurismo pueblerino y a la vergüenza de las mujeres.

Sin embargo, la película va un paso más allá para explorar este tema. Tras enfrentarse a la humillación del pueblo y a las críticas de su familia, Eliza borra su cuenta. Pero después de confesarle sus sentimientos a Tonnie y aclarar su relación, revela sus deseos y miedos más profundos: ser deseada. Esta fue su motivación para acostarse con el hombre más popular del pueblo. Si todo el mundo lo deseaba, y él la deseaba a ella, ¿no demostraría eso que ella poseía algún valor supremo? Sin embargo, después de satisfacer ese deseo oculto, se dio cuenta de que quizá no era eso lo que en realidad quería. Tener sexo con un hombre al que todos desean no pudo llenar el vacío interior de Eliza. Por ello volvió a caer en la duda, que se disipó solo cuando Tonnie la perdonó y la aceptó. Una relación auténtica y estable ayudó a que Eliza superara sus miedos. Al final de la película, nuestra protagonista vuelve a sacarse fotos junto a las rocas y el arroyo… pero ya sin ocultar su rostro.
Nunca fingió. Ella siempre fue auténtica. Y en el final, eligió no ocultar su auténtico yo.
La película comienza con amplias tomas de paisajes naturales de Terranova, al este de Canadá: océano, rocas, bosques. No voy a mentir, al principio, me preocupó un poco que se tratara de un uso excesivo de tomas de la naturaleza, que suele suceder en películas independientes demasiado “autoexpresivas”. Por suerte, el trasfondo natural, la atmósfera de pueblo pequeño y el argumento principal se combinaron de manera orgánica. A veces encuentro que algunas películas parecen inconexas: la historia y el paisaje están desconectados. Los cineastas se limitan a trasladar una historia a un lugar. El lugar podría ser sustituido por otro sin afectar a la progresión de la historia. Esas historias parecen artificiales. Sin embargo, en Sweet Angel Baby, el ambiente conservador de la ciudad y las estrechas relaciones de la comunidad son condiciones esenciales e insustituibles para la trama. El paisaje natural de Terranova no es sólo un telón de fondo sin sentido, sino que se convierte en parte de la autoexpresión de Eliza.

Hay una fusión innegable entre su cuerpo y el entorno natural. Rodeado de naturaleza, el cuerpo de Eliza aparece en un estado primario y libre de ataduras. Como mencionó la actriz Michaela tras la proyección en el festival de cine: la naturaleza no juzga.
Sí, la gente juzga, pero la naturaleza no. Supongo que por eso Eliza elige exponer su cuerpo en la naturaleza. Una fuerza ecológica se funde con su carácter. Todo seguirá cambiando, y ella seguirá explorando diferentes aspectos de sí misma. Lo importante es que, al final, se acepta y se abre a la posibilidad de recibir tanto miradas amables como crueles, pero la mirada más importante es la propia.



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